Las restricciones al tráfico en el estrecho de Ormuz, debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán, han provocado incrementos en los precios del petróleo y, en consecuencia, del diésel, que se mantiene en máximos en los países de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos. Esta situación ha impactado al autotransporte, de acuerdo con el más reciente análisis de la Organización Mundial del Transporte por Carretera (IRU, por sus siglas en inglés).
El texto destaca que el tráfico a través del estrecho de Ormuz continúa muy restringido, mientras que el cierre del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí ha limitado aún más las opciones de exportación. El oleoducto, con una capacidad total de 7 millones de barriles diarios, pero que transporta entre 4 y 5 millones de barriles diarios desde el inicio de la guerra, conecta los yacimientos petrolíferos de Arabia Saudí con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, una alternativa crucial al estrecho de Ormuz.
La IRU alerta de que la interrupción ya está afectando a los compradores europeos: según Argus y Reuters, al menos tres refinerías europeas vieron cancelados o aplazados hasta noviembre sus cargamentos de crudo previstos para finales de septiembre por Saudi Aramco, y la refinería polaca Orlen ha recurrido a crudos del mar del Norte y al WTI estadounidense como sustitutos.
Durante esa misma semana, el precio medio del diésel en la UE subió 4%. Este desacoplamiento entre el crudo y el diésel es la característica principal de septiembre. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), los márgenes de refinación del diésel en el noroeste de Europa superaron los 100 dólares por barril a principios de septiembre.
No obstante, el efecto inmediato de la crisis actual se refleja en los precios del diésel en las gasolineras, que alcanzan cifras nunca antes vistas debido a problemas con el refinado y las existencias disponibles.
Para la UE, la cadena de suministro de diésel implica el refinado de crudo con capacidad regional y la importación de diésel refinado de otras regiones. Antes de la guerra, Oriente Medio era el mayor proveedor externo de diésel para la región, por delante de Estados Unidos e India.
Desde entonces, las exportaciones de diésel se han desplomado: la AIE sitúa las exportaciones netas de diésel de los países de Oriente Medio en 390,000 barriles diarios en agosto, poco más de una cuarta parte de los niveles anteriores a la guerra, y Estados Unidos se ha convertido en el principal proveedor externo de Europa, al suministrar aproximadamente la mitad de las importaciones europeas de diésel por vía marítima en agosto, según Vortexa.
Precios del diésel
De acuerdo con la IRU, en septiembre la crisis energética vuelve a cobrar fuerza, con precios del diésel que superan sus récords de 2026. Si bien el Brent aún se encuentra por debajo del máximo de aproximadamente 125 dólares por barril alcanzado en abril pasado, las tensiones en la capacidad de refinación, las reservas y los flujos internacionales de diésel han disparado los precios en las gasolineras a niveles sin precedentes.
En la UE, el precio medio ponderado alcanzó 2.26 euros por litro el 17 de septiembre, un aumento de 38% desde el 27 de febrero, superando el récord anterior de 34% registrado el 8 de abril. La diferencia de 4 puntos es significativa, ya que en abril la mayoría de los países de la UE acababan de introducir reducciones de impuestos especiales, topes de precios o descuentos.
Por otro lado, los precios récord actuales se gestionan con menos apoyo fiscal en los principales mercados de la UE. Por ejemplo, el descuento en el combustible de Alemania expiró el 30 de junio y las últimas medidas polacas finalizaron el 31 de agosto. El nivel de precios actual también supera el máximo histórico anterior de junio de 2022.
El monitoreo de la IRU refiere que el diésel es más caro en Dinamarca y los Países Bajos, con un precio medio de 2.62 euros por litro en las gasolineras públicas, seguido de Alemania, con 2.50 euros por litro, mientras que los mayores aumentos desde el comienzo de la crisis se registran en Polonia, Bulgaria y la República Checa, todos ellos cercanos a 50%.
Malta, con un precio administrado congelado, es una excepción. El diésel más barato se encuentra en Croacia, a 1.85 euros por litro, seguido de España, a 1.89 euros por litro, ambos como resultado de medidas nacionales.
Croacia establece un precio máximo semanal, sin el cual el diésel se vendería a unos 2.16 euros por litro. España redujo su impuesto especial a 179 euros por cada 1,000 litros en septiembre, además de un reembolso de 200 euros por cada 1,000 litros para el diésel profesional. Ambas medidas españolas expiran el 30 de septiembre y la cláusula automática que profundizó la reducción no se puede activar de nuevo para octubre.
Fuera de la UE, los operadores turcos están experimentando una mayor subida de precios, con un aumento de 61% en liras turcas en el diésel desde febrero.
El repunte de septiembre se debe en gran medida a factores fiscales: el impuesto especial al consumo de diésel, que estaba exento en agosto, se restableció el 1 de septiembre, lo que elevó el precio en Estambul por encima de las 100 liras turcas por litro el 17 de septiembre, y está prevista una nueva medida impositiva en octubre.
En China, los precios subieron 17% desde su mínimo de mediados de julio y 21% desde febrero, aunque el precio sigue estando por debajo de su máximo de abril. El gobierno subió los precios del diésel en 250 yuanes por tonelada el 13 de septiembre, deliberadamente por debajo de los 420 yuanes que implicaba su fórmula de precios, y China entró en la crisis con amplias reservas de petróleo y diésel.
En Estados Unidos, los precios han alcanzado un récord nominal histórico: 6.29 dólares por galón el 14 de septiembre, lo que supera el récord de junio de 2022, de 5.81 dólares.
La IRU advierte que, con la llegada inminente del frío en el hemisferio norte, las tensiones en el equilibrio entre la oferta y la demanda de petróleo tienen poco margen para disminuir y es probable que se intensifiquen.
Para los operadores de transporte, esto significa que una disminución sostenida de los precios del diésel es muy improbable a corto plazo y que es necesario tomar medidas para resolver la paradoja de asegurar el suministro de diésel y preservar los flujos de caja.
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