Durante más de dos décadas, Nancy Díaz ha construido una historia profesional que combina disciplina, preparación académica y una profunda convicción del valor de las personas en las organizaciones.

Ingeniera industrial de formación, con dos maestrías y actualmente doctorante en Economía y Finanzas, su trayectoria no sólo habla de ascensos en el organigrama, sino de una transformación personal que la llevó de la supervisión en piso a la dirección estratégica de una cadena de suministro regional.

Pero antes de ocupar una oficina directiva, Nancy estuvo ahí donde todo comienza: en el piso de operación. Inició su carrera en Philip Morris, dentro del área de calidad, con contacto directo con inventarios, logística inversa y procesos operativos.

“Empecé desde la raíz, a vivir el piso tal cual. Creo que algo que me ha ayudado en mi carrera es que entiendo perfecto la operación logística porque la viví en el día a día”.

Esa experiencia marcó su visión. Entender la operación diaria le dio una perspectiva que hoy considera su mayor fortaleza: diseñar estrategias con pleno conocimiento de la realidad operativa.

Actualmente es Directora de Cadena de Suministro para México y Latinoamérica en Sloan. Desde esa posición lidera compras, planeación, manufactura, importaciones, exportaciones y logística nacional. Sin embargo, insiste en que su responsabilidad va más allá de la eficiencia y la reducción de costos.

Su misión es convertir la estrategia del negocio en una operación resiliente e inteligente y, sobre todo, dejar de ver la cadena de suministro como un área meramente operativa para consolidarla como habilitadora estratégica del crecimiento.

Su evolución profesional también ha sido interna: “Hubo un momento en el que mi prioridad era el resultado; hoy mi prioridad número uno es crecer a mi equipo”.

El resultado, apunta, es tangible: baja rotación, crecimiento sostenido a doble dígito y una cultura organizacional centrada en las personas.

En un sector tradicionalmente dominado por hombres, su historia también es la de una mujer que aprendió a encontrar su voz. Al inicio de su carrera, recuerda, era frecuente ser la única mujer en mesas de decisión integradas por hombres: “Sentía que tenía que demostrar el doble”.

Incluso, en algún momento intentó adoptar un estilo de liderazgo más rígido, tratando de encajar en modelos tradicionalmente masculinos. Con el tiempo, comprendió que su diferencial estaba precisamente en no renunciar a su propia forma de liderar.

“Ser mujer en esta industria no es una cuota, es una ventaja competitiva”, afirma. Para Nancy, la diversidad no es un discurso, sino un factor que transforma resultados. Ha enfrentado cuestionamientos más severos y pruebas constantes, pero asegura que la mejor respuesta siempre han sido los resultados.

Hoy participa como Consejera en el Consejo Nacional de Ejecutivos en Logística y Cadena de Suministro (ConaLog), dentro del equipo de diversidad e inclusión y es docente en la Universidad Tecnológica de México (Unitec) y en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), convencida de que el cambio también comienza en las aulas.

Valentía, evolución y resiliencia son las tres palabras con las que define su trayectoria. Inspirada en una frase de Albert Einstein que sugiere hacer cosas diferentes para obtener resultados diferentes, Nancy apunta ahora hacia posiciones de alta dirección donde pueda influir en decisiones de mayor impacto y consolidar cadenas de suministro más tecnológicas, sostenibles e inclusivas.

Su meta es clara: dejar un legado en el que el talento femenino no sea excepción, sino parte natural del liderazgo en la industria. Porque para ella, más que abrir espacios, se trata de demostrar que cuando las organizaciones colocan a las personas en el centro, los resultados llegan por sí mismos.

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