El posible endurecimiento de las reglas de origen en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) puede convertirse en una oportunidad para impulsar la proveeduría mexicana en el sector automotriz, coincidieron representantes de la industria en el Neuron Automotive Forum.
“El nearshoring ha traído inversiones a México, pero la cadena de valor sigue estando lejos de nosotros. La matriz de insumos críticos mantiene una dependencia estructural de Asia”, explicó Jorge Alva, gerente de control y producción logística en Forvia, una de las proveedoras de autopartes más grandes del mundo, con sede en Francia.
Durante el panel “La economía del nuevo orden automotriz: eficiencia, aranceles y desarrollo de proveedores”, agregó que México solamente es un eslabón de ensamble final muy eficiente y que esta situación puede convertirse en una desventaja cuando compite con otros países que también tienen mano de obra calificada, como China e India.
En esto coincidió Sonny Tabares, vicepresidente de riesgo y crédito en Mundi, una plataforma fintech de servicios financieros para empresas exportadoras.
“México es una gran fábrica de ensamblaje y eso se debe, en parte, a la falta de financiamiento para los proveedores locales. Existen los créditos que da Nacional Financiera (Nafin), pero no son suficientes para el sector”.
La oportunidad, de acuerdo con los representantes de la industria, está en desarrollar proveedores en sectores como plásticos, metales, metalmecánica, ingeniería y otros componentes que actualmente son importados.
En este sentido, destacaron que las armadoras y Tier 1 también deben ayudar a fortalecer a sus proveedores.
“El fortalecimiento de los proveedores debe considerarse parte de la estrategia de competitividad de toda la cadena, no solamente responsabilidad de cada empresa individual”, detalló Tabares.
La oportunidad con el T-MEC
Sobre la revisión del T-MEC, los expertos señalaron que la posibilidad de incrementar los requisitos de contenido regional y trazabilidad de origen podría impulsar la producción de componentes en México y Norteamérica.
Sin embargo, para aprovechar ese escenario será necesario resolver previamente algunos de los problemas estructurales de infraestructura, energía y financiamiento que actualmente limitan la capacidad de los proveedores mexicanos.
“Como país estamos rezagados en el tema energético, de las grandes infraestructuras, en la transportación y distribución de electricidad; faltan muchísimas inversiones y eso es un punto central que nos está frenando nuevas inversiones”, mencionó Humberto Alarcón, CEO de Suneco, empresa especializada en el financiamiento de energía solar y proyectos de eficiencia energética.
Resaltó que empresas como Ford, GM y Stellantis establecerán requerimientos relacionados con el uso de energías limpias para sus proveedores hacia 2030 y 2035, y México debe estar preparado.
Esto significa que los proveedores mexicanos tendrán que invertir desde ahora en soluciones como energía solar, generación distribuida y otras alternativas para poder seguir siendo considerados dentro de las cadenas de suministro globales.
En este contexto, los expertos reconocieron que el nearshoring ha generado importantes oportunidades para México, pero advirtieron que la llegada de inversiones no garantiza automáticamente el desarrollo de una cadena de suministro nacional.
También concordaron en que algunos problemas —como las políticas públicas, la infraestructura nacional, las condiciones macroeconómicas, las tarifas y la situación geopolítica— están fuera del control directo de las empresas.
Sin embargo, indicaron que existen áreas donde la iniciativa privada sí puede actuar, ya que México todavía conserva ventajas importantes frente a otras regiones, como la cercanía con Estados Unidos, la conectividad, los tratados comerciales y una base de talento especializado.
“La oportunidad está en utilizar esas fortalezas para pasar de ser una plataforma de ensamble a convertirse en una cadena de suministro norteamericana más integrada y con mayor valor agregado”, puntualizó Jorge Alva, quien lleva 26 años laborando en la cadena de suministro del sector automotriz.
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