Si uno quiere una vida extraordinaria tiene que trabajar para merecerla”, ésta es una de las enseñanzas que Jessica Briseño recibió de su padre, por lo que a los 18 años combinó sus estudios en Administración de Empresas con el crecimiento de la empresa familiar, que hoy, a una década de distancia, se consolida como RB Corporativo de Servicios en Comercio Exterior.
Con 28 años de edad, Jessica suma una amplia experiencia en el transporte y la logística. Previo a su incursión laboral, su padre dirigía con éxito una agencia aduanal, la cual vino a complementarse con la puesta en marcha de una empresa de transporte, misión que fue responsabilidad de la joven y sus hermanos mayores: Edgar y Eduardo.
Actualmente, Jessica es la Coordinadora Operativa tanto de la agencia aduanal como de la empresa de transporte, teniendo a su cargo la óptima administración de los recursos y la nada sencilla labor de garantizar que la carga transportada llegue en tiempo y forma hasta su destino, sin importar todos los obstáculos que tenga que enfrentar para conseguirlo.
La joven reconoce que su padre siempre ha sido su mayor inspiración para salir adelante y enfrentar la vida con valentía, determinación y seguridad.
De igual forma, sus hermanos se han convertido en sus grandes aliados para llevar por buen rumbo la operación de ambas empresas y enaltecer los valores que aprendieron en casa, entre los que destacan: la humildad, la disciplina y el compromiso con todas las familias que dependen de este corporativo.
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Desde sus primeros años en este sector, Jessica aprendió que “el tiempo es dinero”, por lo que sabe que la resolución de problemas de manera eficiente y oportuna es fundamental, y lejos de espantarse, es ahí donde ha encontrado su gran pasión.
Actuar de forma ágil, tener una mente clara y hacer gala de disciplina y templanza ante situaciones complicadas, se han convertido en sus principales herramientas para conducirse con éxito en este sector.
Eso sí, precisa que un trabajo tan demandante sólo puede hacerte feliz si realmente disfrutas lo que haces, requisito que ella cumple a la perfección, pues se declara enamorada de su labor.
Entre sus grandes orgullos, Jessica hizo referencia al hecho de haber construido una empresa desde el inicio. Recordó con nostalgia cómo iniciaron en un contenedor ubicado en un patio que rentaban y hoy, gracias al trabajo y disciplina de la familia Briseño y del equipo que han conformado, su división de transporte cuenta con 50 unidades que operan en la modalidad de full y toda una estructura para dar viabilidad a sus operaciones.
“Es fácil llegar a lo que ya está establecido, pero empezar de cero se vuelve más complicado, y ha traído consigo un gran sacrificio para todos los involucrados”, comparte.
La joven reconoce que, a pesar de ser la pequeña de la familia, su papá y sus hermanos se sorprenden de su carácter fuerte, determinación y firmeza, cualidades que considera esenciales para enfrentarse a ámbitos tan complicados como el transporte y la logística.
Comparte que su incursión en estos sectores se ha dado de manera muy orgánica, gracias al ejemplo y confianza que le han brindado desde su casa, por eso está convencida de que la incursión de otras mujeres debería darse también de forma natural, partiendo de la idea de que cualquier persona puede desarrollarse en el rubro que quiera sin importar el género.
Hacia los próximos años, Jessica tiene la meta de continuar con el crecimiento de la compañía, y el firme objetivo de conquistar nuevas aduanas. A la fecha, tiene presencia en Altamira y Manzanillo, con miras a llegar a Laredo.












