Después de más de siete décadas de espera, el Puente de la Transformación fue abierto a la circulación vehicular y peatonal en Puebla, una obra considerada histórica por las autoridades estatales debido a su impacto en la conectividad regional.

Durante el anuncio de la apertura de la obra, el coordinador de Gabinete del Gobierno estatal, José Luis García Parra, destacó que la infraestructura fue concluida en siete meses y beneficiará de manera directa a más de 1.7 millones de habitantes de siete municipios de la región.

Asimismo, resaltó que el puente reduce de forma significativa los tiempos de traslado. Mientras que rodear la Presa «Manuel Ávila Camacho» implicaba un recorrido de hasta 50 minutos en vehículo y utilizar «La Panga» requería una espera y trayecto de hasta 25 minutos, hoy el cruce se realiza en tan solo un minuto con 30 segundos en automóvil y cuatro minutos a pie.

Beneficio inmediato

Por su parte, el secretario de Infraestructura, José Manuel Contreras de los Santos, informó que próximamente se llevará a cabo la inauguración oficial, aunque la prioridad fue poner la obra en funcionamiento para beneficio inmediato de las familias de la región.

El Puente de la Transformación une la junta auxiliar de San Baltazar Tetela con la inspectoría de Los Ángeles Tetela y se consolida como una nueva vía de acceso hacia la Mixteca poblana. La estructura cuenta con 480 metros de longitud y nueve metros de ancho, fortaleciendo la conectividad de los municipios de Huehuetlán el Grande, Puebla, Tzicatlacoyan, San Juan Atzompa, Xochiltepec, Teopantlán y San Martín Totoltepec.

La obra requirió una inversión total de 353.7 millones de pesos, financiada mediante una coinversión entre el Gobierno del Estado de Puebla y el Ayuntamiento de Puebla. Del monto total, el gobierno estatal aportó el 59% y el municipio el 41%.

Además, con tecnología de vanguardia, participación de especialistas en ingeniería hidrológica y ejecución de trabajos subacuáticos, Puebla se posiciona como referente nacional en procesos constructivos de alta complejidad orientados a mejorar la calidad de vida de las comunidades.

La construcción incluyó 28 trabes con cimentaciones que alcanzan profundidades de entre 29 y 60 metros, además de dos muelles, ocho cabezales, losa de concreto, obras complementarias, alumbrado público, señalamiento vial y rampas de acceso.

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