Éste es el escenario: una empresa de pronto tiene que enfrentar el doble de pedidos, clientes, operaciones y… problemas; no hay más presupuesto para más personal y el tiempo apremia. La automatización de su cadena de suministro parece la respuesta más obvia e inmediata, pero ¿es la correcta?

Juan Arévalo, Director General de Baz Entregas y Head of Digital Supply Network en Grupo Elektra, comparte que esto fue lo que su empresa se enfrentó antes de iniciar en su camino hacia la automatización de tareas y la orquestación logística.

Ante el escenario, la primera decisión en Baz Entregas no fue una apuesta por la tecnología, sino por liberar la capacidad de las personas para hacer más cosas con menos: “Porque la verdad, una empresa nunca se transforma cuando trabajan más, se transforma cuando piensan mejor”, compartió durante su participación en #DesayunandoLogística de #SoyLogístico Asociación. 

Arévalo alertó que la mayoría de las empresas quiere resolver problemas comprando tecnología, sin reparar en que tal vez tienen a su personal haciendo tareas repetitivas o hasta innecesarias, en lugar de estar explotando su potencial.

En el caso de Baz Entregas, reveló, primero rediseñaron su forma de trabajar y después decidieron qué herramienta iban a utilizar. Y aun así no podía ser cualquier tecnología, sino una que les permitiera automatizar procesos logísticos y orquestarlos correctamente para, ahora sí, liberar al talento y enfocarlos en otras actividades. 

Dio a conocer que a través de este proyecto lograron desplazar 700 horas de ese trabajo repetitivo o innecesario a otras actividades más redituables para la organización. 

“Y siempre me preguntan: ¿y la automatización entonces sustituye personas? La respuesta es: pues obvio no. No sustituye a las personas. Lo que sustituye es el trabajo que nunca debieron haber hecho esas personas”.

Asimismo, dijo que, con este proyecto, Baz Entregas descubrió que su activo más importante no era el dinero ni la tecnología, sino la capacidad que tenía la organización de pensar “y que esa no la podemos desperdiciar poniendo a la gente a hacer actividades repetitivas”.

En este sentido reiteró: “Automatizar no es hacer menos, es lograr que las personas hagan bien las cosas y que hagan cosas de mayor valor. Eso es lo que realmente se refiere a automatizar”. 

En este sentido se refirió a la importancia de tener al personal capacitado, pues, por ejemplo, la adopción de la inteligencia artificial (IA) –ligada a la automatización– puede exponenciar al capital humano y a las áreas inteligentes de la empresa, pero las que no lo sean sólo van a acelerar sus deficiencias y crearán más caos.

“Cada empresa va a encontrar las herramientas que le gusten. Lo que sí tiene que pensar es que todos necesitamos lo mismo: procesos, datos y personas con talento. Esas son las tres cosas en las que tienen que enfocarse”, comentó Arévalo.

Por otro lado, dio a conocer que la adopción del software Control M de BMC, además, les permitió ya no ser reactivos a los errores, sino entender patrones y predecir cualquier inconveniente en la operación: “Y esto pues hace que cambie completamente la organización”.

Concluyó su participación con una de las enseñanzas más relevantes de este camino para Baz Entregas: “Descubrimos que la transformación jamás fue digital; era una transformación realmente humana”.

La IA todavía no sustituye el conocimiento del negocio

Presente en este evento, Pablo Suzuri, O&L – Distribución y Logística de Natura, coincidió en que las empresas deben iniciar por conocer sus procesos y detectar las tareas de las que pueden liberar a su personal. 

Sumado al uso de la IA, esas personas ahora podrán tomar mejores decisiones, retar procesos, aprender y buscar mejores soluciones, siempre con enfoque en el cliente final y reforzando las relaciones con los clientes y sus emociones. 

En este sentido, Suzuri opinó que la inteligencia artificial por sí sola no podrá sustituir el conocimiento que el personal tiene del negocio. Muy particularmente en la compañía en la que trabaja, la labor del capital humano es fundamental para la atención personalizada y diferencial. 

“Acá el tema emocional juega un papel superimportante que para la inteligencia artificial es difícil de entender”, expresó. 

La IA entonces sólo es un apoyo para la toma de decisiones, gracias a su capacidad de procesar escenarios, información y modelos matemáticos a un nivel y velocidad que para un humano sería imposible; pero las decisiones clave están en el personal. Se complementan.

Es un círculo virtuoso: generas más tiempo libre y entonces la gente puede empezar a pensar en nuevos procesos e interactuar con otras áreas (…) Y a la IA yo lo dejaría con unas cosas de decisión de montos y, si no tiene impacto, seleccionar los mejores proveedores por ahorros; pero con clientes estratégicos, es un tema más de relación”. 

Y todos… como una orquesta 

Todo este proceso lleva hacia la orquestación de flujos de trabajo en la logística, la cual conecta sistemas, personas y operaciones.

Para Rolando Barajas Moren, Gerente Regional de Ventas para Latinoamérica en Automatización de Negocios de BMC, la creciente complejidad de las cadenas de suministro ha llevado a las empresas a adoptar modelos de orquestación logística, un enfoque que busca coordinar de manera integral personas, procesos, sistemas y, ahora, agentes de IA. 

También presente en este evento organizado por #SoyLogístico Asociación, el experto comparó este modelo con una orquesta sinfónica, donde cada integrante desempeña una función específica bajo una misma dirección para lograr un resultado coordinado.

Agregó que esta orquestación combina tecnologías como inteligencia artificial, servicios en la nube, explotación de datos y visibilidad de los procesos para ofrecer una visión unificada de toda la operación y facilitar la toma de decisiones.

Participantes del panel «Orquestación, visibilidad e IA, la clave para una logística sin interrupciones», con consejeros de #SoyLogístico.

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