Para Susu Santos Gómez, el autotransporte no es sólo una industria, es una comunidad con rostro, familia y memoria.
Hoy preside el Truck Fest Toluca, un evento que se ha consolidado como uno de los encuentros más emblemáticos para los operadores y sus familias, y que además integra los esperados Arrancones de Tractocamiones, donde la pasión por el volante se vive a toda velocidad.
Su trayectoria en el sector comenzó en 1995, desde la base operativa, trabajando en logística dentro de empresas de transporte en San Juan del Río. Con disciplina y constancia fue escalando posiciones en compañías de gran relevancia como Coca-Cola, Pepsi y Transportes TUM.
Su crecimiento profesional no fue inmediato ni sencillo, fue resultado de años de aprendizaje constante en un entorno exigente y predominantemente masculino.
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Después de casi tres décadas dentro del medio, su consolidación más significativa llegó con la creación del Truck Fest Toluca en 2019. Desde entonces, el evento no sólo ha crecido en logística y convocatoria, sino en propósito: dignificar la figura del operador y mostrar su lado humano.
El liderazgo no es cuestión de género, es constancia y resultados
Susu comparte para TyT que conoce bien los retos de abrirse paso en un gremio donde, históricamente, las mujeres han sido minoría. El machismo ha sido uno de los principales obstáculos.
En más de una ocasión, ha sido cuestionada simplemente por ser mujer. Sin embargo, lejos de detenerla, esas experiencias fortalecieron su determinación. Con resultados, organización impecable y constancia, ha demostrado que el liderazgo no tiene género.
El propósito de humanizar la profesión del conductor
Uno de sus mayores logros profesionales ha sido dirigir desde una gerencia y, posteriormente, encabezar un evento de gran magnitud. Pero, más allá de los cargos, su orgullo radica en haber contribuido a cambiar la narrativa sobre los operadores.
Para ella, el gremio no debe verse desde el estereotipo, sino desde su esfuerzo, su disciplina y su profundo sentido de pertenencia.
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El día del evento es la confirmación de que todo vale la pena. Después de meses de gestión, permisos, búsqueda de patrocinadores y coordinación logística, llega el momento de ver a las familias reunidas: esposas, hijos y padres orgullosos observando los tractocamiones impecables, decorados con esmero, listos para competir en pista o deslumbrar en el concurso de luces.
Su inspiración diaria son los propios operadores. Considera que es un gremio olvidado en muchos sentidos, cuyos sacrificios pocas veces se reconocen públicamente. Hombres y mujeres que pasan días o meses lejos de casa, que se encuentran en carretera después de años sin verse y que construyen hermandades profundas sobre el asfalto.
Fuera del ámbito profesional, Susu encuentra equilibrio en la práctica del yoga y en actividades de ayuda social.
Para ella, el liderazgo también implica dejar un impacto positivo más allá del negocio: aportar, acompañar y construir comunidad.
Convencida de que la inclusión femenina aún requiere mayor respaldo, sostiene que el cambio comienza con el apoyo mutuo, tanto de hombres hacia mujeres como entre las mismas mujeres.
Susu define su historia en el sector como el amor a las historias de los operadores, porque, más allá de los motores, las luces y la velocidad, lo que realmente mueve al sector son las personas que lo integran.
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