El 1° de mayo de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto que reforma la Ley Federal del Trabajo (LFT) en materia de reducción de la jornada laboral, un cambio relevante impulsado por la actual administración en beneficio de las y los trabajadores de México. Según el Gobierno federal, más de 13 millones de empleados se verán beneficiados con esta medida. 

Desde el sector logístico y de transporte de carga reconocemos positivamente este objetivo, pues el fortalecimiento del factor humano ha sido una prioridad constante en los últimos años. La reducción de la jornada laboral puede contribuir de manera significativa a mejorar el descanso, el bienestar y la convivencia familiar de las y los trabajadores, y representa una oportunidad para que las empresas evolucionen hacia modelos de organización laboral más eficientes, sostenibles y centrados en las personas.

Sin embargo, en el caso específico del autotransporte de carga, es indispensable considerar que existe un régimen especial en la Ley Federal del Trabajo para las personas operadoras y conductoras. Las empresas deberán analizar estratégicamente la aplicación de las nuevas disposiciones donde resulte procedente, procurando un equilibrio entre el bienestar de los colaboradores, la continuidad operativa y la competitividad de las organizaciones.

Uno de los aspectos más favorables de la reforma es precisamente su implementación gradual: la reducción comenzará con dos horas a partir de 2027 y avanzará hasta alcanzar una jornada de 40 horas semanales en 2030, lo que permitirá a las empresas realizar ajustes ordenados y revisar turnos, rutas, productividad, cargas operativas y modelos de planeación.

Para un sector tan dinámico como el logístico, esta gradualidad resulta fundamental: la adaptación no puede limitarse a reducir horas de trabajo, sino transformar procesos, incorporar tecnología y elevar la productividad, sin afectar el abasto, la distribución y la competitividad del país.

La coyuntura también puede ser catalizador para acelerar soluciones a retos estructurales que el sector ha señalado de forma reiterada: infraestructura carretera, seguridad, movilidad, bloqueos, tiempos de espera y eficiencia operativa, particularmente en primera y última milla.

La reducción de la jornada laboral pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia una logística más eficiente. Cada hora que un vehículo permanece detenido por congestión, mal estado carretero, un bloqueo o procesos ineficientes representa una presión adicional para las empresas y para toda la cadena de suministro.

Por ello, será indispensable mantener una coordinación permanente con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y demás autoridades competentes, para construir condiciones que permitan cumplir con la nueva regulación sin comprometer la continuidad y eficiencia de la logística nacional.

Un aspecto particularmente relevante de la reforma es la obligación de los patrones de llevar un registro electrónico de la jornada laboral de cada trabajador, con al menos el inicio y la conclusión de ésta.

La propia reforma contempla que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) podrá establecer excepciones a esta obligación. 

Consideramos necesario analizar de manera puntual la situación del autotransporte de carga y, por su naturaleza jurídica y operativa, reconocer mecanismos de cumplimiento acordes con las condiciones reales de esta actividad.

El trabajo de las personas operadoras de autotransporte se caracteriza por desarrollarse en rutas variables y puntos geográficos distintos, con recorridos sujetos a circunstancias fuera del control del trabajador y de la empresa: tráfico, condiciones climatológicas, accidentes, tiempos de carga y descarga, bloqueos, restricciones viales o instrucciones de las autoridades.

Como ANTP, consideramos necesario que la STPS valore mecanismos de acreditación que reconozcan la realidad operativa del autotransporte y otorgue validez a herramientas ya presentes en la gestión cotidiana del sector, como bitácoras electrónicas, sistemas de geolocalización y plataformas de telemetría, siempre que permitan acreditar de manera objetiva y verificable los periodos de conducción, trabajo, disponibilidad y descanso, conforme al marco jurídico aplicable.

La nueva jornada laboral debe verse no sólo como una modificación en las horas trabajadas, sino como una oportunidad para repensar cómo producimos, transportamos y distribuimos bienes en México.

Una transición ordenada permitirá que el sector avance hacia modelos laborales más sostenibles y centrados en las personas, fortaleciendo su productividad, resiliencia y competitividad. El objetivo debe ser claro: más bienestar para las y los trabajadores, mayor eficiencia para las empresas y una logística capaz de responder a las necesidades de México.

Leonardo Gómez Vargas, Presidente Ejecutivo de la ANTP.
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