Mientras la economía mexicana intenta acelerar al ritmo del nearshoring y recuperarse del complicado año 2025, el sistema circulatorio del país —sus carreteras— padece de un mal creciente y recurrente: los bloqueos.
En lo que va de 2026, los bloqueos carreteros se han consolidado como la amenaza más impredecible y costosa para el autotransporte de carga, transformando rutas logísticas en estacionamientos forzosos que duran desde horas hasta días.
Lo que antes eran eventos aislados, hoy es una herramienta de presión social y política que tiene al transporte en un estado de vulnerabilidad permanente.
Transportistas consultados por TyT identifican que los conflictos sociales y comunitarios provocan que las poblaciones cierren el paso para exigir servicios básicos, justicia o atención gubernamental.
Además de los falsos retenes de grupos delictivos que derivan en bloqueos utilizados para el control de territorio o para facilitar el robo de mercancías con total impunidad.
Aunque también hay trinches del propio sector que organizan estos movimientos para exigir mayor seguridad ante la ola de violencia que azota tramos específicos.
Cada hora que un tractocamión permanece detenido no representa un gasto estático; es una hemorragia de recursos. La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) estima que un bloqueo de 24 horas en un eje principal (como la México-Querétaro o la Puebla-Veracruz) puede generar pérdidas directas e indirectas de hasta 180 millones de pesos.
Enrique Armando González Muñoz, socio fundador de Express MG, explicó que estos bloqueos afectan especialmente a las pequeñas y medianas empresas transportistas que no pueden absorber los costos de combustible o multas por entregas tardías.
«Un bloqueo no sólo detiene un camión; detiene una línea de producción en una planta de motores o el abastecimiento de un puerto», explicó.
“En muchos casos, los clientes son conscientes de que son temas ajenos a nosotros, pero igual ellos tienen compromisos, tiempos y, en muchos casos, una línea de producción que no puede detenerse, ya que si así ocurre, repercute en pérdidas muy cuantiosas”, agregó el directivo.
En este punto, Leonardo Pérez, Director General de Transportes San Rafael, explica que, si bien les va, cuando están enterados de que habrá algún cierre carretero en la región de Córdoba y Orizaba, por ejemplo, ellos se pueden adelantar para sacar las unidades del patio en la madrugada, a fin de que no queden “atrapadas” en sus patios.
“Pero no siempre nos enteramos, y cuando es así, pues ni siquiera nos atrevemos a intentarlo, porque ya nos ha pasado que los camiones se quedan atorados en los bloqueos y eso, al final, sale peor, pues no sólo se pierde tiempo, sino que se pone en riesgo al operador, la carga y al propio camión”, señaló.












