El Gobierno de Estados Unidos (EU), a través de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), exigió a los 14 principales fabricantes de vehículos – dentro y fuera de carretera– entregar a la dependencia datos críticos relacionados con fallas de los sistemas de postratamiento, particularmente aquellos que utilizan urea automotriz o DEF.
La medida busca abordar las preocupaciones generalizadas de transportistas y agricultores que utilizan equipos diésel y reportan fallas de estos sistemas, las cuales afectan sus operaciones.
“Durante mi primer año como titular de la EPA, durante mis viajes por los 50 estados, escuché a camioneros, agricultores y muchos otros quejarse, y con razón, del DEF y pedir una solución”, comentó Lee Zeldin, al frente de esta agencia.
“Hoy, profundizamos en esa labor y exigimos datos detallados para responsabilizar a los fabricantes por las continuas fallas del sistema. La EPA de Trump se compromete a acabar con las frustraciones innecesarias y los días perdidos en la carretera y en el campo para los agricultores y camioneros estadounidenses”, agregó.
En concreto, la EPA exige datos sobre reclamaciones de garantía, índices de fallos e información de reparación de los productos de control de emisiones de los años modelo 2016, 2019 y 2023 para determinar si las fallas persistentes del sistema DEF están relacionadas con una generación específica de productos.
Los 14 fabricantes, que representan más del 80% de todos los productos equipados con esta tecnología, tendrán 30 días para proporcionar la información solicitada; el incumplimiento puede dar lugar a investigaciones o sanciones adicionales.
Cabe mencionar que, según la Sección 208(a) de la Ley de Aire Limpio de Estados Unidos, la EPA está autorizada a exigir a los fabricantes que proporcionen la información necesaria para evaluar el correcto funcionamiento de los sistemas de control de emisiones y si cumplen con sus obligaciones de identificar y reparar defectos.
De acuerdo con la EPA, los datos recopilados permitirán evaluar de forma independiente las fallas actuales del sistema y ayudarán a orientar las próximas medidas que la agencia tomará en 2026 en relación con el uso de la urea automotriz.
Y es que la dependencia ha recopilado quejas sobre pérdidas repentinas de velocidad y las paradas causadas por fallas del sistema DEF comprometen la seguridad y la productividad de transportistas y agricultores.
En consecuencia, en agosto del año pasado emitió una guía que insta a los fabricantes a revisar los softwares de los sistemas de postratamiento para no afectar la operación de los equipos. La nueva medida busca fortalecer los esfuerzos de la agencia: “La EPA entiende que se trata de un problema grave, por lo que ya hemos establecido directrices prácticas para que los fabricantes actualicen los sistemas de DEF”, dijo Zeldin.
La EPA reconoció en un comunicado que la guía revirtió significativamente las reducciones de potencia, instó a los fabricantes a revisar el software del sistema DEF en las flotas existentes para evitar estas paradas repentinas y dar a los operadores más tiempo para reparar las fallas.
“Con la medida de hoy, la EPA da un paso más para abordar cualquier posible deficiencia en las piezas, con el fin de avanzar en la elaboración de normas futuras y reducir las fallas del sistema”, compartió la dependencia.
Antes de la guía de agosto, explicó, cuando se agotaba el DEF o se producía una falla mecánica inesperada, los sistemas obligaban al vehículo a reducir drásticamente su velocidad o a quedar inoperativo. En muchos casos, los vehículos se limitaban a tan solo cinco millas por hora en cuestión de horas tras una falla relacionada con el DEF. Esto causaba frustración innecesaria, retrasos operativos y graves dificultades económicas.
Bajo la guía, se implementaron cambios importantes. Los camiones de servicio pesado ahora sólo deberían recibir una luz de advertencia durante 650 millas o 10 horas después de detectar una falla. Después de ese tiempo, el motor sólo reducirá su potencia ligeramente, lo que permite que los camiones operen con normalidad y sin límites de velocidad hasta 4,200 millas o dos semanas laborales. Sólo después de aproximadamente cuatro semanas laborales la velocidad baja a 25 mph hasta que se realizan las reparaciones. Los equipos fuera de carretera no sufren impactos durante las primeras 36 horas, antes de que entre en vigor una ligera reducción de torque.
Además de la guía de agosto de 2025, la EPA declaró que a partir del año modelo 2027, todos los camiones a diésel nuevos deben estar diseñados para evitar una pérdida de potencia repentina y grave después de quedarse sin DEF.
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