Para Eugenio Grandio, Presidente de Electro Movilidad Asociación (EMA), uno de los mitos alrededor de la electromovilidad que más odia escuchar es: “Es que México no está listo”. Su respuesta es muy simple: “No es que va a llegar un instituto internacional a decirle a México ‘aquí está tu diploma, felicidades, ustedes ya están listos para la electromovilidad’.
Así como ese escenario no existe para el país, tampoco las empresas deberían esperar a que ocurra para comenzar a analizar si su operación está lista para dar el paso hacia la electrificación de sus flotas.
En el más reciente episodio del podcast Ruta TyT, el experto señala que se trata de un tema de decidir: “Si tú tienes una empresa, tú tienes un patio, tú quieres ahorrar, tú ya te puedes hacer de estos vehículos con incluso arrendamiento ¿Te conviene? No esperes a que México esté listo”.
Grandio agrega que tampoco es opción esperar a que la CFE anuncie que se puso a trabajar para tener lista la red eléctrica para la electrificación de las flotas, sino que la manera en la que se dará será como respuesta a la demanda que vaya creciendo.
“Creo que ese es uno de los temas que tenemos que ir pensando y que es muy fácil decir ‘México no está listo’. Creo que lo que ha empujado la electromovilidad es gente visionaria, que apuesta por estos temas y que medio fuerzan un poco la mano diciendo ‘Yo no sé si México esté listo o no, pero yo quiero estarlo’.
Por ello, llama a las empresas a empezar a estudiar el tema, analizar las opciones que hay en el mercado de vehículos eléctricos y en proveeduría de cargadores, revisar si las operaciones que realiza –especialmente en las ciudades y aplicaciones de reparto– ya puede adoptar estas tecnologías.
“Y ahí es en donde no le va a quedar de otra (a la CFE) más que fortalecer la red, crear mejores mecanismos y eso es lo que realmente ha promovido la electromovilidad”, comparte.
El Presidente de la EMA recalca que lo que más se necesita ahora son tomadores de decisión que apuesten, estudien todos los puntos y vean ya si es el momento adecuado para electrificarse.
“Es muy fácil seguir haciendo lo que has hecho, como decíamos durante 50 o 60 años. Creo que esa es la conversación que se tiene que tener, es empezar a cuestionarnos si ya se puede, si ya es algo que me funcionaría a mí”, expresa.
A “empujar el lápiz”
Para Eugenio Grandio las decisiones deben tomarse basándose en el 90% de los casos de operación: ¿A qué me refiero con eso? Un día me subo a un Uber y el conductor tenía un vehículo híbrido y le digo: ‘Oiga, ¿por qué no se ha animado por un eléctrico?’ Y me dice: ‘No, es que una vez me salió un viaje a Guanajuato y no lo podría hacer’. O sea, ¿por un viaje que una vez le salió en dos años no compra un auto que le va a ahorrar el 60% todos los días?”
Y aunque la anécdota suene extrema, para el experto es el reflejo de cómo muchas empresas toman sus decisiones y no se han puesto a revisar si la autonomía de un vehículo eléctrico es suficiente para cubrir su ruta y recargarse a su regreso al centro de distribución perfectamente: “Claro, siempre va a haber un vehículo que recorre 200 kilómetros, pero no por ese no vas a buscar eficientar el 80 por ciento, que es donde está la gran parte de la operación. Creo que mucha gente está entendiendo eso”.
En este podcast recuerda que según una reciente encuesta de la EMA, el 95% de los usuarios de vehículos eléctricos están contentos con ellos: “Entonces, lo que vemos es que quien lo intenta y lo hace bien, le funciona. Yo ya llevo 10 años en estas cosas y les hago la invitación: si van a hacer un programa piloto, ya es muy tarde.
Señala que el punto es tomar la decisión de dar el paso. Si por ejemplo la flota es de 50 unidades, se puede empezar con 10 “para que cueste no hacerlo bien”, porque normalmente las empresas sólo adquieren una y, si no funciona, no pasa nada: “Si compras 10, entonces tienes que hacer que funcione y medio obligas al equipo a encontrar las soluciones, a descubrir cómo y entonces realmente te vas comprometiendo con la tecnología”.
Motores del cambio
Eugenio Grandio reconoce que cuando las personas compran un automóvil normalmente están impulsando por una representación personal, diseño o empatía por la marca; sin embargo, cuando se trata de vehículos comerciales, las flotas basan su decisión en el negocio: reducir costos, la eficiencia, esquema de operación.
El paso a la electromovilidad no es la excepción e incluso toma mayor relevancia: “Estamos empezando a ver que en México cómo muchas de las empresas se están dando cuenta a medida que ha bajado el costo de adquisición hace que la ecuación sea mucho más atractiva”.
Asimismo, en un principio, la adopción de vehículos estaba impulsada por las preocupaciones del cambio climático; sin embargo, la conversación se ha ido trasladando hacia el costo total de operación (TCO).
“El mundo ha cambiado y eso ha pasado un poco a segundo plano porque tristemente la crisis ambiental sigue ahí, el cambio climático sigue ahí, a pesar de que decidamos no hablar de ello”.
El incremento de los precios de los combustibles también ha ido empujando la decisión: “Es una cuestión de resiliencia y soberanía energética, que es una discusión que poco se oye en México, pero otros países ya descubrieron que a pesar de que tienen un país que produce, que tiene otras alianzas… con el tema eléctrico, tienen cierta resiliencia para incorporar algunas otras fuentes como la solar, la eólica”.
Por lo tanto, señala, muchas empresas han reafirmado ya su apuesta por la electromovilidad, no por un tema de emisiones, sino por resiliencia.
El incremento en la oferta de vehículos eléctricos en el mercado mexicano y los avances en la tecnología –especialmente en temas de autonomía y segunda vida para las baterías– son también puntos de las flotas vean a la electromovilidad como una opción.
Escucha aquí este episodio completo:














