Un estudio conjunto de la Universidad de California en Davis (UC Davis) y el Tecnológico de Monterrey analizó la operación de flotas de vehículos comerciales ligeros en México y encontró que la electrificación podría cubrir alrededor del 80% de los viajes diarios.
Durante su participación en The Logistics World | Summit & Expo 2026, Laura Restrepo, estudiante de doctorado en Sistemas de Energía en UC Davis, compartió este dato como parte de los hallazgos del estudio “Electrificación de Vehículos Comerciales Ligeros: Resultados y Oportunidades en México”.
Este análisis se basó en una encuesta aplicada a más de 80 empresas con operación en nuestro país, principalmente en Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato y Nuevo León.
Entre los hallazgos destacó que, asumiendo que los vehículos utilizados por las empresas encuestadas utilizan unidades con rangos de autonomía que va de los 180 a los 320 kilómetros y que cubren rutas con un promedio de 120 km, el 80% de los viajes podría realizarse con este tipo de unidades cero emisiones.
Barreras y beneficios
Este estudio también se centró en conocer las barreras que las empresas encuentran en adoptar los vehículos comerciales eléctricos en sus operaciones. Así, declararon:
- Alto costo de adquisición: 26%
- Autonomía limitada: 24%
- Falta de infraestructura de carga: 22%
- Mantenimiento especializado: 18%
- Tiempos de recarga prolongados: 10%
Asimismo, los encuestados compartieron los beneficios que encuentran en este tipo de tecnologías:
- Reducción de emisiones: 37%
- Menores costos de operación: 30%
- Mejora en la imagen sostenible frente a clientes: 19%
- Incentivos: 8%
- Menor ruido urbano: 6%
Laura Restrepo señaló que la percepción muestra una tensión entre los beneficios ambientales y operativos frente a barreras económicas y de infraestructura.
Por otro lado, este estudio también comparó los principales costos operativos de vehículos de combustión interna frente a los de unidades eléctricas, encontrando reducciones importantes en temas clave como el combustible y mantenimiento.
Durante la presentación del estudio, Eduardo Bastida, Director Asociado del Departamento en el Tec de Monterrey, comentó que uno de los principales frenos no es solo el costo, sino la incertidumbre en la operación: “Sé que salgo del centro de distribución, sé que voy en mi ruta con un alcance programado, normalmente acotado por el tiempo logístico, pero la gran preocupación que marcaban los encuestados es justamente ese temor de no tener la capacidad de carga suficiente para retornar a punto de origen”, reveló.
Agregó que exigir de más a la batería puede provocar un daño en ésta, lo que implicaría un costo mayor para reparar esta pieza, además del costo de tener la unidad detenida mientras se solventa esta eventualidad.
Esto deja ver que entre los obstáculos se encuentran los mitos: “Hemos visto grandes avances en los vehículos eléctricos, ya son muy diferentes de los primeros. Hay más capacidad y carga rápida que, en algún punto, pueden darle la vuelta a estas barreras en la industria”.
Por su parte, Daniel Rivera-Royero, Profesor investigador, Departamento de Ingeniería Industrial del Tec de Monterrey, comentó sobre los beneficios de estas tecnologías, destacando la motivación ambiental, no sólo en la reducción de emisiones, sino en la imagen que las empresas proyectan con estas acciones.
¿Dónde hace más sentido?
Laura Restrepo también señaló que el mayor potencial de la electrificación en vehículos comerciales ligeros está en operaciones de última milla y servicios urbanos, donde las rutas son cortas y repetitivas, la operación es más predecible y es posible planificar carga y recorridos.
Sin embargo, al menos por ahora, no todos los tipos de unidades pueden electrificarse. Uno de los hallazgos del estudio reveló que los encuestados están en un 100% dispuestos a electrificar vehículos de dos y tres ruedas, 55% en vanes y camionetas, y 37% en camiones.
“Esta tendencia nos dice que entre más pequeño sea el vehículo, mayor la posibilidad de dar el paso a electrificar. Eso también va muy de la mano con la primera desventaja que encontramos: el alto costo de adquisición, pues entre más grande sea un vehículo es más costoso”.
Entre las conclusiones del estudio, la especialista recalcó que la electrificación debe basarse en el tipo de operación y no únicamente en el tipo de unidad: “Los vehículos que reemplacen a los de combustión interna, tienen que estar alineados con lo que la flota necesita y con su tipo de operación”.
Asimismo, dijo que una respuesta para superar las barreras de altos costos está en modelos como el truck as a service, que permite a las flotas arrendar los vehículos y no incurrir en el costo inicial.

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