Hablar hoy de transporte y logística es hablar de resiliencia. A nivel mundial estamos viviendo un entorno complejo en el que los costos operativos continúan presionando a las empresas y su crecimiento, mientras que la incertidumbre para la inversión económica y geopolítica, sigue generando desafíos para toda la cadena de suministro. México, por supuesto, no es la excepción.
Durante 2026 hemos observado un escenario que preocupa al sector: por un lado, la desaceleración en algunos mercados ha impactado a la demanda de transporte y, en muchos casos, los volúmenes de carga y las ventas muestran señales de menor dinamismo.
Por otro lado, los costos continúan incrementándose, particularmente en rubros estratégicos como el combustible, los insumos de mantenimiento, las refacciones, los seguros y la tecnología necesaria para operar de manera segura y eficiente.
El diésel sigue siendo uno de los principales factores de presión para las empresas transportistas. Los acontecimientos geopolíticos internacionales continúan generando volatilidad en los mercados energéticos, lo que termina reflejándose en los costos de operación.
Cuando los ingresos crecen a menor ritmo que los costos, los márgenes se reducen y la sostenibilidad financiera de las empresas comienza a verse comprometida.
A esta realidad se suma un problema que desde hace años afecta al sector: la competencia desleal. Existen empresas que realizan importantes inversiones para cumplir con la normatividad, capacitar a sus operadores, incorporar tecnología, renovar unidades y fortalecer la seguridad vial.
Sin embargo, también existen participantes que operan sin asumir esos mismos compromisos, generando distorsiones en el mercado y dificultando que las tarifas reflejen el verdadero costo de una operación profesional y segura.
En el transporte de carga, la eficiencia no es un lujo; es una condición indispensable para la rentabilidad.
Cada litro de combustible ahorrado, cada kilómetro optimizado, cada minuto ganado en los procesos de carga y descarga, cada mantenimiento realizado oportunamente y cada herramienta tecnológica implementada pueden marcar la diferencia entre una operación rentable y una que apenas mantenga el equilibrio.
Cuando los márgenes se aprietan demasiado, las consecuencias son evidentes: las empresas posponen la renovación de flota, se detienen los planes de crecimiento y, en algunos casos, se alargan los ciclos de mantenimiento para reducir gastos de corto plazo.
Sin embargo, estas decisiones pueden generar riesgos importantes para la seguridad vial, la confiabilidad operativa, la productividad y competitividad del transporte mexicano.
Una flota moderna no sólo es más eficiente, también es más segura, más sustentable y más productiva.
Por ello, hoy más que nunca necesitamos fortalecer una visión a largo plazo que privilegie la profesionalización, la innovación, la seguridad vial y la colaboración entre todos los actores de la cadena logística.
La resiliencia no significa únicamente resistir los momentos difíciles, sino adaptarse, evolucionar y encontrar nuevas formas de generar valor aun en entornos adversos.
Bajo esta visión, la participación y el intercambio de experiencias cobran una relevancia especial. Por ello, desde la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP) invitamos a todos los profesionales del sector a participar en el XXVI Foro Nacional del Transporte de Mercancías, cuyo lema este año es: “Movilidad resiliente para una logística eficiente”.
Seguro que es un espacio para analizar los retos que enfrenta la industria, compartir mejores prácticas, conocer tendencias, impulsar la innovación y construir soluciones que fortalezcan la competitividad del transporte y la logística en México.
Leonardo Gómez Vargas, Presidente Ejecutivo de la ANTP.
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