Aunque a sus 24 años, Fabián Sierra es muy joven, toda su vida ha estado pegada a los tractocamiones, a su ruido, al cromo de los rines, al volante, a la palanca de cambios, a todo lo relacionado con el transporte, y es por eso que hoy lo ve como una forma de vida. 

Su abuelo y sus tíos también son operadores y desde que era niño, lo que más le gustaba era acompañarlos en los viajes, en su natal Tijuana. Fletes regionales que le permitieron no sólo aprender, sino sentir lo que el camión “quería decir”. 

A los 9 años empezó a realizar sus primeras maniobras y a pesar de que todo le quedaba grande, él no perdía la esperanza de cumplir la mayoría de edad para dedicarse al camión. 

Así que no le quedó más remedio que esperar y seguir estudiando, hasta que terminó la preparatoria y por fin pudo sacar su licencia federal, ya con la experiencia, el conocimiento, las ganas y el apoyo de su familia. 

Le tocó manejar una chata que poco a poco él y su tío han ido tuneado; modificar los camiones es otra pasión que comparte la familia, así que para Fabián Sierra ha sido como si el camión y él hubieran crecido juntos. 

Le gusta el camión, le gusta Tijuana y le gusta pasar tiempo al volante, entre sus viajes locales, atendiendo a empresas maquiladoras. Eso es su vida y así la vive, libre y pleno. 

Lo más difícil hasta ahora es el tránsito urbano, pues hay horas pico en que avanzar unos metros puede ser una labor titánica. Recuerda que antes no era así, pero al igual que su camión y él, la ciudad ha crecido y así lo manifieste su parque vehicular.

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También tiene una especial devoción por traer el camión no sólo modificado, sino limpio y reluciente, que luzca, que la gente se detenga para tomarle fotos. 

La relación que guarda con el camión ya lo llevó incluso a las competencias del MT Tijuana, donde subió al podio y se ganó un lugar en la final nacional, donde hace unos días se acaba de alzar con el primer lugar en la categoría Cab Over. 

A sus 24 años vislumbra un futuro prometedor, pues hace lo que más le gusta y ahora hasta gana premios. En la empresa familiar siguen trabajando como un equipo y eso, sin duda, les seguirá trayendo un sinfín de satisfacciones.

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