La ingeniería en la industria de transporte sigue avanzando, con nuevas tecnologías, normatividad de control de emisiones más estrictas y motores que requieren también soluciones innovadoras para su protección. Chevron lo sabe y ya avanza hacia el futuro de la lubricación: PC-12.
Esta transición hacia la nueva categoría de lubricantes para motores diésel, no es sólo un ajuste aislado de especificación, es la evolución hacia mayor durabilidad de los componentes del motor y del sistema de postratamiento; una reducción de emisiones, mayor estabilidad térmica y la posibilidad de viscosidades más bajas.
A propósito de la llegada de esta nueva generación, Chevron celebró su primer Technical Summit HDMO que, bajo el lema “Drive to the Future”, reunió a expertos de la marca, distribuidores de Chevron, fabricantes de equipo original (OEM, por sus siglas en inglés) y transportistas para avanzar juntos en esta transición.
Durante el evento, Marcos Santos, District Manager de Lubricantes Chevron México, dijo que el objetivo del evento fue presentar herramientas que ayuden a enfrentar los retos de la industria, así como crear una comunidad técnica que dé un apoyo y fortalezcan a los negocios y eficiencia de las flotas.

Más allá de un cambio de categoría
Durante este evento, Noe Valencia, Regional Product Manager – Latin America de Chevron, explicó que el desarrollo de PC-12 requirió años de trabajo y pruebas, por lo que la planeación será uno de los principales factores para que las flotas puedan realizar una transición ordenada.
“PC-12 no es simplemente un cambio de categoría, pues los años de desarrollo para presentar un producto en el mercado que cumpla con las especificaciones requeridas también implica que los transportistas se anticipen al cambio”, expresó, siendo ésta una de las razones para llevar a cabo el Chevron Technical Summit HDMO.
En este sentido, Jorge Félix, Business Consultant y Coordinador del Sector Heavy Duty de Chevron México, destacó que la planeación permitirá a las empresas transportistas evitar una estrategia reactiva y proteger la continuidad operativa.
“Hoy hablamos de cómo prepararse para el siguiente estándar de lubricación de motores diésel, un cambio de categoría que definitivamente toca directamente a la disponibilidad, el mantenimiento y, por supuesto, el costo total de la flota”, expuso.

¿Y qué es lo que las flotas deben saber de este cambio? Ambos especialistas coincidieron en que la llegada de nuevos estándares responde a las demandas de la industria.
Y es que con los OEM desarrollando productos que se alinean a las nuevas normativas de control de emisiones –especialmente a la emitida por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) para 2027– proveedores estratégicos como Chevron crean soluciones a la altura de los nuevos requerimientos.
Menores emisiones, una mayor eficiencia y una reducción de la huella de carbono están impulsando estas tecnologías de combustión, aspectos en los que Chevron mantiene su compromiso con la industria y las flotas. Eso sí, sin descuidar la eficiencia y protección que también requieren los equipos.
“El aceite es un habilitador para que las nuevas tecnologías funcionen de la manera en que fueron diseñadas, es decir, además de lubricar el motor, que es la función principal, va a permitir que los componentes adicionales, especialmente los sistemas de postratamiento, tengan el desempeño y la durabilidad que se espera”, comentó Noe Valencia.
Esto, dijo, sólo se logra a través de ofrecer una tecnología de lubricación que pueda proteger esos equipos.
Los ejes de PC-12
De acuerdo con Jorge Félix, PC-12 incorpora distintos objetivos relacionados con la evolución de los motores y sus sistemas asociados: mayor durabilidad de los componentes, menores emisiones, mayor estabilidad térmica y la posibilidad de utilizar viscosidades más bajas.
Por su parte, Valencia detalló que uno de los aspectos clave que cambia en PC-12 se encuentra en la caja química, pues el fósforo pasa de 0.12 a 0.08 por ciento, el azufre de 0.4 a 0.3 por ciento, mientras que las cenizas sulfatadas de 1.0 a 0.9 por ciento.
El experto explicó que reducir estos elementos en la formulación no sólo permite cumplir con las normas, sino que ayuda a cumplir con los objetivos ambientales, de durabilidad y eficiencia.
Durante el evento, los especialistas de Chevron destacaron que, llevados al terreno operativo, los cambios en PC-12 pueden traducirse en una mayor vida útil de los motores, intervalos de mantenimiento optimizados y oportunidades para reducir el consumo de combustible.
La estabilidad térmica, explicó Valencia, es particularmente relevante debido a las temperaturas que alcanzan los motores durante la combustión. Un lubricante capaz de resistir estas condiciones puede contribuir a evitar una degradación prematura.
En materia de durabilidad, la nueva categoría incorpora pruebas enfocadas en medir la resistencia al desgaste. Esto, para las flotas puede representar la oportunidad de extender la vida útil de los motores y retrasar reparaciones mayores.
Una transición que ya empezó en Chevron
Más allá de esperar a la fecha de entrada de PC-12, la marca considera que las empresas transportistas pueden aprovechar desde ahora la información disponible para preparar la transición.
Esto implica revisar planes de compra de vehículos, inventarios, procesos de mantenimiento, capacitación y selección de lubricantes, especialmente en aquellas flotas que combinarán unidades de diferentes generaciones.
Como parte de este proceso, Chevron también evolucionará su oferta de productos, pasando de los API CK-4 y FA-4 que actualmente conforman su portafolio, a los alineados con PC-12: API CL-4 y FB-4.
Concretamente la gama Delo 400 XSP, Delo 600 ADF y Delo 400 XLE SB pasarán a cumplir con ser API CL-4 a partir del 1º de enero de 2027; mientras que el Ursa Super Plus EC en octubre de este mismo año ya vivirá una evolución.
“Esa es la diferencia entre esperar y actuar”, resumió Félix al referirse a estos cambios en el portafolio de Chevron.
Por su parte, Valencia apuntó: “Esto no es producto de la casualidad. Es producto de muchos años de experiencia en formulación, muchos años de entender la necesidad del mercado y muchos años de poder trabajar en conjunto con nuestros socios de negocio”.
Una evolución ligada a los motores
La historia de Chevron en el segmento de servicio pesado se remonta a 1935, cuando la compañía desarrolló lubricantes para acompañar la llegada de motores de mayores revoluciones.
Sobre el tema, Noe Valencia explicó que, antes de la década de 1930, los motores eran de baja velocidad y potencia y utilizaban principalmente aceites minerales; sin embargo, el desarrollo de motores capaces de trabajar a mayores revoluciones generó nuevas necesidades de lubricación.
Ese fue el contexto en el que Chevron trabajó con el OEM para desarrollar soluciones capaces de acompañar las nuevas tecnologías, iniciando una historia de innovación continua y a la par del avance en motores.
En 1935 nace la necesidad de este tipo de soluciones y, para 1936 Chevron inicia el desarrollo que en 1941 lanzó como Delo (Diesel Engine Lubricating Oil), producto pionero destinado a los motores desarrollados en aquella época y que, de acuerdo con Valencia, es una muestra de la necesidad de colaboración constante entre fabricantes de equipo original, formuladores de lubricantes, laboratorios especializados y organismos responsables de definir los estándares de la industria.
Jorge Félix señaló que esta historia es prueba de que Chevron a través de los años ha mostrado una consistencia en la innovación tecnológica: “¿Y eso qué significa? Es un factor de tranquilidad cuando las flotas deben tomar decisiones de largo plazo, pues tienes a un proveedor detrás de ti que te va a dar la certeza de que siempre te va a dar las soluciones que los equipos del mercado están exigiendo”.

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