Si bien la Ciudad de México ya cuenta con su propia ley de movilidad, ésta no es suficiente para reordenar y regular el libre y pacífico tránsito de personas, vehículos y bicicletas en la Zona Metropolitana del Valle de México, incluso, en todas las ciudades del país.

Al respecto, Maite Ramos, presidenta de la Comisión de Movilidad de Coparmex CDMX; Antonio Velez, vocal Ejecutivo del Instituto del Transporte del Estado de México; y Ronny Monge, diputado en Costa Rica; intercambiaron puntos de vista acerca de lo importante que resulta contar con leyes que amparen el derecho a la movilidad de cualquier ciudadano.

En el marco del octavo Congreso Internacional de Transporte (#8CIT), los especialistas sugirieron siete puntos clave para que una ley sea la base del cambio no sólo en México sino en América Latina, pues las grandes ciudades de la región podrían quedar inmovilizadas si no se toman cartas en el asunto.

1. Recursos e Inversión

Apostarle a una mejor infraestructura no sólo para vehículos sino también para el peatón y medios de transporte no motorizados requiere una inversión millonaria, razón por la que los subsidios, fondos metropolitanos y un presupuesto más robusto resultan fundamentales para activar el cambio.

2. Sistema integrado de transporte

Pensar, planear, gestionar y ejecutar una ley en esta materia de ser a mediano y largo plazo y aplicable para una región común y no a una demarcación política. Gobierno y empresas podrían considerar apostarle a un sistema integrado de transporte, ya que incide directamente en la calidad de vida de las personas, que, a su vez, repercute en una mayor productividad en sus empleos.

3. Medidas integrales en desarrollo urbano

No sólo se trata de movilidad, sino de todo un proceso integral para impulsar el desarrollo urbano. Hay que gestionar en el corto plazo para ejecutar e influir en el largo. Las tareas están en ponerse de acuerdo, en el proceso legislativo, planeación, gestión y discusión de todas las iniciativas.

4. Mejores prácticas

Todos los actores de la movilidad: Gobierno, empresarios, usuarios y fabricantes, saben cuáles son esas prácticas que funcionan en cada materia, y cuáles no. Hay intentos –exitosos o no– que han dejado ver lo que le conviene al sector. La tarea es hacer una depuración de lo que sirve y en este sentido difundir y compartir las buenas prácticas en transporte y movilidad.

5. Transparencia

Este factor es imprescindible si lo que se quiere es gozar de credibilidad. Los ponentes coincidieron en que un claro ejemplo de este tema es el nuevo reglamento de Tránsito, pues a pesar de que se trata de un esfuerzo importante entre diferentes actores, la falta de información o l apoca claridad en algunos temas ha provocado su cuestionamiento, pues no ha sido transparente en todos los sentidos.

6. Gobierno metropolitano

Se trata de una sugerencia de los especialistas a fin de poder gestionar políticas integrales en materia de movilidad para las zonas conurbadas de las grandes ciudades de México. Sumar esfuerzos ya es una tarea importante, lo que podría suceder sería gestionar cada vez más con menos Gobiernos.

7. Sustentabilidad

La cereza del pastel sigue siendo velar por el ambiente y por sus habitantes. Si la movilidad y el desarrollo urbano no son sustentables, se quedará en esfuerzos aislados que alcances a satisfacer la demanda de las sociedades.