Convencido de que la electrificación de las flotas es el presente, Jorge Jiménez, Líder de EV en Element Fleet México, considera que estamos viviendo una época disruptiva no sólo en nuestro país, sino en la industria automotriz a nivel global. 

“Creo que el momento en el que está México es el momento que coincide en el mundo con un cambio significativo en la industria, donde el componente de la electrificación, la tecnología y el medio ambiente está en el centro”, comparte en el más reciente episodio del podcast Ruta TyT.

Entonces, considerando este contexto en el que la electromovilidad es una realidad, ¿cuál es la conversación que las flotas están teniendo en torno a este tema? Desde la trinchera de Element Fleet, se observa que los clientes tienen objetivos medioambientales, pero también ya de rentabilidad.

Jorge Jiménez explica que este enfoque se ha dado debido a la paridad de las tecnologías eléctricas frente a los vehículos de combustión, debido a la democratización de los precios de los modelos, el precio kilowatt hora y el mantenimiento.

“Entonces, cuando nosotros podemos hacer match entre el precio de los vehículos y la operación del cliente es cuando la ecuación es perfecta, porque tienes una operación eficiente, una operación rentable y más amigable con el medio ambiente”, expresa.

Asimismo, reconoce que ya hay más conciencia de que el vehículo ya no sólo es una herramienta para ir de un punto A a uno B, sino que son centros de datos que pueden ser monitoreados en favor de la eficiencia de la operación. 

Al mismo tiempo, ya está más claro de que se trata de un ecosistema en el que se debe tener una recarga planeada: “Cuando eso ya está resuelto; lo segundo es cómo mido ambas cosas. Ya no es anecdótico el tema de la electromovilidad, ya tiene que ser algo que se base en métricos, en telemetría”.

Para Jorge Jiménez, se trata de contar con toda la información posible para tomar las decisiones correctas en una industria cuya tecnología está en constante evolución. 

“Cuando nosotros vamos con un cliente y empezamos a medir ciertos KPIs al inicio, a la mitad de la prueba piloto, a la mitad del proyecto, pueden llegar a cambiar por los mismos datos que arroja el vehículo y la correlación que hay con el tema de la recarga”, revela.

De ahí que considere que la electrificación de las flotas debe tener un amplio enfoque en la data, la recarga y la relación con el desempeño del propio vehículo.

Este enfoque, señala, también debe ser integrador; toda vez que un proyecto de electrificación involucra a diversos actores: proveedores de vehículos, telemetría, neumáticos, servicios postventa, gestores de la flota, por mencionar a algunos. 

Y eso, recalca, es parte del trabajo de Element al coordinar e integrar todos esos elementos para ofrecer un valor agregado a sus clientes; además de probar la escalabilidad del proyecto de electrificación. 

“En esa planeación tienen que estar involucrados los tomadores de decisiones tanto del cliente como de la OEM, proveedores de la recarga y nosotros. El trabajo no es siempre decir el cómo sí, sino también el cómo lo escalamos. 

“No sólo es tener proyectos pilotos, sino también decir cómo esto que te estoy dando de valor agregado en un proyecto, lo puedo llevar a miles de unidades, porque sino no tiene sentido”.

Retos en la planeación

Jorge Jiménez reconoce que algunas empresas aún incurren en errores como pensar primero en el vehículo sin considerar la recarga: “Creo que es un tema cultural entre los que llevamos haciendo fleet management, en décadas lo principal ha sido el auto y ahora tengo que cambiar esa asesoría a la recarga”. 

Y es que, explica, la recarga implica la instalación, capacidad de energía, tiempos, costos y cómo esos elementos hacen match con la operación de cada flota.

“Entonces, el principal obstáculo es entender que la planificación tiene que partir de la recarga y garantizando la recarga todo lo demás va a ser más funcional. Imaginemos la recarga como si fuera la columna vertebral de la electromovilidad”. 

Sin embargo, aclara que no hay que asumir que porque el foco de la planeación es la recarga, las flotas “se asusten” de que ésta es difícil de ejecutar. 

La planificación teórica y práctica

Para Jorge Jiménez la planeación de un proyecto de electrificación tiene dos vertientes: la teórica y la práctica, la primera obedece a un tema numérico, con un TCO medible, considerando la recarga; “pero lo más importante después de eso es llevarlo a la práctica”.

“Y es que, en teoría ya hace sentido, así que llevémoslo a la práctica. Pon un cargador en un Cedis, da un vehículo de última milla o un auto ejecutivo y que los conductores lo manejen un mes, dos o tres. Y eso es realmente lo que hace el match perfecto”.

Así, explica, hay un tema teórico, con rentabilidad y eficiencia, pero también uno operativo, que es más cualitativo. “Sin esas dos no puedes avanzar. Tienes que primero sentarte a ver si los números dan, si la teoría da y después cómo das en la práctica; y en ésta ya no es solo medir percepciones, sino también es medir KPIs específicos y la bondad que tenemos aquí es poder medirlas con la telemetría”.

El experto de Element Fleet revela que, en experiencia de esta empresa, aquellos clientes que ven primero la parte teórica y después la práctica, son los que logran escalar los proyectos más allá de pruebas o pilotos pequeños.

Escucha aquí este episodio completo de Ruta TyT