Las revisiones anuales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) implicarán un mayor escrutinio sobre el cumplimiento de las reglas de origen, pero no frenarán el comercio en Norteamérica, ya que el acuerdo sigue siendo estratégico para los tres países y una herramienta clave para competir frente a otras regiones del mundo, coinciden expertos en logística, economistas y representantes del sector transportista.

“No prevemos que haya un cambio drástico en el dinamismo de las exportaciones mexicanas, ya que quedarán muy claras las reglas del acuerdo”, asegura Leonardo Mendoza, Consejero Directivo del Consejo Nacional de Ejecutivos en Logística y Cadena de Suministro (ConaLog).

El también Director de Cross Border para Landstar Metro, señala que este esquema de revisiones anuales era un escenario previsto y que, a diferencia de lo ocurrido con los anuncios arancelarios de principios de año, las empresas ahora tienen mayor claridad sobre el marco comercial y pueden planear sus operaciones.

En esto coincide Kenneth Smith, Presidente del Comité Empresarial Bilateral México-Estados Unidos del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE).

“Las probabilidades de que Estados Unidos salga unilateralmente del acuerdo son prácticamente nulas. Donald Trump no habla de abandonarlo, sino de mejorarlo”, refiere.

El COMCE estima que este año las exportaciones mexicanas alcanzarán un récord de 730,000 millones de dólares, a pesar de la revisión del tratado.

Desde la óptica del sector transportista, tampoco anticipan una caída en el movimiento de mercancías.

“Si alguien ha salido ganando con el tratado ha sido México, y nosotros como transportistas hemos tenido buenos tiempos, incluso con los aranceles, ya que la mayoría de los productos mexicanos entra a Estados Unidos sin pagarlos”, destaca Pedro Lozano, socio de la Asociación de Transportistas de Carga de Nuevo Laredo (ATC).

Añade que las revisiones anuales mantendrán vigente el acuerdo y permitirán actualizarlo conforme evolucionen el comercio y las cadenas de suministro. 

“Inclusive, si en las negociaciones hay más restricciones por parte de Estados Unidos a productos asiáticos, eso incentivará que más empresas se instalen en México para cumplir con los requisitos del T-MEC”, dice.

Los focos de presión 

Para los expertos, el tema más álgido en estas negociaciones serán las reglas de origen, respecto de las cuales el reto para el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum será preservarlas tal como están actualmente y fortalecer el contenido regional.

“Cualquier endurecimiento de estos requisitos implicaría mayores controles para las exportaciones y daría a la aduana estadounidense más herramientas para retrasar o limitar el comercio bilateral”, advierte José Ignacio Martínez, Coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Agrega que Estados Unidos podría utilizar contra México los cierres temporales de cruces fronterizos bajo argumentos de saturación, seguridad nacional, migración o incumplimiento de normas sanitarias y fitosanitarias.

En cuanto a los sectores que deben prepararse ante posibles cambios en las reglas de origen, Leonardo Mendoza subraya que nuevamente serán el automotriz y el de autopartes, además de la manufactura avanzada con alto contenido tecnológico.

Considera que estas industrias deberán incrementar su eficiencia y fortalecer sus procesos productivos para reducir el impacto de eventuales modificaciones al tratado.

“Estados Unidos ya dejó claras cuáles son sus principales preocupaciones, especialmente en la industria automotriz, por lo que México debe fortalecer el nearshoring, reubicar producción y aumentar el contenido regional para demostrar que el tratado sigue beneficiando a las tres naciones”, explica.

Los aranceles también son un foco rojo en esta revisión, por lo que Kenneth Smith detalla que el objetivo principal del Gobierno debe ser eliminar o reducirlos al mínimo. “Lo importante es no dar al Presidente Trump un cheque en blanco para que pueda imponer gravámenes en cualquier sector y en cualquier nivel”.

Actualmente, México paga un arancel promedio de 3.65%, pero mantiene un acceso libre para aproximadamente el 85% de sus productos, frente a países competidores con tarifas de entre el 10 y el 25% en todas sus exportaciones. 

La integración regional 

Luego de que el Gobierno del Presidente Donald Trump decidió no extender el T-MEC por seis años más, quedó sujeto a revisiones anuales hasta su vencimiento formal en 2036.

En ese periodo, si alguno de los países decide retirarse, podrá hacerlo y el acuerdo permanecería vigente para las demás partes. Asimismo, el T-MEC podría renovarse por 16 años adicionales en cualquiera de esas revisiones anuales.

Los especialistas concuerdan en que es probable que el tratado vuelva a extenderse por un periodo mayor si existe un cambio de administración en Estados Unidos y ésta reconoce los beneficios económicos del acuerdo.

Para dimensionar la integración regional de los tres países, basta ver las cifras de exportaciones. En 2020, las ventas de México a Estados Unidos acumularon un valor de 323,476 millones de dólares. Para 2025, el monto alcanzó 534,314 millones de dólares, una cifra récord. 

Tan solo en mayo pasado, último dato publicado por la Oficina del Censo, las exportaciones sumaron 54,180 millones de dólares, el mayor monto para cualquier mes desde que se tiene registro. 

Los principales bienes exportados son: equipo de cómputo, equipo de transporte y accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación, así como maquinaria.

En sentido inverso, Estados Unidos vendió a México productos por un valor de 33,051 millones de dólares, cifra que también representa un máximo histórico desde el inicio de la serie en 1985.

La mayoría de estos productos se moviliza por autotransporte, que concentra siete de cada 10 dólares del valor de las mercancías, según datos de la Oficina de Estadísticas del Transporte (BTS) del Gobierno de Estados Unidos.

“Las economías de los tres países ya son altamente dependientes entre sí y generan millones de empleos”, precisa Pedro Lozano.

Los expertos reconocen que, aunque durante las revisiones anuales los Gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá buscarán proteger industrias específicas, también alcanzarán acuerdos que preserven la integración de las cadenas de suministro y fortalezcan la competitividad de la región frente a otros bloques económicos, especialmente los de Asia-Pacífico y Europa.

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