El aumento de aranceles que el Gobierno de México impuso desde enero a países con los que no tiene tratado comercial ya comienza a reflejarse en el movimiento de carga en los puertos del Pacífico y en las operaciones de las aduanas marítimas, con una tendencia a la baja en las importaciones.
Los expertos consideran que el país más afectado es China, que vende a México principalmente autos, autopartes, celulares, accesorios de maquinarias y plásticos.
“Aunque en estos meses no hemos visto un impacto realmente cuantitativo en las importaciones que recibimos del país asiático, creemos que será inevitable en los próximos años y la presión más fuerte la van a tener las armadoras y los receptores de componentes chinos”, advierte Karina Lerma, integrante del Comité Ejecutivo de la Asociación Mexicana de Agentes de Carga (AMACARGA).
Para este año, la perspectiva es que se resienta aún más el efecto en los puertos y aduanas del Pacífico, por donde llega el mayor flujo de mercancía proveniente de China, Rusia, Corea del Sur, India, Vietnam, Tailandia, Brasil, Indonesia, Taiwán, Nicaragua, Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica, países a los que se les elevaron las tarifas.
“Quisiéramos que la carga no disminuyera, pero todos los indicadores señalan que habrá otra reducción adicional a la del 2025”, pronostica José Antonio Contreras, Director General de Contecon Manzanillo, la mayor terminal del puerto.

Menos movimiento de carga
Los efectos de los aranceles, de entre 5 y 50 por ciento, que México cobra a los países con los que no tiene un acuerdo comercial, ya se observan en las aduanas. En el primer bimestre –último dato oficial–, las operaciones descendieron 2.1 por ciento, al sumar un total de tres millones 337,130 registros. Este retroceso estuvo influenciado por una menor actividad en los recintos marítimos, por donde ingresa mercancía de las naciones sujetas a estos gravámenes.
En Manzanillo, que concentró 181,700 operaciones entre enero y febrero, las importaciones descendieron 4 por ciento, mientras que en Lázaro Cárdenas, con 27,458 operaciones, cayeron 17 por ciento, de acuerdo con datos de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).
Lo mismo ocurrió en las sedes de Veracruz y Altamira, que tuvieron caídas en las operaciones de importación de 4 y 3 por ciento, respectivamente.
Otra estadística que confirma la reducción en el movimiento de carga es la de la Secretaría de Marina: los puertos de Ensenada y Altamira movilizaron 10.7% y 13.5% menos TEUs en el primer trimestre.
Sobre estas cifras, Francisco Lagunes, Presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), asegura que: “Al importador nacional y al transportista que encontraron un nicho de mercado con los productos chinos, los aranceles les afectan de manera directa”.

Rigoberto Gallegos, Gerente de Operaciones en Puertos Marítimos de Auto Express Oriente, corrobora este impacto.
“Hemos visto que el flujo de contenedores de importación continúa, pero es menor, y esto nos ha perjudicado”, destaca sobre las afectaciones que ha tenido la empresa con más de 30 años de experiencia en arrastre portuario y comercio exterior.
A pesar de esta reducción, México aún arrastra un déficit comercial con China de 18,848 millones 263,000 dólares al corte del primer bimestre del año; sin embargo, esta diferencia se redujo 2% respecto al periodo enero-febrero de 2025, cuando se ubicó en 19,235 millones 931,000 dólares, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).

La oportunidad para México
Si bien algunos transportistas se han visto afectados por estos aranceles, los especialistas coinciden en que el impacto podría ser temporal, ya que las cadenas de valor tenderán a reconfigurarse con nuevos clientes que necesiten mover su mercancía en los puertos del Pacífico.
“México está encareciendo las importaciones de China y esto tiene un efecto importante en la búsqueda de proveedores”, refiere René Mendoza, Presidente Nacional en la Cadena de Proveedores de la Industria en México (CAPIM).
Agrega que lo que cambiará en el corto plazo no es el volumen de la mercancía que se mueve en México, sino el origen de la compra: “De enero a marzo, las empresas del sector automotriz han incrementado un 18% la búsqueda de fabricantes para sustituir las importaciones chinas; entonces, hay oportunidad de negocios en toda la cadena de valor”.
En línea con este diagnóstico, el Presidente de la ANIERM concluye que la política del Gobierno debe enfocarse en consolidar cadenas de valor complementarias y posicionar a México como un hub logístico para América del Norte, en un contexto de reconfiguración del comercio internacional.














