El avance de los demócratas en el Congreso estadounidense representa una señal positiva, pues podría moderar el discurso proteccionista de Donald Trump. Sin embargo, México no debe asumir que habrá una mejora sustancial en la relación comercial bilateral, advirtieron especialistas en economía y política.
“El resultado electoral podría funcionar como un contrapeso a las decisiones del presidente. Sin embargo, el proteccionismo estadounidense responde a intereses industriales que trascienden a su gobierno”, aseguró el doctor Samuel Ortiz, académico de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El martes, el Partido Demócrata consiguió el control tanto del Senado como de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, con victorias contundentes en bastiones republicanos, en un duro revés para Trump y el Partido Republicano.
Los demócratas arrebataron al menos siete escaños en el Senado y ganaron más de dos docenas de distritos en la Cámara de Representantes, algunos de los cuales habían votado por Trump en 2024.
También consiguieron cinco nuevas gubernaturas, aunque todavía falta que concluyan los conteos en Kansas y Alaska, donde también se espera que los demócratas ganen.
Para los analistas, los resultados reflejan un cambio en las preferencias de los votantes de bastiones conservadores que hace dos años impulsaron a Trump hacia su segundo mandato. Este viraje estaría relacionado con las consecuencias de la guerra contra Irán, particularmente con los altos precios de la gasolina y el diésel.
“La narrativa MAGA (Make America Great Again) tenía como eje la promesa de reducir el costo de la vida para los estadounidenses, pero su política arancelaria y la innecesaria guerra en Medio Oriente solo consiguieron aumentarlo de manera significativa”, refiere un análisis de Grupo Financiero Banamex.
En el mismo sentido, Verónica Ortiz, analista política, señaló en un análisis de Banorte que el costo de los alimentos, la vivienda y los combustibles figura entre las principales preocupaciones de los votantes.
“La gente finalmente vota con el bolsillo y las decisiones de política exterior y comercial influyen en la economía de los hogares estadounidenses”.
Aranceles y T-MEC
Los especialistas destacan que, bajo el gobierno de Trump, Estados Unidos atraviesa una transformación de su modelo de desarrollo, caracterizada por el regreso de las políticas industriales activas, el proteccionismo y los aranceles como instrumentos para impulsar la producción nacional.
En este contexto, los resultados electorales no necesariamente modificarán esa agenda, ya que la administración de Trump seguirá teniendo un papel central en la definición de la política comercial y en las negociaciones.
“El proteccionismo estadounidense responde a intereses industriales y económicos estructurales, por lo que no desaparecerá automáticamente con el avance de los demócratas”, explicó Ortiz.
En cuanto al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Janneth Quiroz, directora de Análisis de Grupo Financiero Monex, señaló que una mayor presencia demócrata en el Congreso podría fortalecer las voces que defienden la certidumbre comercial y cuestionan el uso generalizado de aranceles.
Sin embargo, advirtió que esto no necesariamente se traduciría en concesiones para México. Los demócratas también podrían exigir mayores garantías en materia laboral, ambiental y de cumplimiento del tratado.
Respecto a las expectativas del Gobierno de México sobre los resultados electorales, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, evaluó sus posibles efectos en dos ámbitos: los aranceles y el T-MEC.
Sobre el primer punto, afirmó que el presidente estadounidense concentra buena parte de las facultades en materia arancelaria, por lo que no se espera un cambio sustancial. En cuanto al tratado comercial, señaló que las negociaciones avanzan conforme a lo previsto.
“La mayor parte de la relación arancelaria no cambia mucho. El tratado puede ser que sí cambie, pero eso es muy pronto para podértelo decir porque llevamos tres rondas, falta una cuarta”, expresó.
Texas, oportunidad para flexibilizar políticas
Además de obtener la mayoría en el Congreso, los demócratas arrebataron a los republicanos las gubernaturas de Georgia, Ohio, Nevada, Iowa y Texas, según los primeros resultados.
Para el autotransporte, Texas se había convertido en un estado con controles estrictos para circular por sus carreteras, debido a que el gobernador republicano Greg Abbott implementó restricciones y cambios en las políticas aplicables a los operadores que cuentan con licencias de conducir comerciales (CDL, por sus siglas en inglés).
Entre las medidas mencionadas se encuentran la suspensión de licencias para personas que no son ciudadanas estadounidenses y para inmigrantes, los exámenes exclusivamente en inglés y las limitaciones a determinadas categorías de visas.
Sobre los posibles efectos del cambio político en Texas, Ruiz consideró que la llegada de una representante demócrata al gobierno estatal podría favorecer una relación más flexible con México.
“Un cambio en la orientación política estatal podría contribuir a reactivar los flujos comerciales y reducir las tensiones relacionadas con la migración”, previó.
El economista también subrayó que Estados Unidos necesita trabajadores mexicanos, tanto calificados como en distintos sectores productivos, entre ellos la construcción, la agricultura, el comercio y el transporte.
Por ello, consideró deseable que se reduzcan las políticas de maltrato y las restricciones que afectan a los migrantes.
En este escenario, México tendrá que aprovechar los espacios de diálogo con Estados Unidos para defender sus intereses comerciales y los de su sector productivo. Aunque el avance demócrata podría representar un contrapeso político a Trump, el alcance de cualquier cambio dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno estadounidense y de los acuerdos que se alcancen en la revisión del T-MEC.
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