La creciente demanda en el sector logístico está elevando la presión sobre las cadenas de suministro en México. Se trata de un escenario en el que la seguridad industrial se coloca como un eslabón para garantizar la continuidad de las operaciones y colocarse como una ventaja competitiva.

De acuerdo con Eurídice Ibarlucea, Gerente de Desarrollo de Negocios Internacionales para México de NFPA, un incidente en infraestructura o durante los procesos de producción o almacenamiento puede traducirse rápidamente en retrasos operativos, pérdidas económicas e incluso la desaparición de una empresa.

“Lo primero que afecta un siniestro es la continuidad de la operación. Eso se traduce en retrasos y después en pérdidas materiales, pérdida de contratos importantes o, en el peor de los casos, en el cierre de la empresa”, explicó en entrevista para TyT. 

Infraestructura, los riesgos silenciosos de la logística

Para Ibarlucea, uno de los principales desafíos se encuentra en la infraestructura de almacenes y centros logísticos; toda vez que muchas instalaciones fueron diseñadas para determinadas capacidades de almacenamiento, velocidades de atención o cargas específicas, pero la presión operativa lleva con frecuencia a sobrepasar esos límites.

Entre los riesgos más comunes se encuentran la sobrecarga de racks, el almacenamiento temporal de mercancías en zonas no diseñadas para ello y la falta de mantenimiento preventivo en sistemas críticos como instalaciones eléctricas, gas, aire acondicionado y equipos industriales.

“En el caso de la infraestructura es donde realmente están los riesgos silenciosos, porque damos por hecho de que no nos va a pasar nada, pero sí pasa”, advirtió la también miembro del consejo educativo de Expo Seguridad Industrial.

La experta destacó que, aunque la normativa mexicana presenta avances en temas eléctricos y de gas, aún existen áreas de oportunidad relacionadas con la supervisión, las inspecciones y la adaptación a nuevas tecnologías presentes en las operaciones logísticas.

Es ahí donde existe una oportunidad para que las empresas vayan más allá de la normativa y, por iniciativa propia, generen consciencia de la relevancia de la seguridad industrial.

¿Y el factor humano?

Eurídice Ibarlucea también reconoció que, si bien la automatización avanza en centros de distribución y procesos de manufactura, el personal continúa siendo uno de los principales detonantes de incidentes.

Distracciones, falta de capacitación y desconocimiento de los riesgos forman parte de los retos más frecuentes, particularmente en actividades de almacenamiento y logística donde la interacción entre personas y equipos es una constante.

En este contexto, algunas empresas están implementando programas de capacitación diaria mediante cápsulas breves de seguridad que los colaboradores deben completar antes de iniciar sus actividades.

La entrevistada destacó, en este renglón, a la información como clave, pues tanto colaboradores como tomadores de decisiones deben conocer los riesgos a los que se están expuestos y entender que las consecuencias van más allá de tener o no heridos, sino que un incidente, por mínimo que sea, impacta al flujo de la operación. 

“Generalmente, cuando hablamos de los siniestros, cuantificamos los heridos, los muertos, pero difícilmente los cuantificamos en números reales. No es lo mismo tener un incidente y decir ‘ah, bueno, pues es que no hubo muertos, no pasó a mayores’ (…) Y por supuesto que importa la integridad de la gente, pero también nos importa la continuidad y la operación del negocio, así como la integridad del activo que resguardamos, del mismo inmueble o las mismas máquinas”. 

Respuesta a los retos

En la experiencia de NFPA y la propia entrevistada, por lo general, las empresas no están preparadas para responder a riesgos en seguridad industrial y quedan en el nivel del cumplimiento normativo. 

“La mayoría tiene un pensamiento de que operan de determinada manera, pero nunca piensan en el peor de los escenarios (…) Mi recomendación sería: información. Tener la información de dónde estoy parado, dónde estoy laborando, dónde estoy pasando todo el día, para entender realmente lo que estoy ofreciendo”, comentó.

Por otro lado, ver a la seguridad industrial no como un gasto, sino como una inversión para proteger la reputación, la continuidad operativa y la capacidad de respuesta de una organización.

Ibarlucea comparó esta inversión con la contratación de un seguro de automóvil o médico: se espera no utilizarlo, pero resulta fundamental cuando ocurre un incidente.

Como punto de partida, recomendó que las compañías logísticas cuenten con protocolos de protección civil, identificación de riesgos, sistemas de monitoreo y detección temprana, así como planes de respuesta claramente definidos para enfrentar cualquier eventualidad.

Asimismo, y ante el crecimiento de la demanda y de canales como el eCommerce, los centros de distribución –especialmente de grandes retailers o markeplaces que almacenan simultáneamente productos con características y riesgos muy distintos– deben contar con una robusta y correcta clasificación de mercancías y sus riesgos. 

También, y ante la revisión del T-MEC y el crecimiento de las inversiones vinculadas a este acuerdo, Ibarlucea llamó a las empresas a dejar de preocuparse y comenzar a ocuparse en elevar sus estándares de seguridad.

Esto implica alinear procesos y operaciones con normativas internacionales, no sólo para cumplir requisitos regulatorios, sino para fortalecer su competitividad y resiliencia.

Finalmente, destacó a Expo Seguridad y Expo Seguridad Industrial México como espacios en las que empresas pueden encontrar soluciones que ayuden a garantizar la continuidad de sus operaciones, emprender un proyecto en materia e incluso cumplir con requisitos que sus aseguradoras o nuevos clientes les solicitan.

Además de proveeduría, el evento cuenta con espacios para conocer más sobre normativas, nuevas tecnologías, estándares internacionales y más. 

Expo Seguridad y Expo Seguridad Industrial México se realizan del 2 al 4 de junio en el Centro Banamex de la Ciudad de México.

Eurídice Ibarluce.

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