“El estrés puede ocasionar que el conductor realice maniobras intrépidas o comportamientos inadecuados que pueden terminar en un accidente”.

En un comunicado Cesvi México explicó que el estrés es un estado psicobiológico con efectos positivos y negativos generado cuando el individuo se encuentra involucrado en una situación de sobre exigencia física o psíquica. Estas situaciones son variadas entre las que  destacan:

Ritmo de vida acelerado.

Marcarse metas difíciles de realizar.

Sobrecarga de trabajo.

Inseguridad o frustración.

El ruido, la contaminación y la densidad de tráfico en las grandes ciudades.

Cambios repentinos en el estilo de vida.

El estrés en la conducción

Dependiendo del nivel de estrés en que se encuentre el individuo, éste provoca algunos efectos durante la conducción.

El nivel positivo es aquel en que el individuo reacciona oportunamente ante una emergencia haciendo maniobras evasivas en situaciones de intenso tráfico o de riesgos.

El negativo provoca que la gente haga acciones intrépidas e irresponsables que generalmente terminan en un accidente de tránsito.

Ante el estrés, el organismo de un individuo reacciona para defenderse, pasando por tres etapas:

a) Reacción de alarma

En esta primera etapa del estrés se acumula una gran cantidad de energía para hacer frente al agente estresante.

Esta energía, al ser utilizada correctamente, puede ser de mucha utilidad, puesto que el conductor se encuentra en un estado de alerta y reacción, pero junto con estos efectos positivos pueden aparecer otros efectos que provocan un comportamiento inadaptado y peligroso, como por ejemplo:

Aumentar el nivel de agresividad, hostilidad y comportamientos competitivos, dando lugar a agresiones directas a otros conductores; impaciencia, lo que se ve reflejado en el exceso de velocidad y en la incapacidad de adoptar medidas anticipadas

Conducción imprudente y con mayor desprecio al peligro, menor valoración del riesgo y aumento en la provocación de peligros, lo que origina una tendencia a no respetar los señalamientos y normas de conducción.

b) Fase de resistencia

Si el agente que provoca el estrés continúa, el organismo resiste aumentando sus defensas y manteniéndolo por mucho tiempo, lo que conduce en muchas ocasiones a la etapa de agotamiento sin que lo perciba el conductor.

c) Fase de agotamiento

En esta fase del estrés el individuo cae en un profundo agotamiento debido al esfuerzo que realizó anteriormente, desapareciendo la actividad orgánica que daba energía en la primera etapa, lo que ocasiona que el organismo disminuya su actividad general con bajo rendimiento de concentración, de atención ante los estímulos y la habilidad de integrar información.

En estas situaciones el agotamiento representa una tarea compleja en la manipulación del vehículo, por lo que es recomendable detenerse por unos minutos en un lugar seguro para relajarse o caminar un poco.

Bajo condiciones de estrés, advierte Cesvi México, el conductor es mucho más susceptible de distraerse por la necesidad de avanzar a mayor velocidad, lo que incluso lo vuelve potencialmente más agresivo.

Ante esta circunstancia, el organismo hace las siguientes recomendaciones prácticas para evitar en la medida de lo posible el riesgo de sufrir estrés al conducir:

Procurar dormir de 6 a 8 horas diarias.

No levantarse con la hora justa, se deben tomar en cuenta posibles contratiempos al desplazarse en su auto.

Realizar ejercicio físico moderado antes de conducir con la finalidad de relajarse.

Utilizar ropa holgada para no sentirse asfixiado en ciertos momentos.

Tener un buen desayuno nutritivo y ligero.

Aunque parezca contraproducente el escuchar su música favorita a un volumen moderado, ayuda a reducir el estrés, sólo procurar no distraerse.

Realizar una respiración adecuada, inhalar y exhalar profundamente.

Evitar comidas abundantes antes de conducir.

Nunca fijarse horas rígidas de llegada al viajar.

Reír ayuda a combatir el estrés.

Planear una ruta alternativa.

Tener paciencia, prepararse para esperar.

Mantener una buena charla con el acompañante.

Bajar un poco las ventanas o poner el aire acondicionado

Hacer ejercicio de relajación con el automóvil estacionado (poner el freno de mano y luego estirar extremidades empezando por pies y luego brazos, así como cuello).