La inteligencia de localización se perfila como una de las herramientas más poderosas para enfrentar dos de los mayores desafíos globales: el cambio climático y la creciente congestión urbana. Aunque ninguno puede detenerse de inmediato, sí es posible mitigarlos mediante el uso estratégico de datos, tecnología e innovación aplicada al transporte.
Por medio de un análisis y una serie de propuestas, TomTom explica que, si bien no se puede detener el cambio climático ni el tráfico, al menos por ahora, sí se pueden mitigar sus efectos. Y la urgencia de hacerlo es mayor que nunca, a medida que las ciudades crecen y la demanda de transporte aumenta.
En ese sentido, la inteligencia de localización ofrece una vía más sostenible, ayudando a fabricantes de vehículos, ciudades, autoridades públicas y operadores a reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero procedentes de uno de los principales contribuyentes: el transporte.
TomTom argumenta que el reto no es menor. Para 2025, la población mundial alcanzará los 8,200 millones de personas, de las cuales casi la mitad vivirá en ciudades, una cifra que podría escalar al 66% en los próximos 25 años. Este crecimiento acelerado incrementará la demanda de movilidad, justo cuando existe consenso internacional —impulsado por organismos como la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE)— de reducir al menos 50% las emisiones de CO2 del transporte.
En este contexto, la tecnología emerge como un aliado clave. Empresas como TomTom han desarrollado soluciones basadas en inteligencia artificial y cartografía avanzada para optimizar la movilidad y reducir su impacto ambiental.
Cinco claves para una movilidad más sostenible
Una de las principales aportaciones de la inteligencia de localización es la optimización de rutas. Gracias a datos de tráfico en tiempo real, los operadores pueden evitar congestionamientos y optar por trayectos más fluidos, reduciendo así el consumo de combustible y las emisiones contaminantes, incluso si el recorrido es ligeramente más largo.
Además, estas tecnologías impulsan la transición hacia vehículos eléctricos al facilitar la localización de estaciones de carga y planificar trayectos en función de la autonomía. Esto no solo reduce la llamada «ansiedad de rango», sino que también permite a gobiernos y empresas identificar dónde se necesita más infraestructura de recarga.
Otro eje fundamental es la planificación urbana inteligente. Los datos geoespaciales permiten analizar patrones de movilidad, evaluar proyectos antes de implementarlos y diseñar infraestructuras más eficientes. A esto se suma el uso de análisis avanzados que transforman grandes volúmenes de información en decisiones concretas para reducir congestionamientos y emisiones.
La gestión del tráfico en tiempo real también juega un papel crucial. Ajustar semáforos, gestionar carriles dinámicamente o rediseñar intersecciones permite mejorar el flujo vehicular y disminuir emisiones generadas por frenados y ralentí.
Los datos como herramienta
TomTom advierte que, los datos y las herramientas adecuadas son esenciales para reducir las emisiones del transporte. Las redes viales urbanas implican millones de decisiones diarias por parte de operadores, planificadores, ingenieros y responsables políticos. Optimizar estas redes para reducir las emisiones requiere información y coordinación que ningún actor puede generar por sí solo.
Plataformas como TomTom MOVE permiten simular escenarios, evaluar impactos ambientales y tomar decisiones informadas antes de ejecutar proyectos, lo que acelera la transición hacia sistemas de transporte más eficientes y sostenibles.
La compañía ofrece una forma de visualizar las redes de transporte como una resonancia magnética del cuerpo, destacando las áreas que necesitan atención y proporcionando información fiable sobre la solución, con la capacidad de acceder a datos históricos y actuales. Esto permite a las ciudades, los planificadores y los proveedores de movilidad comprender y optimizar continuamente las redes de transporte. Los resultados también dependen de vehículos más limpios, rutas inteligentes y la adopción de vehículos eléctricos.
Además de sus productos y servicios, TomTom predica con el ejemplo con sus propios objetivos operativos para contribuir a un futuro más verde. La empresa se ha comprometido a lograr cero emisiones netas en toda su cadena de valor para 2040, con objetivos validados por la iniciativa Science Based Targets (SBTi). Esta ambición se basa en los esfuerzos continuos para reducir la huella de carbono operativa, integrar energías renovables en todas las oficinas e impulsar la sostenibilidad en toda su cadena de suministro.
La compañía también apuesta por prácticas como el uso de energías renovables, la optimización de recursos digitales y alianzas tecnológicas -como su colaboración con Microsoft- para reducir el impacto ambiental de sus operaciones en la nube.
Te invitamos a escuchar el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT:












