Esta mañana, la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) dio una conferencia de prensa para fijar su postura respecto a las propuestas legislativas que han planteado eliminar la circulación de los vehículos doblemente articulados en las carreteras del país.
Acompañados por Alex Theissen, presidente de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP), y por Rogelio Montemayor, presidente de la Cámara Nacional de Transporte de Carga (CANACAR), los representantes de la CONCAMIN indicaron que los industriales del país están comprometidos con la seguridad vial, pero consideraron que ésta no se incrementará si dejan de circular los fulles, pues las cifras muestran que dichos vehículos sólo estuvieron involucrados en el 2.7% de los accidentes ocurridos en carreteras del país.
En voz de José Luis Fuente Pochat, presidente de su Comisión de Transportes, la CONCAMIN destacó que aunque se habla mucho de que el motor de un tractocamión por sí solo no tiene las condiciones para frenar un segundo remolque, lo cierto es que para la configuración del full, la norma establece que todas las ruedas deben contar con frenos ABS y se debe tener una cámara de frenado de doble acción, además de que la velocidad máxima permitida para estas unidades es de 80 kilómetros por hora, sólo pueden transitar por carreteras de alta especificación y su operador debe estar certificado, lo que lo hace mucho más seguro que otras configuraciones.
Por ello, la CONCAMIN presentó sus propuestas para incrementar la seguridad vial de las carreteras, enfocadas en fomentar la renovación del parque vehicular, mejorar la capacitación y la salud de los operadores, aumentar la inversión para ampliar y modernizar la infraestructura carretera, incorporar elementos tecnológicos que faciliten la conducción, así como reforzar los esquemas de regulación.
En el caso del parque vehicular, señaló que 65.6% de las unidades tienen 14 años o más de antigüedad, por lo que es necesario renovarlas, pues se encuentran en muy malas condiciones y carecen de sistemas tecnológicos que permitan mejorar su operación. Para lograrlo, dijeron, se requieren incentivos que faciliten el proceso a los transportistas que no tienen recursos.
Por otro lado, indicó que las cifras oficiales atribuyen la responsabilidad de los accidentes al factor humano en 78% de los casos, por lo que apuntaron que se debe buscar que todas las empresas implementen esquemas de capacitación y profesionalización para los operadores. Asimismo, propuso revisiones médicas periódicas para los conductores, con el fin de verificar que se encuentran en las «condiciones físicas y mentales óptimas» para realizar su trabajo.
En cuanto a la infraestructura, enfatizó la importancia de que los legisladores asignen mayor presupuesto para mejorar las carreteras. «Es una responsabilidad del Congreso ver que el Estado mexicano tenga los recursos para invertir en infraestructura. Estamos moviendo el doble de carga que hace 20 años y no tenemos las vías para hacerlo», explicó Fuente Pochat.
Y en este punto, subrayó nuevamente la necesidad de que sigan circulando los fulles, pues, dijo, nuestro país no cuenta con infraestructura ferroviaria para transportar grandes volúmenes, por lo cual, actualmente el 81% de la carga terrestre se mueve por carretera y sólo 19% a través del ferrocarril. Entonces, explicó, restringir a estos vehículos sin invertir en otras vías de comunicación afectaría la competitividad del país.
Acerca de la normatividad, Fuente Pochat indicó que «la forma de garantizar la seguridad es quitando de las carreteras a los vehículos que no cumplen con la reglamentación», para lo cual, consideró, las empresas deben fortalecer sus programas de autorregulación y las autoridades deben reforzar la vigilancia; además de que la norma incluya especificaciones para regular la fabricación y calidad de instrumentos como los dollies, para asegurar su correcto funcionamiento.
Finalmente, explicó que se requieren 1.73 vehículos sencillos para reemplazar uno doblemente articulado, por lo que si el volumen de carga que actualmente se transporta requiere 48,000 fulles, al eliminarlos se necesitarán 83,000 tractos sencillos, lo que representa mayor gasto en combustible, en mantenimiento, en salarios de operadores y en casetas de autopistas, dando como resultado un sobrecosto de 26% en la pura operación logística.
Por esta razón, llamó a reflexionar antes de tomar una determinación. «Eliminar el full trae muchas implicaciones. Primero: ¿tenemos los conductores suficientes y capacitados para mover los 35 o 40,000 vehículos más que necesitamos mover? No. ¿Tenemos los camiones? Tampoco. ¿Cómo lo vamos a resolver? Tenemos que pensar bien en los impactos que esto va a traer a la sociedad», sentenció.













