Las flotas de transporte y logística en México registran un consumo promedio de 702 litros por tarjeta, frente a los 346 litros que promedian las empresas de comercio mayorista y minorista, reveló un estudio de Edenred Mobility.

De acuerdo con la plataforma de servicios corporativos, aunque el sector comercio concentra el mayor volumen total registrado, con 35.2%, transporte y logística representa 25.1%, pero registra una intensidad de consumo por tarjeta considerablemente mayor.

Edenred explicó que la diferencia entre ambos sectores muestra cómo las necesidades de combustible pueden cambiar de acuerdo con la actividad y características de cada operación, al tiempo que precisó que el tamaño de una flota empresarial no determina necesariamente la intensidad de su consumo de combustible.

El estudio, basado en el análisis de más de 500,000 tarjetas activas de 12,000 empresas, reveló que se hicieron 10.23 millones de transacciones con un consumo total de 580.6 millones de litros de combustible registrados a nivel nacional.

A nivel geográfico, la Ciudad de México concentró el 43.4% del volumen de litros registrado, seguida por Jalisco, con 9%, y Nuevo León, con cerca de 8%. En conjunto, estas tres entidades representan más de 60% del volumen analizado en el país.

Análisis permita identificar áreas de mejora

Edenred señala una evolución hacia una gestión de flotas basada en datos, no únicamente en el volumen de combustible o gasto. «No todas las flotas se pueden gestionar bajo los mismos parámetros. Una operación puede registrar un volumen alto por la cantidad de vehículos y otra por la intensidad con la que utiliza cada unidad. Entender esas diferencias permite identificar comportamientos y tomar decisiones con mayor precisión», afirmó Pablo Chiappetta, director general de Mobility en Edenred México.

De acuerdo con la empresa, estos resultados apuntan a una transformación en la manera de gestionar las flotas gracias a un mejor entendimiento del comportamiento de la operación, más allá de registrar cuánto combustible se utiliza o cuánto se gasta, pues incluye variables como el sector, territorio y la intensidad de uso.

Esta información cobra relevancia conforme las empresas incorporan nuevas tecnologías y evalúan alternativas de movilidad. Contar con una radiografía de la operación actual permite establecer un punto de partida para decidir dónde realizar ajustes, qué procesos pueden mejorar y qué soluciones responden mejor a las características de cada flota.

«Los datos no sólo sirven para mirar hacia atrás. Entender cómo se mueve una flota hoy permite identificar dónde existen oportunidades de eficiencia y tomar mejores decisiones sobre cómo queremos que opere mañana», concluyó Chiappetta.

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