El conflicto en Oriente Medio está generando incertidumbre y disrupciones en el comercio, así como presiones inflacionarias y financieras que desacelerarán el crecimiento económico mundial a 2.6% en 2026, tres décimas menos que en 2025, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés).

En 2025, el crecimiento económico mundial fue de 2.9%, pero este año el organismo de Naciones Unidas prevé que sea menor si el conflicto se intensifica. En su análisis, elaborado tras un mes de hostilidades, también prevé una mayor desaceleración del comercio mundial de mercancías, cuyo crecimiento pasaría de 4.7% en 2025 a un rango de entre 1.5% y 2.5% en 2026.

En su segunda evaluación del conflicto, el organismo señaló que la paralización del estrecho de Ormuz —por donde transita una parte significativa del petróleo y gas mundial— ha reducido el paso de buques de unos 130 diarios en febrero a apenas seis en marzo, un desplome cercano al 95%.

Proyecciones de la economía global en 2026. Foto: UNCTAD.

Transporte y logística, entre los más afectados

El impacto se ha trasladado rápidamente al sector transporte. La disrupción energética ha encarecido los combustibles y el traslado de hidrocarburos, lo que presiona al alza los costos logísticos a nivel global.

Los segmentos más afectados son los buques tanque y de gas natural licuado, altamente dependientes de las rutas del Golfo, que enfrentan menores volúmenes de operación y mayores primas de riesgo. En contraste, el transporte de contenedores y graneles secos muestra una menor exposición, aunque también resiente el incremento generalizado de costos.

Además, la crisis ya impacta otras modalidades, como el transporte aéreo de carga y la operación portuaria, evidenciando la alta dependencia del sistema logístico global respecto a la estabilidad energética.

Presión en costos y cadenas de suministro

La escalada del conflicto desde finales de febrero ha provocado un aumento sostenido en los precios del combustible y en los costos de envío, efectos que ya se trasladan a toda la cadena productiva.

Este encarecimiento impacta directamente en el costo de mover mercancías, reduciendo márgenes operativos para transportistas y encareciendo bienes finales para los consumidores.

La UNCTAD advierte que, de prolongarse las interrupciones o registrarse daños en infraestructura energética, los precios podrían mantenerse elevados por más tiempo, intensificando las presiones inflacionarias, especialmente en regiones dependientes de importaciones energéticas como Europa y el sur de Asia.

Menor dinamismo en comercio y crecimiento

En este contexto, el comercio mundial comienza a desacelerarse. Tras un crecimiento estimado de 4.7% en 2025, se prevé que avance entre 1.5% y 2.5% en 2026, afectado por la incertidumbre y el debilitamiento de la demanda.

De igual forma, el crecimiento económico global podría moderarse de 2.9% a 2.6%, siempre que el conflicto no escale.

Para el sector transporte, este menor dinamismo implica menores volúmenes de carga y una operación más costosa, en un entorno de alta volatilidad.

Financiamiento más caro y mayor riesgo

El entorno también se ha complicado en los mercados financieros. El aumento de la incertidumbre ha provocado salida de capitales de economías en desarrollo, depreciación de monedas y mayores costos de financiamiento.

Esto impacta directamente a empresas logísticas y de transporte, que enfrentan mayores costos de operación y menor acceso a crédito en un momento de presión en sus márgenes.

Economías en desarrollo, las más vulnerables

El impacto es particularmente severo en países en desarrollo, donde el encarecimiento de energía, alimentos y fertilizantes se combina con condiciones financieras más restrictivas.

En estos mercados, el aumento en costos logísticos y energéticos presiona la inflación, reduce la competitividad y limita la capacidad de respuesta gubernamental.

La UNCTAD advierte que alrededor de 3,400 millones de personas viven en países con alta presión de deuda, lo que reduce el margen para enfrentar nuevos choques económicos.

Riesgo de una crisis en cascada

El organismo internacional concluye que la combinación de disrupciones energéticas, altos costos logísticos, menor comercio y condiciones financieras restrictivas está generando una tensión global creciente.

De persistir el cierre del estrecho de Ormuz, el escenario podría escalar hacia una crisis económica en cadena, con implicaciones directas para el transporte, la logística y el desarrollo global.

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