A sus 27 años, Sandra es una especialista en turbos para tractocamión. Su influencia es tal que ya es muy conocida en todo el país, pues en la actualidad hace rescates carreteros prácticamente en donde la soliciten, pero esto no siempre fue así y, de hecho, nunca imaginó que se convertiría en Sandra “Turbos”.
Todo empezó hace seis años cuando vio una vacante como agente de ventas en Central de Turbo, un pequeño emprendimiento en Ecatepec que empezaba a crecer y solicitaba una persona para conseguir más clientes.
Luego de algunas pruebas y entrevistas, fue contratada. Así que empezó a subir publicidad en las redes sociales de este taller especializado en los turbos. Para ella estaba bien, pues necesitaba el trabajo y lo consiguió. También se encargaba de atención a clientes.
Pero todo cambió con un fenómeno laboral y hasta cultural, ya que algunos clientes requerían un turbo después de las seis de la tarde, cuando el taller ya estaba cerrado, así que ella podía y quería solventar tal solicitud, y así lo hizo.
Por otro lado, mientras ella veía cómo trabajaban los técnicos, le entró la curiosidad y vio, preguntó y no metió mano, ya que el personal puede tener mucho recelo con su trabajo. Pero aun así fue aprendiendo. Nunca faltó quien le dijera que esto no era trabajo para mujeres, que se le iban a maltratar las uñas.
Sin embargo, ella empezó por lo más fácil, que era limpiar los caracoles y cuando nadie la veía, intentaba desmontar un turbo o ver qué otras cosas se le podían mover o ajustar. Y así empezó a aprender: mucho de vista y otro poco de práctica autodidacta.
También es cierto que meterle mano a los turbos se paga mejor que atender las redes sociales, así que el dueño del taller la capacitó, pues vio en ella mucho potencial y, sobre todo, muchas ganas de aprender y crecer.
A la par, como a muchas jóvenes de su edad, a Sandra Turbos le gusta mucho publicar en redes sociales lo que hace en su vida diaria, así que ahora sus plataformas se empezaron a llenar de contenidos sobre turbos. Y justo por eso se puso ese sobrenombre.
Todavía sin ser especialista, un cliente pidió un rescate en Hidalgo, y ella no dudó. Contrató un taxi, un mecánico y fue a resolver la situación. En otra ocasión, fue a ver a un cliente para cerrar una venta, pero no habían bajado el turbo, así que tuvo que hacerlo ella para cerrar el trato.
Y poco a poco, el boca a boca hizo lo suyo. Mientras ella seguía aprendiendo, resolviendo y comunicando en sus redes sociales, el trabajo le seguía llegando, y también las ganancias para comprar un coche, herramientas y estar lista para la siguiente llamada.
Pero no fue todo, ya que también la empresa siguió creciendo y adoptando una cultura de contratar mujeres y dar capacitación, pues se creó la conciencia de la mejora continua y actualizarse para ser más competitivos.
Sandra Turbos, incluso, ha sido invitada a dar cursos fuera del país, en ferias de transporte, exposiciones y todo tipo de eventos de transporte. No deja de subir sus contenidos y atender cualquier emergencia carretera que le llegue al teléfono.
Y aunque ha recibido un sinfín de ofertas de trabajo y no ha faltado quien le aconseje que se independice y emprenda su propio taller, para ella, el sentido de la lealtad y el agradecimiento son más importantes.
Eso sí, entre sus planes profesionales está ahorrar para comprar un tracto, pues también sabe que invertir es una gran opción para el futuro, y así podrá hacerlo sin competir con la persona que le abrió las puertas de este su gran presente.
Ser mujer y ser tan joven, evidentemente, han sido temas en esta historia, ya que ha tenido clientes que la interrogaron antes de aceptar un servicio o algún mecánico que apostó a que ella no podría enseñarle a él, que llevaba más de 30 años haciendo esto.
Incluso hay un video en sus redes sociales, en que tuvo que viajar a Tamaulipas para hacerle ver a una agencia que, en efecto, uno de sus módulos estaba mal, ya que al parecer era ella la que no daba con el diagnóstico y que sus análisis eran incorrectos. Grabó ese video y se hizo viral.
Aunque tiene poco tiempo libre, cuando no está trabajando prefiere descansar y viajar. Y aunque vive con su padre, ella considera que más bien vive en la carretera, yendo y viniendo a donde el trabajo la llame.
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