Prevenir en la cadena de suministro requiere mucho más que incorporar nuevas tecnologías y es un tema que requiere el desarrollo de procesos y de las capacidades del capital humano. Así coincidieron los expertos reunidos por el Consejo Nacional de Ejecutivos en Logística y Cadena de Suministro (ConaLog).
Durante el panel “Blindando tu Cadena de Suministro. Prevención, Tecnología y Respuesta ante Riesgos en Ruta”, una de las conclusiones más relevantes fue que la prevención efectiva depende de una estrategia integral basada en esos tres elementos.
En este espacio, Héctor Romero, Director General de Safeway Corporation y quien fungió como moderador, señaló que la tecnología pierde efectividad cuando no está respaldada por protocolos y personal preparado. En ese sentido, explicó que las empresas necesitan evolucionar del monitoreo tradicional hacia esquemas de inteligencia preventiva, donde analistas especializados transformen la información en acciones para anticipar incidentes antes de que ocurran.
Romero recordó que las afectaciones a la seguridad logística generan pérdidas superiores a los 17,000 millones de pesos, además de retrasos en las entregas, incremento de inventarios, incumplimiento de niveles de servicio y mayores costos operativos. Asimismo, advirtió que la estructura del crimen organizado obliga al sector privado a asumir un papel más activo en la protección de sus operaciones.
Por su parte, Adalberto Barrales, Director General Adjunto de FLIPTEM, destacó que la resiliencia de la cadena de suministro debe considerar riesgos más allá de la inseguridad, como fenómenos meteorológicos, factores políticos, aspectos culturales, problemas de abastecimiento, rotación de personal o variaciones en la demanda. Para ello, consideró indispensable conformar equipos de inteligencia capaces de analizar información confiable y convertirla en decisiones estratégicas.
El especialista subrayó que las organizaciones deben fortalecer sus procesos internos, conocer quién tiene acceso a la información crítica, reforzar la capacitación y desarrollar sistemas de gestión de continuidad del negocio que permitan responder de manera ordenada ante cualquier contingencia.
En su participación en el panel, Barrales recalcó que cada empresa debe diseñar protocolos acordes con su propia operación y mantener una cultura de prevención respaldada por la colaboración entre todas las áreas.
En su oportunidad, Gerardo Macías, Director General de Protectio Buró de Seguridad, afirmó que uno de los principales riesgos para las empresas es la “permisión social”, entendida como la normalización tanto de la delincuencia como de las fallas internas en las organizaciones.
El especialista también consideró que la seguridad debe asumirse como una responsabilidad compartida por todas las áreas de la empresa y no únicamente por el departamento de seguridad.
Macías añadió que las empresas deben evaluar toda su cadena de suministro desde una perspectiva de seguridad, invertir prioritariamente en las personas y los procesos: “¿A qué le damos prioridad? Yo pienso que tenemos que el 40% de los presupuestos a las personas, el 35% a los procesos y el 25% a la tecnología. ¿Por qué? Por esto la tecnología va a automatizar los errores.
“Si el proceso está mal, va a automatizar errores. Si la persona no sabe usar el sistema, va a generar errores. Entonces, tenemos que invertir en las personas, en los procesos y después automatizamos”, explicó en este evento organizado por ConaLog.
Desde la perspectiva del transporte, Eduardo Gómez, Gerente de Seguridad en Trayecto, explicó que la creciente cantidad de información disponible obliga a las empresas a perfeccionar sus capacidades de análisis para distinguir las alertas realmente relevantes.
Indicó que el monitoreo debe evolucionar hacia esquemas predictivos apoyados por inteligencia artificial (IA), sin perder de vista que la protección de los operadores continúa siendo el elemento más importante.
Entre las mejores prácticas, Gómez destacó la planeación rigurosa de rutas, protocolos operativos claramente definidos, una cultura organizacional enfocada en la prevención, el uso estratégico de la tecnología y el desarrollo de infraestructura como paraderos seguros que permitan proteger tanto las mercancías como a los conductores.
Por su parte, Eduardo Téllez, Director de Seguridad en Laboratorios Liomont, explicó que para industrias como la farmacéutica los delitos carreteros generan impactos que van mucho más allá de la pérdida económica inmediata, pues afectan la continuidad de la producción, la disponibilidad de medicamentos y la participación de mercado.
Agregó que las aseguradoras exigen cada vez mayores estándares para la certificación de operadores y que el análisis predictivo de datos se ha convertido en una herramienta clave para anticipar riesgos durante el transporte.
Los especialistas coincidieron en que la construcción de una cadena de suministro más resiliente dependerá de combinar tecnología, inteligencia de datos, capacitación continua y una cultura de prevención que involucre a toda la organización, con el objetivo de anticipar riesgos antes de que se conviertan en incidentes.

Héctor Romero, Adalberto Barrales, Gerardo Macías, Eduardo Gómez y
Eduardo Téllez.
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