El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha permitido que el ensamblaje de autos en México se convierta en una plataforma para que componentes chinos ingresen de manera oculta al mercado estadounidense, destacó Peter Navarro, principal asesor de la Casa Blanca para el comercio y la industria manufacturera.

De acuerdo con una columna publicada por el funcionario estadounidense en el medio The Hill, Estados Unidos ha identificado prácticas que considera desleales y que fueron posibles bajo las reglas del tratado.

Se suponía que el T-MEC aumentaría el contenido estadounidense. En cambio, el ensamblaje mexicano se ha convertido cada vez más en una plataforma a través de la cual el contenido chino y de otros países se filtra al mercado estadounidense”, se lee en la columna firmada por Navarro.

El funcionario precisó que los estrategas de China han aprendido a penetrar en el mercado automovilístico estadounidense sin necesidad de enviar automóviles terminados directamente a los puertos.

“Pueden enviar componentes electrónicos, baterías, imanes, semiconductores, sensores, pantallas y subconjuntos a México, donde se transforman, se ensamblan y se envían al norte dentro de vehículos nominalmente ‘norteamericanos’. Cuanto más complejo sea el vehículo, más posibilidades hay de ocultar componentes chinos”, explicó.

En su columna, Peter Navarro retomó datos del reciente informe del representante Comercial de Estados Unidos al Congreso, en el que se señala que las normas del T-MEC en el sector automotriz, orientadas a lograr un mayor contenido regional, un mayor valor añadido laboral y cadenas de suministro norteamericanas más sólidas, no han cumplido con esos objetivos.

Las cifras son brutales, refirió: “El déficit comercial de Estados Unidos en el sector automotriz y de autopartes con México aumentó de 91,900 millones de dólares en 2019 a aproximadamente 130,000 millones de dólares anuales en la actualidad”.

Los aranceles como justificación

Ante esta situación identificada por el gobierno de Estados Unidos, Peter Navarro justificó la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles y de no renovar el T-MEC.

“El 1 de julio, Estados Unidos rechazó renovar el T-MEC en su forma actual. Las lagunas y deficiencias del tratado en el sector automotriz, que deben ser subsanadas mediante negociaciones, son una de las principales razones de esta decisión”, mencionó.

Sobre los aranceles implementados desde el año pasado, Navarro aseguró que han coadyuvado a contener el ingreso de componentes chinos y han ejercido presión sobre armadoras como Toyota.

“La decisión de Toyota de trasladar su producción de México a Texas es importante. El blanqueo de contenido, que puede ocultarse en un parque industrial de Tijuana, es mucho más difícil —y mucho más costoso— en el condado de Bexar, Texas. Una Tacoma ensamblada en Texas está más cerca de los proveedores, los reguladores, el control aduanero, la legislación laboral y la jurisdicción fiscal de Estados Unidos”, indicó.

Para Navarro, la decisión de Toyota de trasladar la producción de la Tacoma a Texas se debe a los aranceles.

“Toyota no ha declarado formalmente que los aranceles de Trump impulsaron su traslado a Estados Unidos; eso es diplomacia corporativa. Pero las cifras hablan por sí solas”, resaltó.

Según informes compartidos por el funcionario, los aranceles estadounidenses anularon las ganancias de Toyota en Norteamérica durante el año fiscal 2026, lo que provocó que la compañía registrara una inusual pérdida operativa de 1,900 millones de dólares en la región. La empresa, por su parte, estimó el impacto total de los aranceles en aproximadamente 9,000 millones de dólares.

“Trasladar la producción destinada a Estados Unidos a territorio estadounidense es una solución viable para que Toyota reduzca su factura arancelaria, un costo que, evidentemente, no puede trasladar a los consumidores estadounidenses”, explicó.

Finalmente, el asesor de la Casa Blanca resumió el objetivo de los aranceles: “Modifican la señal de precios. Hacen que sea menos atractivo exportar la demanda estadounidense a fábricas extranjeras y más atractivo fabricar donde se vende. Y con los aranceles de Trump, eso significa fabricar aquí mismo, en Estados Unidos”.

En el caso del sector automotriz, México paga actualmente un arancel de 25% a los automóviles, excluyendo el contenido hecho en Estados Unidos. Para las autopartes, se aplica el mismo porcentaje, con excepción de los productos que cumplan con los criterios del T-MEC.

También paga un arancel de 25% a los vehículos medianos y pesados, con excepción de los productos que cuenten con un permiso bajo el T-MEC o que hayan sido fabricados hace más de 25 años. Además, se aplica un arancel de 10% a los autobuses.

La tercera ronda de negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos se llevará a cabo el 20 de julio en la Ciudad de México. En esa reunión se prevé que las autoridades de ambos países expongan los temas pendientes en la revisión del T-MEC, como los aranceles y el contenido regional.

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