El conflicto en Oriente Medio ha presionado los precios internacionales del petróleo y, en consecuencia, los de los combustibles como el diésel, que en México se ha incrementado más del 9 por ciento, por lo que expertos consideran que una vez que haya certidumbre en los mercados, se ajustará por encima de los niveles previos al choque. 

“Los derivados del crudo tienden a ajustarse al alza después de episodios de volatilidad y rara vez regresan a su nivel. Esto ocurre porque durante las crisis energéticas se generan ajustes en inventarios globales, modificaciones en los contratos de suministro y en algunos casos incrementos en los costos logísticos”, explica Janneth Quiroz Zamora, Directora de Análisis de Grupo Financiero Monex.

Uno de los principales focos que presionó al alza los precios de los combustibles fue el cierre del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica controlada desde 1975 por Irán y Omán, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

Este canal es la puerta de entrada entre los países del Golfo Pérsico y el resto del mundo, por lo que es esencial para el transporte de petróleo y gas natural licuado.

“Cuando los buques petroleros salen de Ormuz rodean la península arábiga para ingresar al Mar Rojo y ahí hay otro estrecho, el de Bab el-Mandeb, que es controlado por los hutíes en Yemen, aliados de Irán”, destaca Dejan Mihailovic, Catedrático del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey.

Para el internacionalista, la ubicación geográfica de Irán hizo que la guerra fuera de carácter regional, ya que es el único país que sus fronteras norte y sur conectan la Cuenca del Mar Caspio con el Golfo Pérsico, dos regiones ricas en reservas de petróleo.

Diésel más caro

Desde que estalló el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del West Texas Intermediate (WTI), crudo de referencia en la región de Norteamérica, se incrementó más del 50 por ciento, de acuerdo con registros de Banco BASE. En el contexto del conflicto bélico alcanzó un precio máximo de 119.48 dólares por barril, nivel no visto desde junio de 2022. Lo mismo ocurrió con el Brent, commodity referente en Europa. 

En línea con los precios internacionales del petróleo, en el mercado mexicano el diésel pasó de 26.239 pesos por litro, promedio nacional, a ofertarse en más de 28 pesos, de acuerdo con datos de PETROIntelligence. Se trata de un alza superior al 9% o 2.538 pesos adicionales por litro.

Si se consideran los máximos, el diésel ha superado los 29 pesos por litro en algunas ciudades, aunque se espera que se reduzca, luego de que los gasolineros aceptaron un acuerdo voluntario con el Gobierno federal para venderlo hasta en 28.30 pesos por litro.

En Estados Unidos, este petrolífero superó el pasado 16 de marzo los cinco dólares por galón por primera vez desde diciembre de 2022.

“Una vez que los mercados energéticos comiencen a estabilizarse, es probable que se observe una corrección parcial a la baja respecto a los niveles actuales. Sin embargo, en el mercado mexicano no regresará a los 26 pesos por litro que se observaba previo al conflicto”, advierte Janneth Quiroz.

Grupo Financiero Monex estima que el diésel se ubicará entre los 26.50 y 27.50 pesos por litro, mientras que Alejandro Montufar, CEO de PETROIntelligence, proyecta que regrese al rango de 25.00 a 26.00 pesos por litro, siempre que los precios internacionales mantengan una tendencia a la baja que lo permita. 

Esto dependerá también de otros factores como el comportamiento del tipo de cambio y las decisiones fiscales del Gobierno mexicano respecto al estímulo al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

¿Cómo contener el aumento?

El diésel es un combustible vital para la economía global, ya que impulsa el transporte de mercancías y cualquier incremento en su precio repercute en los bolsillos de los consumidores.

En el caso de México, este aumento impacta de forma directa a las empresas transportistas, cuyo gasto en este petrolífero representa hasta el 60% de sus costos operativos.

“Los apoyos fiscales ayudan a contener el golpe en el corto plazo, pero no resuelven la volatilidad del mercado”, comparte Alejandro Montalvo, Director General de Transportes Roelca, al referirse al estímulo al IEPS que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) otorgó al diésel el pasado 13 de marzo, luego de permanecer 11 meses sin esta ayuda. 

Para el periodo del 28 de marzo al 3 de abril, la dependencia elevó este estímulo a 70.28%, sumando tres semanas consecutivas de apoyos.

Para hacer frente a este incremento, Alejandro Montufar recomienda implementar mecanismos de resiliencia como la adopción de cláusulas de ajuste por combustible (BAF) en los contratos, lo que permite indexar el flete al precio real de forma transparente.

“A esto debe sumarse el uso de telemetría y gestión avanzada de flotas para optimizar rutas y reducir el consumo innecesario”, detalla.

Financieramente, refiere que las empresas pueden recurrir a coberturas de precios privadas o compras anticipadas para fijar costos. 

Montufar puntualiza que, a largo plazo, la combinación de una estrategia de autoconsumo eficiente con la renovación de flota hacia motores de alta eficiencia o tecnologías como el Gas Natural Licuado (GNL) ofrece la mayor estabilidad posible frente a la incertidumbre del mercado petrolero.

Transportes Roelca, empresa que mueve carga fronteriza entre México y Estados Unidos, implementó algunos de estos mecanismos cuando observó que el conflicto en Irán se prolongó más de dos semanas.

“Hemos optimizado nuestras operaciones mediante la reducción de kilómetros en vacío y reforzado el control del consumo por unidad”, menciona Alejandro Montalvo.

Fortalecer la seguridad energética

Los vehículos pesados con el estándar de emisiones Euro VI/EPA 10 utilizan diésel Ultra Bajo Azufre (UBA), cuya producción ha ido incrementando en la última década por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Con la entrada en operación de la refinería Olmeca, el país ha logrado reducir su dependencia del exterior; sin embargo, México aún importa aproximadamente el 36.4% del diésel que consume el mercado nacional.

Para Montufar, dado que los combustibles son productos commodity, sus precios se rigen por los mercados internacionales e incluso en un escenario donde México dejara de comprarlos, los costos seguirían influenciados por el referente global.

Los expertos coinciden en que los episodios de volatilidad en los mercados energéticos globales ponen de manifiesto la vulnerabilidad de economías abiertas como la mexicana; sin embargo, para reducir esta exposición existen diversas medidas, como consolidar una estrategia que combine blindaje financiero, soberanía operativa y transición energética. 

“Es fundamental fortalecer la seguridad energética mediante una mayor diversificación en las fuentes de suministro de combustibles y una mayor capacidad de almacenamiento estratégico. Esto permitiría enfrentar periodos de disrupción en el mercado internacional con mayor margen de maniobra”, opina Janneth Quiroz.

En el corto plazo, complementa el CEO de PETROIntelligence, es vital implementar las coberturas en petrolíferos y los fondos de estabilización para que los estímulos al IEPS no comprometan la salud financiera del país.

Te invitamos a escuchar el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT: