Los senadores estadounidenses Todd Young y Angela Alsobrooks presentaron nuevamente la Ley de Camiones Modernos, Limpios y Seguros para derogar el impuesto federal especial del 12% sobre la adquisición de camiones nuevos en Estados Unidos (EU).

La derogación de este impuesto es un paso sencillo que puede beneficiar a la industria del autotransporte estadounidense y a los consumidores”, declaró el senador Young, republicano por el estado de Indiana.

Agregó que este impuesto perjudica a las pequeñas empresas y a los camioneros independientes, que son la base del sector en ese país; asimismo, consideró que el impuesto fomenta el uso de unidades más antiguas y menos eficientes. 

“La reducción del impuesto federal especial sobre camiones y remolques de servicio pesado propiciará la circulación de vehículos más nuevos, seguros y limpios en las carreteras estadounidenses”, precisó el legislador.

Su colega, demócrata por Maryland, se dijo orgullosa de colaborar en la presentación de esta ley: “Nuestro proyecto de ley apoya una industria del autotransporte moderna que permite la adopción de camiones más nuevos, seguros y con mayor eficiencia de combustible. De esta manera, el proyecto de ley apoya a las pequeñas empresas, a los camioneros independientes y a nuestros objetivos medioambientales; es simplemente lógico”.

¿De qué se trata este impuesto?

Este gravamen es parte del Impuesto Federal sobre el Consumo (FET, por sus siglas en inglés), el cual fue creado en 1917 para ayudar a financiar la Primera Guerra Mundial. 

Legisladores y la propia industria han calificado a esta carga como obsoleta; además de colocarse como el impuesto federal sobre el consumo con el porcentaje más alto que se aplica a cualquier producto.

Al añadir entre 15,000 y 30,000 dólares al precio de un camión, tracto, remolque o semirremolque nuevo, señalaron los legisladores Young y Alsobrooks en comunicado conjunto, este impuesto encarece la modernización de las flotas.

Además, dado que se aplica únicamente a la compra de vehículos nuevos y no a los usados, incentiva la conservación de los antiguos, lo que frena la adopción de vehículos más modernos, seguros y eficientes en el consumo de combustible.

De acuerdo con datos de la American Trucking Associations (ATA) este impuesto supone una carga anual de 6,000 millones de dólares para la industria del autotransporte de EU y, en muchos casos, este gasto adicional hace que los camiones nuevos sean inaccesibles para las pequeñas empresas y camioneros independientes (hombres-camión), los cuales representan al 96% de las flotas en ese país.

La propia organización destacó que mantener este impuesto en los libros contables reduce los pedidos de camiones y remolques, lo que a su vez disminuye los puestos de trabajo en la fabricación. También retrasa la incorporación de camiones y remolques nuevos, que ofrecen mayores beneficios ambientales y de seguridad en comparación con los modelos antiguos que aún circulan. 

“El impuesto federal especial del 12% es obsoleto, ineficiente y punitivo, ya que tanto los concesionarios como las flotas suelen añadir más de 20,000 dólares al precio de un vehículo comercial pesado nuevo”, declaró Kevin Holmes, Presidente de la American Truck Dealers (ATD). 

“Ante los desafíos que plantean la volatilidad arancelaria y el panorama regulatorio en constante cambio, es fundamental reevaluar políticas tributarias onerosas como el impuesto federal especial. Eliminar estas barreras a la renovación de flotas impulsará el crecimiento económico y dará lugar a camiones más limpios y seguros en las calles y carreteras de Estados Unidos”, agregó. 

La propuesta llega poco más de un año después de que el congresista Doug LaMalfa encabezara una coalición bipartidista para impulsar esta misma derogación. Sin embargo, el legislador californiano falleció a principios de este año dejando sin continuidad el proyecto. 

Cabe mencionar que esta ley se ha presentado cuatro veces (2019, 2022, 2023 y 2025) sin que prospere.

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