En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en uno de los grandes temas de nuestra industria. Hablamos de electrificación, reducción de emisiones, combustibles alternativos, eficiencia energética y descarbonización.
Los fabricantes establecen objetivos cada vez más ambiciosos y las grandes flotas comienzan a incorporar criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés) dentro de sus decisiones.
Pero hay una parte de la operación de la que hablamos mucho menos: el taller, y resulta paradójico, ya que podemos invertir millones de pesos en vehículos cada vez más eficientes y, al mismo tiempo, mantenerlos en instalaciones donde no sabemos cuánto aceite termina como residuo, cuánta agua utilizamos, cómo disponemos los filtros usados, qué hacemos con las baterías, cuánta energía consumimos o qué tan segura es la operación para nuestros técnicos.
Entonces surge una pregunta que parece sencilla: ¿Qué tan sostenible es realmente un taller de mantenimiento?
El problema es que hoy no resulta tan fácil responderla. ESG es mucho más que medio ambiente. Cuando hablamos de sostenibilidad en un taller, probablemente lo primero que viene a la mente son los residuos peligrosos, aceites usados, filtros, anticongelante, baterías, solventes, llantas y materiales contaminados que son, sin duda, parte importante de la conversación, pero el tema va mucho más allá.
La E de Environmental nos obliga a observar el consumo de agua y energía, manejo de residuos, derrames, emisiones, reciclaje y cumplimiento ambiental.
La S de Social nos lleva hacia otro territorio: seguridad de los técnicos, capacitación, equipo de protección personal, condiciones laborales, desarrollo del talento e incluso ergonomía.
Y finalmente está la G de Governance, quizá la menos evidente en un taller, pero posiblemente una de las más importantes.
Sin embargo, para llegar a cumplir el objetivo de éstas tres siglas que menciono, hay que hacernos varias preguntas, como:
- ¿Existen políticas?
- ¿Hay responsables definidos?
- ¿Los procesos están documentados?
- ¿Existe trazabilidad de los residuos?
- ¿Se investigan los incidentes?
- ¿Hay indicadores y alguien les da seguimiento?
Porque una organización puede tener buenas prácticas ambientales y, aun así, tener una gestión ESG muy débil.
El problema no es solamente hacer las cosas bien, durante años he visitado talleres que realizan muchas cosas correctamente, separan residuos, utilizan equipo de protección, tienen procedimientos de seguridad y capacitan a su personal, el problema aparece cuando hacemos una pregunta adicional:
¿Qué tan bien lo están haciendo?
Ahí la respuesta se vuelve mucho más complicada, porque una cosa es cumplir y otra muy distinta es medir el nivel de madurez de una operación. Podemos medir disponibilidad, costo por kilómetro, productividad del técnico, cumplimiento del mantenimiento preventivo.
Pero si preguntamos cuál es el desempeño ESG del taller, probablemente tendremos muchas variables aisladas y pocas referencias para integrarlas. Y mucho menos para compararnos.
Cumplir no necesariamente significa ser sostenible, existe además otro riesgo: confundir cumplimiento regulatorio con sostenibilidad.
Cumplir la legislación es indispensable, pero debería representar el punto de partida, no necesariamente la meta, una operación madura debería poder preguntarse no solamente: ¿Estoy cumpliendo? sino también: ¿Estoy mejorando?
Por ejemplo, disponer correctamente del aceite usado es cumplimiento. Reducir su generación, controlar las fugas, medir su consumo y analizar tendencias ya implica gestión.
Entregar equipo de protección personal es cumplimiento, medir incidentes, identificar riesgos, capacitar y construir una verdadera cultura de seguridad implica algo más.
Ahí comienza la diferencia entre simplemente cumplir y administrar la sostenibilidad.
Lo que no medimos difícilmente podemos administrar
Peter Drucker popularizó una idea que hemos repetido durante décadas en administración: aquello que no se mide difícilmente puede gestionarse, y quizá ahí se encuentra una de las grandes oportunidades para el mantenimiento de vehículos comerciales.
Necesitamos comenzar a transformar conceptos como sostenibilidad, seguridad, responsabilidad y gobierno en variables observables y comparables, no para generar otro indicador que termine olvidado en un tablero de indicadores, sino para poder contestar preguntas mucho más útiles: ¿Dónde estamos hoy?, ¿En qué somos buenos?, ¿Dónde tenemos riesgos?, ¿Qué deberíamos mejorar primero? Y ¿cómo sabemos si dentro de un año realmente avanzamos?
De la percepción a la evidencia, porque posiblemente un taller tenga excelentes prácticas ambientales, pero grandes oportunidades en seguridad y otro podría tener procesos extraordinarios y, sin embargo, poca trazabilidad, y otro podría cumplir perfectamente con la regulación, pero no medir prácticamente nada. Ninguno necesariamente es un mal taller, simplemente se encuentran en diferentes niveles de madurez.
Tal vez necesitamos una nueva forma de mirar el taller
La transformación del transporte no ocurrirá únicamente en el vehículo, también tendrá que ocurrir en los lugares donde estos vehículos se mantienen, reparan y regresan todos los días a la operación, y conforme los clientes, inversionistas, fabricantes y la propia sociedad eleven sus expectativas sobre sostenibilidad, llegará un momento en que decir que una empresa es responsable ya no será suficiente.
Habrá que demostrarlo.
Quizá entonces la conversación deba evolucionar de “¿cumplimos?” a “¿qué tan bien lo hacemos?”
Y para responder esa pregunta necesitaremos algo que hoy todavía hace falta en nuestra industria: una manera objetiva, sencilla y comparable de medir la madurez ESG de nuestros talleres. Porque antes de decidir hacia dónde queremos avanzar, primero necesitamos saber exactamente dónde estamos.
___________________
Acerca de José Gutiérrez: es el socio fundador de la firma de consultoría Highpercons, la cual se enfoca en diseño de estrategias, eficiencia de flotas y manejo óptimo de talleres y Director de Enlace Industrial para NACFE LATAM.
Para ahondar en temas de mantenimiento y/o gestión de flota, pueden contactarlo en jose.gutierrez@highpercons.com o jose.gutierrez@nacfe.org
Te invitamos a escuchar el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT:













