La descarbonización del transporte y la logística es un proceso de largo plazo que podría tomar décadas. Sin embargo, para CEVA Logistics, el camino hacia las cero emisiones netas no es una meta lejana, sino un esfuerzo cotidiano basado en soluciones ya disponibles y en constante evolución.
Como miembro de la Organización Mundial del Transporte por Carretera (IRU, por sus siglas en inglés), la compañía avanza en su estrategia para alcanzar la neutralidad de carbono mediante la combinación de tecnologías, optimización operativa y colaboración con sus clientes. Así lo explicó Pierre-Alain Saclier, vicepresidente Global de Consumo y Venta Minorista de CEVA Logistics, quien detalló que descarbonizar en la práctica implica «ser ágil» y aprovechar herramientas existentes para reducir emisiones de forma inmediata.
El directivo precisó que descarbonizar «significa ser ágil, combinando tecnologías y soluciones ya disponibles para reducir las emisiones»; en ese sentido, explicó que observan un progreso constante hacia los vehículos de bajas emisiones. «Los biocombustibles se desarrollan con mayor rapidez, ya que su producción es más fácil de escalar y pueden utilizarse con los vehículos actuales».
«Por ejemplo, hemos construido una red completa de HVO (aceite vegetal hidrotratado) en el Reino Unido con infraestructura y tanques dedicados en 18 emplazamientos, lo que representa alrededor de 6 millones de litros al año. El combustible utilizado cuenta con ISCC (certificación internacional de sostenibilidad), no contiene aceite de palma y permite una reducción de hasta el 90% en las emisiones de CO2 desde la extracción hasta el consumo», agregó.

Flota sustentable
En paralelo, la electrificación de la flota continúa ganando terreno, especialmente en entornos urbanos. Actualmente, CEVA cuenta con 548 camiones y vanes eléctricos, lo que representa una reducción aproximada de 15,000 toneladas de CO2e al año.
La meta es superar las 650 unidades para 2026. En total, la flota de bajas emisiones suma 1,591 vehículos, un incremento de 38% respecto a 2024, con el objetivo de alcanzar 1,750 unidades en los próximos dos años.
Aunque el hidrógeno aún se encuentra en fase piloto debido a desafíos de costos y madurez tecnológica, CEVA también explora alternativas como el transporte multimodal para reducir la huella de carbono cuando las condiciones logísticas lo permiten.
Para acelerar este proceso, CEVA apuesta por involucrar activamente a sus clientes, mostrándoles las distintas opciones disponibles e integrando la sostenibilidad en cada operación. «La descarbonización no es un cambio radical, sino una serie de mejoras acumulativas que optimizan las operaciones sin incrementar riesgos ni costos», subrayó Saclier.
Por otra parte, la digitalización juega un papel clave en esta transformación. CEVA ha desarrollado herramientas como un planificador de rutas con inteligencia artificial para optimizar entregas de última milla, un sistema de programación de transporte entre almacenes que mejora la carga y reduce distancias, así como soluciones telemáticas para monitorear indicadores ambientales y detectar oportunidades de electrificación.
El seguimiento de estos avances se realiza mediante reportes anuales de desempeño, además del monitoreo de costos energéticos para ofrecer esquemas de compensación en operaciones donde aún no es posible reducir emisiones.
Finalmente, la compañía advierte que uno de los errores más comunes es simplificar la descarbonización como un simple cambio de vehículos. En realidad, el proceso requiere considerar múltiples variables, desde la eficiencia operativa hasta la fuente de energía utilizada. «Las soluciones ya existen y son viables. La clave está en aplicarlas desde ahora», concluyó Saclier.
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