Después de 10 años de participar, aprender y compartir experiencias sobre seguridad vial, hay algo que tenemos cada vez más claro: la seguridad no se construye en un solo momento ni depende de una sola persona. Se construye todos los días y entre todos.

Cada viaje seguro comienza mucho antes de que una unidad salga a carretera. Está en la selección y capacitación de un conductor, en sus condiciones de trabajo y descanso, en el mantenimiento del vehículo, en la planeación de una ruta, en la información que nos da la tecnología y en nuestra capacidad para anticiparnos a los riesgos.

El 10º Congreso Nacional en Seguridad Vial nos permitió justamente eso: compartir experiencias, escuchar diferentes puntos de vista y reconocer que todos tenemos algo que aportar y que aprender.

Porque en seguridad vial nadie tiene todas las respuestas. Cada operador, empresa, autoridad, especialista, proveedor de tecnología y usuario de la vía vive realidades distintas. Y cuando compartimos lo que nos ha funcionado —y también lo que no— tenemos la oportunidad de hacerlo mejor. 

La seguridad empieza por las personas

Detrás de cada vehículo o locomotora hay una persona. Por eso, hablar de seguridad también significa hablar de fatiga, descanso, salud, bienestar y condiciones adecuadas de trabajo.

No podemos pedir una conducción segura si no generamos las condiciones para que ésta sea posible. Cuidar al conductor es también proteger nuestra operación y, sobre todo, una vida.

La tecnología es una herramienta, no la solución

Hoy tenemos cámaras, telemetría, sistemas de asistencia, análisis de datos e inteligencia artificial que nos permiten conocer mucho mejor lo que sucede en nuestras operaciones.

Pero la tecnología por sí sola no previene. Lo que previene es la decisión que tomamos a partir de la información que nos proporciona. Por eso es tan importante llevar estas herramientas a la práctica, entenderlas y utilizarlas para anticiparnos al riesgo.

Compartimos la carretera

La seguridad tampoco termina en nuestras empresas. En las carreteras convivimos todos: transporte de carga, automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones.

Por eso necesitamos dejar de pensar únicamente en “quién tuvo la culpa” y comenzar a preguntarnos “qué podemos hacer para que esto no vuelva a suceder”.

Ese cambio de mentalidad es fundamental para construir una verdadera cultura de prevención.

Diez años después, seguimos aprendiendo

Quizá ésta sea la principal enseñanza de esta década de Congreso: la seguridad vial no es una meta que se alcanza; es un aprendizaje permanente.

Todos aprendemos de todos, todos los días. Aprendemos de la experiencia de un operador, de una buena práctica de una empresa, de una innovación tecnológica, de una recomendación de la autoridad y, también, de los errores que nos recuerdan dónde debemos mejorar.

Y ahí está nuestra responsabilidad: no esperar a que ocurra un siniestro para actuar.

La prevención debe estar presente en cada decisión, en cada ruta, en cada unidad y en cada persona que participa en la cadena logística. Porque al final, la responsabilidad de la seguridad vial es de todos.

Y si algo nos deja este 10º Congreso Nacional en Seguridad Vial de la ANTP, es la certeza de que cuando compartimos conocimiento, experiencias y compromiso, todos podemos regresar más seguros a casa.

Diez años de Congreso. Diez años de aprendizajes. Y muchos más por delante para seguir aprendiendo juntos.

Leonardo Gómez Vargas, Presidente Ejecutivo de la ANTP.
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l.gomez@antp.org.mx

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