La seguridad en el autotransporte comprende una serie de elementos administrativos y logísticos que son vitales para reducir los riesgos y mantener el buen funcionamiento de las flotas, aseguró Alejandro Villalobos, socio líder de la Industria de Transporte de KPMG México.
El objetivo de la administración de riesgos es minimizar en la medida de lo posible el impacto negativo de los riesgos y aprovechar oportunidades de mejora», destacó en entrevista para TyT.
La empresa líder en auditoría y asesoría de negocios, refiere que en en el autotransporte, los riesgos operativos y de seguridad son el tema medular en la operación, ya que en las condiciones donde opera están latentes y, si ambas se conjugan, tienen un fuerte impacto.
Los riesgos operativos y de seguridad
De acuerdo con KPMG, entre los riesgos operativos más frecuentes en una empresa transportista están:
- Programas de mantenimiento deficientes que no ayudan a mitigar problemas en fallas mecánicas en unidades.
- Errores de planificación o mala gestión de rutas que llevan a una operación ineficiente.
- Errores humanos que llevan a desvíos de rutas, descargas y cargas ineficientes.
En cuanto a los riesgos de seguridad están los siguientes:
- Inseguridad, como robo de unidades, secuestro a operadores y vandalismo.
- Falta de capacitación de los operadores.
- Falta de protocolos de seguridad en puntos de carga y descarga.
- Toma de autopistas y casetas de cobro que interrumpen el paso y generan problemas en la logística y cadena de suministro.
Un plan para administrar riesgos
Para Alejandro Villalobos, socio líder de la Industria de Transporte de KPMG México, las empresas transportistas deben contar con un área interna para la gestión de riesgos o, en su caso, contratar los servicios de una empresa externa (tercerizar). En cualquiera de los casos, precisó, el objetivo es mejorar la operación y proteger la integridad de los operadores.
El área encargada de la administración de riesgos debe implementar las siguientes funciones:
- Establecer un comité de riesgos.
- Usar matrices de riesgo que incluyan probabilidad contra impacto.
- El monitoreo periódico (cada trimestre al menos) y una área de auditoría interna que apoye al comité como línea de defensa.
- Planes de contingencia y continuidad del negocio en caso de ataques o enfrentar riesgos.
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Ventajas de prevenir
Algunos de los beneficios para una empresa transportista que integre a su operación diaria la administración de riesgos son los siguientes, según KPMG:
- Mejora en la eficiencia operativa.
- Mayor seguridad.
- Reducción de costos.
- Mayor Confianza con sus clientes.
- Continuidad del negocio.
En contraste, agrega KPMG, el no revisar los factores de riesgo podría traer graves consecuencias para una empresa de autotransporte. Entre las más comunes están:
- Paralización de la operación.
- Pérdidas económicas.
- Deterioro de la reputación ante terceros, una situación que no se debe permitir bajo ninguna situación por su impacto negativo y sus efectos para recuperarse.
- Falta de continuidad del negocio.
- Desorganización en proceso claves y falta de indicadores para medir el desempeño.
Alejandro Villalobos, socio líder de la Industria de Transporte de KPMG México, puntualizó que la gestión de riesgos implica un proceso que sirve precisamente para identificar esos puntos que pueden significar un problema presente o futuro; por lo que es imprescindible evaluarlos y crear un plan de acción para disminuirlos o controlarlos.
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