En junio de 1927 se originó una regla creada en el Real Instituto de Asuntos Internacionales en Londres –conocido como Chatham House– para fomentar debates honestos y confidenciales.

Esta regla, utilizada en foros internacionales, establece algo muy sencillo: la información compartida puede utilizarse, pero no puede atribuirse a quien la proporcionó; es decir, se puede aprender del dato, analizar y difundir el conocimiento, pero no se revela quién lo dijo ni de dónde viene exactamente. 

Esto cambia completamente la dinámica, porque permite algo que hoy parece difícil en nuestra industria: compartir sin exponerse.

En la industria del autotransporte en México hay un tema del que todos hablan, pero casi nadie comparte con claridad: el consumo de combustible.

Se comenta en corto, se compara de manera informal, se presume o se cuestiona, pero rara vez se documenta y mucho menos se pone sobre la mesa de forma abierta.

Y no es casualidad. El consumo está directamente ligado a eficiencia, costos y competitividad. En muchos sentidos, es información sensible.

El problema es que este silencio tiene un costo. Un costo que no se ve en una sola empresa, pero sí en toda la industria: la falta de referentes confiables.

Si el dato que no se comparte, no construye industria

Cada empresa conoce –o debería conocer– sus propios números, pero pocas saben realmente dónde están paradas frente al mercado.

¿Estoy en un rango competitivo de consumo? ¿Mi operación está optimizada o sólo es “lo que siempre hemos hecho”? ¿Qué prácticas están funcionando en otras flotas similares? 

Sin puntos de referencia, la mejora se vuelve interna, pero no estratégica. Se optimiza contra uno mismo, no contra el potencial real del mercado y ahí es donde la industria pierde velocidad.

El problema no es técnico, es cultural, no faltan herramientas, ni sensores, ni telemetría, lo que falta es confianza para compartir información.

En México –y particularmente en el transporte– compartir datos operativos sigue siendo visto como un riesgo:

  • Miedo a perder ventaja competitiva 
  • Desconfianza en el uso de la información
  • En algunos casos, simplemente falta de costumbre

El resultado es un ecosistema donde todos generan datos, pero pocos los convierten en conocimiento colectivo.

Aquí es donde entra un concepto poco utilizado en el sector, pero muy poderoso: la Regla de Chatham House.

Imaginemos esto aplicado al autotransporte en México: un estudio de consumo de combustible bajo este esquema, donde las flotas participan de manera voluntaria, la información es anonimizada desde el origen, los datos se agrupan por tipo de operación (larga distancia, regional, urbano), y los resultados se presentan en rangos, tendencias y buenas prácticas. 

No se trata de saber quién consume más o menos, se trata de entender qué está funcionando y qué no, a nivel industria.

Un estudio así permitiría responder preguntas que hoy siguen en el aire:

  • ¿Cuál es un consumo razonable por tipo de operación en México? 
  • ¿Qué variables impactan más: operador, ruta, unidad, mantenimiento? 
  • ¿Dónde están las mayores oportunidades de mejora? 

Para que algo así funcione, hay una condición fundamental: no puede haber un interés comercial detrás. Si el objetivo es vender, el dato se contamina. Si el objetivo es entender, el dato se comparte.

Un estudio abierto, transparente en su metodología y enfocado en generar valor para la industria tendría un efecto distinto: empezaría a construir confianza y la confianza, en este caso, vale más que cualquier tecnología.

El verdadero valor de compartir datos no está en compararse, sino en mejorar con base en evidencia.

La industria del autotransporte en México ha avanzado mucho en tecnología, pero todavía tiene una oportunidad enorme en algo más básico: compartir conocimiento. Romper el tabú del consumo de combustible no significa perder ventaja competitiva, significa elevar el nivel de toda la industria.

La regla de Chatham House ofrece un camino viable: compartir sin exponerse, aprender sin señalar, mejorar sin competir desde la opacidad.

Este 2026 quizá no sea el año en que todos compartan sus datos, pero puede ser el año en que alguien dé el primer paso para hacerlo posible.

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Acerca de José Gutiérrez: es el socio fundador de la firma de consultoría HIGHPERCONS, la cual se enfoca en el manejo óptimo de talleres, eficiencia de flotas, capacitación y consultoría. 

También es Director de Enlace Industrial para NACFE LATAM. Para ahondar en temas de mantenimiento y/o gestión de flota, pueden contactarlo en jose.gutierrez@highpercons.com ó jose.gutierrez@nacfe.org

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