Entre septiembre y octubre el mercado logístico mexicano enfrentó una mayor presión sobre la disponibilidad de espacio de transporte, particularmente en las operaciones de exportación, señaló un análisis de la empresa DSV.

Aunado a este escenario el mercado también reporta ajustes en los costos del combustible para el transporte aéreo y las afectaciones a la movilidad terrestre derivadas de bloqueos y manifestaciones en distintas carreteras del país.

Además, esta presión sobre disponibilidad de transporte se observa ante la proximidad de la temporada alta (peak season), impulsada por el aumento de la actividad comercial de distintos sectores, especialmente el comercio electrónico (e-commerce).

Se acercan las campañas comerciales como El Buen Fin y la temporada navideña que generan una mayor demanda de capacidad logística, ejerciendo presión progresiva sobre el espacio disponible y los flujos de importación.

Movilizaciones



De acuerdo con el reporte de DSV, en octubre las operaciones de transporte terrestre en México enfrentaron interrupciones y demoras derivadas de las movilizaciones y el paro nacional convocado por organizaciones del autotransporte de carga.

En las protestas, los transportistas demandaron mayor seguridad carretera y mejores condiciones operativas y fiscales para el sector, ocasionaron cierres parciales y totales, circulación intermitente y concentraciones de unidades en distintos puntos del país.  

El paro inició el 26 de octubre y, tras las negociaciones entre representantes del sector y autoridades federales, el 27 de octubre se acordó suspender las manifestaciones y trasladar las demandas a mesas de trabajo.

Aunque se reanudó la circulación en los puntos afectados, el episodio evidenció la vulnerabilidad de las cadenas de suministro ante interrupciones en los principales corredores carreteros del país.

Mercado global

Las cadenas de suministro globales atraviesan un periodo de alta volatilidad, marcado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el encarecimiento de la energía, las disrupciones en rutas marítimas estratégicas y los ajustes en la capacidad de transporte.

Entre los factores de riesgo está el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, que mantiene bajo presión el tránsito marítimo por el estrecho de Hormuz.

Los ataques a buques y la incertidumbre sobre la seguridad de navegación han impulsado los precios del petróleo y los costos de transporte marítimo, con repercusiones en el combustible, los recargos logísticos y las cadenas de suministro internacionales.

Te invitamos a escuchar el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT