Sus abuelas la educaron para tejer, cocinar y ser una buena ama de casa, pero la curiosidad, la inquietud de aprender, de conocer, de superarse, y la vida misma, la llevaron a convertirse en un agente de carga.
Eva Muñoz es la Presidenta de la Asociación Mexicana de Agentes de Carga (Amacarga), y entre sus metas, además de lograr que se reconozca la figura legal del agente de carga, está asesorar al Gobierno y al sector para enfrentar una de las grandes batallas: la renegociación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Su respaldo para enfrentar este reto es su experiencia y conocimiento sobre procesos aduanales, transporte y las reglas nacionales e internacionales para mover cualquier tipo de carga desde México a cualquier lugar del planeta.
El camino para tener este gran respaldo de conocimiento comenzó cuando, por curiosidad, se comenzó a interesar en el negocio de su esposo, una agencia aduanal. Hacia 1980, antes de que México ingresara siquiera en el libre comercio, Eva comenzó a aprender de los agentes de carga, pioneros en el país, y quienes más adelante formarían la Amacarga.
Entonces tomo cursos para incursionar en el movimiento de carga aérea con la extinta PanAm, cuando era la aerolínea internacional más importante de los Estados Unidos. Su objetivo era afianzar el conocimiento empírico y convertirse en agente de carga profesional.
En esos años, México comenzaba a dar sus primeros pasos hacia el comercio internacional con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT); era un país diferente: los almacenes de carga, los puertos, todo era operado por el Gobierno mexicano.
Me tocó conocer las aduanas con almacenes que le pertenecían al Gobierno en el Aeropuerto de la Ciudad de México; era uno sólo, muy grande, con una infraestructura bastante decadente y complicada; la carga llegaba, se acomodaba en un lugar y de repente se te desaparecía y tenías que andar por todo el lugar buscándola.
Cambio, la constante
Cuando falleció su esposo, Eva Muñoz se enfrentó a uno de los grandes retos de su trayectoria: “Manejar cuentas fuertes de transnacionales, que exigen mucha atención, que no cometas errores, porque un error te puede costar muy caro, incluyendo al cliente. El reto era aprender a trabajar con mis hijos, no como mamá, sino como empresaria, y sacar adelante a la empresa y lograr que tuviera un lugar en el mercado”.
A lo largo de camino, agradece tener la fortuna de contar con apoyo: “Gente que no tuvo empacho en compartir su conocimiento, en apoyarme. Sobre todo, porque en México no existía la carrera de comercio internacional y no había nada que permitiera la especialización, y tampoco la tecnología. No podíamos abrir un Google y que nos resolviera”.
Así como también agradeció a su red familiar que la apoyó en los momentos difíciles:
Es la que permite que no te caigas, que siempre sabes que tienes ahí un resguardo con el que vas a salir adelante.
Mundo de hombres
Ser mujer en un ambiente laboral donde la gran mayoría son hombres ha sido un desafío, sobre todo hasta hace algunos años, cuando, por ejemplo, por este hecho no le permitieron participar en un concurso con un proyecto de agenciamiento de carga.
El solo hecho de que te vean como mujer, hace que te discriminen y te digan: no entras. No te dan ni siquiera la opción de competir.
El mundo en el que Eva Muñoz comenzó a forjar su camino como agente de carga cambió, ahora las mujeres tienen una mayor oportunidad; la tecnología y el comercio evolucionaron y ella es una pieza clave en el sector, una piedra angular en su empresa y en su familia, a la que disfruta y con la que también cocina y teje, porque es algo que le gusta y sabe hacer.
Te invitamos a escuchar el reciente episodio de nuestro podcast Ruta TyT:












