El conflicto entre Israel e Irán data de finales de la década de los setenta; sin embargo, este 2026 se han vivido ataques a mayor escala en contra de Irán por parte de Israel, apoyado por los Estados Unidos. Con este conflicto se ve afectado el estrecho de Ormuz, por donde transita gran parte de la producción de petróleo del mundo, por lo que los mercados reaccionaron con temor por la escasez de la oferta global de petróleo.
Para nuestro país, la referencia sobre precios del petróleo es el valor del West Texas Intermediate (WTI), el cual a inicios de 2026 rondaba los 65 dólares por barril y después de detonarse el conflicto ha alcanzado los 115 dólares. Los precios están en una montaña rusa, donde cualquier situación o declaración por los involucrados provocan subidas o caídas en los precios; aunque las caídas no alcanzan el nivel de inicios del año.
Si bien el WTI ha aumentado más de 70%, el incremento en el precio del diésel no es inmediato ni lineal, ya que el precio final no solo incluye el valor de la molécula, sino que se integra por otros conceptos como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), los costos de distribución, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el margen del distribuidor.
Para este año, se contempla una cuota del IEPS de 7.3634 pesos por litro, a la cual, como en años pasados, el Gobierno federal ha aplicado un estímulo con el objetivo de moderar el incremento del precio final, ya que los aumentos en el precio del diésel se reflejan de manera marcada en incrementos de precios, causando un efecto inflacionario.
Por lo anterior, desde el pasado 14 de marzo, la SHCP ha reducido la cuota de IEPS aplicable al diésel y gasolinas, esto en aras de que los incrementos en el precio final del diésel no aumenten de forma exponencial. Sin embargo, esto solo ha suavizado los aumentos, ya que el precio en algunas ciudades ha rebasado los 30 pesos por litro. En promedio, los aumentos del diésel al cierre del mes de abril promedian un 10 por ciento, lo cual representa un duro golpe a las empresas de autotransporte ya que, dentro de su estructura de costos, el combustible representa entre el 35 y 40 por ciento.
Si bien estamos hablando de dos a cuatro pesos de incremento, a los autotransportistas les representa muchísimo más, ya que eso se multiplica por cada kilómetro recorrido. Si a esto le sumamos la baja en ventas y el poco margen de negociación con los clientes, se enfrentan a un escenario financiero muy comprometido.
Y esto no es todo, el otro impacto que tendrán es la limitación en el acreditamiento de la cuota de IEPS a la que tienen derecho en términos de la Ley de Ingresos y de la Resolución de Facilidades Administrativas para 2026, en donde se les otorga un estímulo fiscal por la adquisición o importación de diésel. Si bien en la Ley de Ingresos se determina que el acreditamiento será una cantidad equivalente a la cuota del IEPS establecida en esa misma Ley (de 7.3634 por litro adquirido para este año), el SAT, en la Resolución Miscelánea ha considerado que la cuota que podrán acreditar es la disminuida que se publica semanalmente al momento de la adquisición o de la importación.
En 2022 se presentó una situación similar con los precios del diésel, y durante casi todo ese año la cuota disminuida llegó a cero, con lo cual las empresas de autotransporte no tuvieron el beneficio de poder acreditar la cuota IEPS durante esos meses, lo cual tuvo un impacto directo en las finanzas y el flujo de las empresas. Si bien los estímulos fiscales no tienen fines recaudatorios, sino todo lo contrario, su objetivo es extrafiscal: es incentivar y fortalecer a un sector de la economía; no obstante, en la interpretación que el SAT da a conocer y que considera como Práctica Fiscal Indebida, se percibe una política evidentemente recaudatoria y que afecta directamente a las empresas al perder el derecho al acreditamiento.
Si esta reducción del derecho al acreditamiento en las empresas del sector autotransporte no se incluyó en los contratos ni en las cotizaciones de tarifas efectuadas antes de los incrementos del precio del diésel y de la disminución de la cuota IEPS, será muy complicado que los usuarios del autotransporte reconozcan este menoscabo del derecho de acredimamiento dentro de las negociaciones de ajuste de tarifas, ya que para ellos solo es visible el precio final del combustible.
Por estos factores de costos y la incertidumbre que se presenta en torno a los precios del petróleo, resulta imposible poder pronosticar con certeza los precios del diésel, en este entorno los precios de los fletes deben estar en continua revisión.
Orlando Reta Leal, socio fundador de Reta Leal & Asociados
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