Las perturbaciones en el estrecho de Ormuz podrían desencadenar un efecto de exclusión de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en las cadenas globales de suministro, reveló la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).
Las Pymes son proveedores clave de insumos en las cadenas globales de suministro, generan el 70% de los empleos en el mundo y aportan el 50% del Producto Interno Bruto Global.
De acuerdo con el reporte de la UNCTAD, a medida que aumentan los costos de energía, transporte y financiación, los márgenes se reducen y las cadenas de suministro sufren interrupciones.
“Esta presión puede obligar a las empresas a recortar la producción, posponer inversiones o incluso abandonar el mercado por completo.”
Ante esta presión, las grandes empresas pueden distribuir el riesgo entre proveedores, mercados y fuentes de financiación; no obstante, las pequeñas y medianas empresas (pymes) no pueden hacerlo.
Exclusión
Por lo que la exclusión de las Pymes de las cadenas globales de suministro se convierte en un riesgo constante
De acuerdo con la UNCTAD, cuando las pymes flaquean, el crecimiento se vuelve menos inclusivo y menos resiliente.
“Las empresas de menor tamaño son el corazón de la economía mundial. Son proveedoras clave de insumos y servicios a lo largo de las cadenas de suministro. Impulsan el emprendimiento, la innovación y la diversificación económica”
En este sentido, la UNCTAD destaca que cuando las pymes quedan excluidas de las cadenas de valor, aumenta el desempleo, disminuyen los ingresos de los hogares y se incrementa la vulnerabilidad social.
“La resiliencia comercial exige que las pymes sigan formando parte de las cadenas de valor. De lo contrario, la recuperación podría simplemente ocultar una mayor concentración en manos de las grandes empresas”.
Propuesta
Por lo anterior la UNCTAD expuso que los gobiernos deben considerar políticas que ayuden a reforzar el seguimiento de la participación de las pymes en el comercio durante situaciones de crisis.
Así como a evaluar la resiliencia no solo a través de los flujos comerciales y las ventas, sino también mediante la capacidad de las pymes para mantener sus conexiones con el mercado y sus operaciones durante y después de las perturbaciones.
Además de salvaguardar el acceso de las pymes a la financiación y fortalecer el acceso a la financiación del comercio, la liquidez y el capital circulante, elementos que resultan fundamentales cuando aumentan los costes y se prolongan los plazos de entrega y los ciclos de pago.
Por otra parte, propuso fortalecer el apoyo público a los servicios de comercio y logística y mejorar el acceso de las PYME a servicios logísticos, de facilitación del comercio, de información de mercado y otros servicios de apoyo empresarial fiables y asequibles, especialmente en las economías en desarrollo.
La UNCTAD también consideró necesario fomentar la resiliencia y la participación en el mercado de las PYME, apoyar la productividad y la competitividad de este sector, así como su capacidad para mantener y diversificar las relaciones con proveedores y clientes, especialmente en los países en desarrollo.













