Si bien SGO Logistics nació en 2018, su historia se remonta muchos años atrás, cuando Sebastián y Gizehi —sus fundadores— eran todavía niños y los camiones eran un asunto más bien de juego y diversión.

Su padre tiene una empresa de autotransporte y por eso ellos crecieron viendo cómo trabajaban los operadores, mecánicos, el personal administrativo y, desde luego, su papá. 

Entre los fines de semana y las vacaciones, lo normal era irse para la empresa y conforme fueron creciendo también fueron aprendiendo el negocio; su padre siempre fue exigente y cada vez les confería más responsabilidades. 

Así fue como conocieron y llegaron a tener una perspectiva más general del negocio, al grado de que ya discutían algunas decisiones con su padre, pero fue justo aquí cuando se presentó la primera venta de oportunidad para pensar en SGO Logistics. 

Y es que entre su papá y su socia, el choque generacional se daba en muchas discusiones, pues mientras Gizehi y Sebastián compartían una visión novedosa y distinta, su padre podía ser más conservador y no era fácil llegar a un acuerdo favorable para todos. 

Es por eso que surgió la idea de que ambos jóvenes formaran su propia empresa, para que ellos decidieran, discutieran y fijaran los objetivos y el rumbo que habría de tomar este proyecto. 

La principal certeza sobre esta iniciativa es que ambos hermanos habían tenido una gran escuela y conocían el negocio de principio a fin, pues no sólo se quedaron en la parte administrativa: desde niños su padre les enseñó a revisar los camiones, los remolques y confirmar que todo estuviera al cien. 

Ahora sí, con la experiencia de la empresa de su padre, los conocimientos adquiridos en sus respectivas carreras profesionales y el ímpetu de la juventud, Gizehi y Santiago crearon su propia empresa: GSO Logistics, nombre formado con sus iniciales.

Fue así como en julio de 2018, en Texcoco, Estado de México, inició formalmente este proyecto, que de inicio continuó el modelo de negocio que ya conocían. 

Tenían un camión y un operador, así que ahora tenían que buscar clientes, y lo hicieron buscando a los que habían trabajado con su padre en el pasado. A picar piedra y aceptar fletes de alto riesgo y hasta mal pagados. 

Sus principales destinos al principio fueron hacia Coahuila y Nuevo León, aunque también aceptaban mucho destino a Tamaulipas, en rutas que otros transportistas no aceptaban. 

Y a pesar de que incursionaron con vehículos más pequeños y camionetas, desistieron, pues sabían que su expertise estaba en la quinta rueda. 

Ese primer operador también había trabajado con su padre y fue pieza clave para hacer esas rutas de alto riesgo, pues conocía bien los caminos y tenía ya mucha experiencia. 

La tecnología, en este sentido, fue clave para monitorear el vehículo en todo momento y evitar ciertos horarios o tramos considerados “calientes”. 

Las ganas de crecer, el ímpetu de la juventud y la valentía del operador fueron claves para superar la brecha del comienzo, hasta que poco a poco fueron consiguiendo mejores contratos y rutas. 

Cuando llegó la pandemia ya tenían dos unidades, pero su principal cliente, fabricante de mezclilla, tuvo que parar operaciones, así que padecieron la falta de trabajo, pero tampoco se rindieron. 

Tuvieron, incluso, que tercerizar el servicio para sobrevivir, pero siempre con la consigna de cumplir con sus operadores, pues otra de las grandes enseñanzas de su padre era la responsabilidad que se tiene con los colaboradores. 

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Aunque la empresa y sus fundadores son jóvenes, hoy ellos tienen la capacidad de entender que quizá no estaban listos para emprender, pero también pudieron sortear todo eso que pudieron hacer mejor. 

Un cambio importante, en este sentido, fue tomar mayor control de los procesos, pues al principio habían delegado algunas funciones y, sin duda, no fue la mejor decisión, pues la operación aún no había madurado y esto fue demasiado prematuro. 

Y en esta corta historia, otro gran acierto de los hermanos García fue crecer su flota con unidades nuevas, ya que el rendimiento y el mantenimiento son mejores, y abonan a la rentabilidad del negocio.

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