Hace nueve años, Mónica Madero se mudó de la industria química a la de vehículos pesados tras su incursión en Daimler Truck México. Con 25 años de edad, asumió la Gerencia Legal de Temas Corporativos y Financieros en un entorno que no conocía, siendo joven y mujer en una industria históricamente masculina.
El contexto no era sencillo; sin embargo, lejos de intimidarse, decidió abrir la mente, aprender el negocio desde sus cimientos y asumir que el crecimiento implicaría incomodarse.
Pensó que el siguiente año sería más tranquilo, pero no fue así. Cada etapa ha estado marcada por los retos de una industria en constante evolución, pero es justo en ese dinamismo donde Mónica ha descubierto que la complejidad no es un obstáculo, sino un motor para ponerse en marcha todos los días.
Hoy, como Directora Jurídica de Daimler Truck México, tiene claro que el rol del abogado corporativo va mucho más allá del marco legal. Implica entender la operación, conocer la estrategia y anticiparse a los riesgos sin convertirse en un freno para la compañía.
“Si no entiendes el negocio, es más difícil brindar la asesoría correcta. No sólo soy abogada, soy abogada de una empresa, lo que implica un propósito mayor”, precisó. Su objetivo y el del equipo que lidera es sumar valor, colaborar y acompañar la toma de decisiones estratégicas.
Esa visión le ha exigido transformar su estructura mental, aprender de todas las áreas y meterse incluso en reuniones donde, en teoría, “no se necesita un abogado”. Preguntar, escuchar y mantenerse abierta al aprendizaje continuo forman parte de su filosofía profesional. Para ella, no hay preguntas tontas, sólo oportunidades para entender mejor.
Si bien su labor en la compañía trae a diario importantes desafíos, la directiva dejó en claro que el reto más grande lo enfrenta actualmente. Hace siete meses se convirtió en mamá, y tras su regreso a la compañía, ha comenzado el arduo proceso de encontrar el balance entre disfrutar su trabajo y estar plenamente presente con su bebé.
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Mónica reconoció que formar parte de una empresa que impulsa políticas claras —como un periodo extendido de maternidad y esquemas flexibles para mamás— hizo la diferencia. Poder estar cinco meses con su hijo le permitió vivir esa etapa con plenitud, aclarar dudas e incluso, cuestionarse si debía regresar. Tras mantener esa interrogante unos días, la respuesta fue contundente: “Amo mi trabajo”.
Hoy ha encontrado herramientas que le ayudan a equilibrar ambos mundos: tiempo de calidad con su bebé, una red de apoyo sólida en su familia y la tranquilidad de saber que no está sola en este proceso. También le reconforta ver que cada vez más mujeres en la industria y en Daimler combinan su desarrollo profesional con la maternidad.
Considera que el liderazgo debe evolucionar hacia esquemas más diversos, estratégicos y alineados con el negocio. La diversidad, insiste, no puede tratarse como un tema aislado, sino como parte integral de la estrategia corporativa, con políticas claras, procesos transparentes y métricas que midan avances reales.
Esa transformación también se debe extender a otras áreas. En el caso de las operadoras, detalló, es indispensable garantizar infraestructura adecuada y condiciones dignas que permitan su pleno desarrollo: “Sólo cuando corporativo, plantas y operación estén alineados, la inclusión será verdaderamente tangible”, destacó.
Orgullosa de formar parte de una compañía que promueve la diversidad desde la acción, asegura que el talento no tiene género, pero la diversidad de pensamiento sí genera mejores resultados.
Define su trayectoria en tres palabras: retadora, dinámica y auténtica. Y bajo esa convicción avanza, sin esperar sentirse 100% lista para dar el siguiente paso. Porque, como aprendió cuando no obtuvo en un primer intento la posición que hoy ocupa, las trayectorias no siempre son lineales. Hay altibajos, momentos inesperados y decisiones que, con el tiempo, encuentran su sentido.
Por ahora, su meta es clara: construir un equilibrio real entre su vida profesional y su maternidad, sin renunciar a ninguna de las dos. Con estrategia, autenticidad y la convicción de que el liderazgo también puede ejercerse sin culpa.












