La Inteligencia Artificial y la omnicanalidad ha dejado de ser una tendencia exclusiva del retail para permear todo el ecosistema logístico en México, consideraron especialistas en #DesayunandoLogística de marzo, evento de #SoyLogístico Asociación.

Ante cerca de un centenar de especialistas en logística y cadena de suministro, directivos de Baz Entregas, PINSA Atún Dolores y Logística de México, expusieron los cambios que han afrontado en las operaciones de sus empresas debido al avance tecnológico que, no solamente impacta en las cadenas de suministro sino que también favorece la experiencia de los usuarios.

Moderado por Brando García, Regional Manager Latam North Manhattan, el panel de análisis de #DesayunandoLogística del mes de marzo se denominó «Supply Chain 4.0: Cuando la IA y la Omnicanalidad Redefinen la Distribución» y contó con la participación de Juan Arévalo Carranza, Director General & Head Of Digital Supply de Baz Entregas; Miguel Jiménez, Operations & Supply Chain Manager de PINSA, Atún Dolores; y José Ambe, CEO de Logística de México.

Brando García comentó que la inteligencia artificial ha venido a cambiar muchas cosas en la logística; destacó que hace un año hablaban de una tendencia a ser más resilientes, lo que se convirtió en una lección aprendida que no va a cambiar.

El directivo consideró que la industria tiende a ser más eficiente y esa dinámica no va a cambiar, por lo que advirtió que el sector logístico tiene que asegurarse de que las cosas funcionen. «El mundo de hoy ha cambiado y necesitamos ser mucho más ágiles», afirmó.

Miguel Jiménez, Operations & Supply Chain Manager de PINSA, Atún Dolores.

Pandemia modificó los canales

Miguel Jiménez, Operations & Supply Chain Manager de PINSA, Atún Dolores, afirmó que la pandemia vino a ser un punto de inflexión para la industria y el sector logístico fue uno de los más impactados porque cambiaron los hábitos de compra del consumidor.

«Vino a modificar completamente la participación de los canales, donde el e-commerce empezó a tomar una participación más relevante y, por ende, toda la dinámica de las cadenas de suministro», dijo.

Explicó que Atún Dolores estaba cumpliendo sus cuotas de mercado y manteniendo su rentabilidad, objetivos que habían logrado por tener 10 años de dominando un proceso que era muy estable en tres canales de distribución tradicional, con grandes volúmenes y una demanda que podíamos anticipar con mucha facilidad.

Sin embargo, una vez declarada la pandemia, todo cambió. «Entonces empezamos a hablar de entregas más pulverizadas, tiempos de respuesta más rápido, menores volúmenes de entrega, pero, sobre todo una demanda que no había manera de anticipar. O sea, en ese entonces no había una herramienta que te dijera cómo va a reaccionar el consumidor ante una crisis».

«Entonces, el gran aprendizaje fue que tuvimos que ser más receptivos, tuvimos que ser más reactivos, tuvimos que cambiar nuestro esquema de distribución y hablábamos con nuestra nuestros clientes y les decíamos, ‘No perdamos tiempo entregándoles en su centro de distribución para que ustedes dispersen, hagamos hubs urbanos, hagamos tiendas grandes que funcionen como centros de distribución», refirió.

Miguel Jiménez indicó que 10 años de un proceso estable cambiaron en tres semanas. «Yo creo que ese es el ejemplo perfecto de cómo se revolucionó en tres semanas algo que habíamos aprendido en 10 años».

Juan Arévalo Carranza, Director General & Head Of Digital Supply de Baz Entregas.

Transformación llevó a rediseñar todas las capacidades

En su oportunidad, Juan Arévalo Carranza, Director General & Head Of Digital Supply de Baz Entregas, de Grupo Elektra, comentó que ellos se dieron cuenta que la logística no respondía a las nuevas necesidades de sus clientes. «Y si seguíamos por ese camino, había muchísimos competidores más que vienen en un mundo completamente digital y nos dimos cuenta que nos iban a aplastar y necesitábamos cambiar».

«Entonces, hace seis años decidimos convertir la logística de un centro a una unidad de negocio para poder atender las necesidades de nuestros clientes de otra manera. Empezamos hace más de 10 años pensando que teníamos que tener una tienda física con una tienda digital la actual tendría que apoyar las ventas», continuó.

Fue entonces que decidieron poner un portal para conectar todos los inventarios, «y el resultado de eso fue catastrófico», reconoció, y explicó: vendíamos un colchón por internet y lo que terminaba resultando es que el colchón valía 3,000 pesos y el flete valía 1,500 pesos, entonces, por cada venta perdíamos cada vez más».

Ante este escenario, tuvieron que cambiar su manera de pensar y de enfocar las cosas; fue una transformación dentro del grupo que los llevó a rediseñar todas las capacidades, «desde los Cedis, el transporte eh y mezclar esas capacidades con dos tipos de logística: una logística tradicional que era la de B2B, que era llevar mercancía de proveedores a las tiendas y luego venderlas, a tener una mezcla ahora con mercancía que surtimos bajo pedido».

Adicionalmente, Baz Entregas ahora está enfocada en tener una logística de costo cero, lo que ha logrado mediante compartir sus capacidades excedentes. «A eso nosotros le llamamos que estamos construyendo una logística colaborativa».

«Entonces, lo que hemos estado haciendo durante todo este tiempo, es efectivamente empezar a compartir nuestras capacidades con terceros. Cada día tenemos más clientes porque Baz Entregas se volvió realmente el brazo logístico del grupo. O sea, la logística que era antes un costo, se tuvo que reconvertir y se hizo una empresa», indicó Juan Arévalo.

José Ambe, CEO de Logística de México.

La logística pasó a ser un diferencial competitivo

Por su parte, José Ambe, CEO de Logística de México, consideró que, «en los últimos 25, pero sobre todo los últimos 10 años con todo lo que ha sucedido, creo que el principal cambio yo lo enfocaría a que los negocios golpearon a la realidad».

«La logística dejó de ser ese trámite al final de todo lo demás para convertirse en un factor diferencial competitivo», afirmó y agregó: «Nosotros lo que hemos visto es empresas pequeñas que se han convertido en medianas y medianas que se han convertido en grandes, que hacen una primera inversión en logística y procesos, por lo general de transformación en estas empresas pequeñas, medianas, son procesos muy traumáticos».

«La diferencia es esa resiliencia de la que se ha comentado mucho, esa capacidad de adaptación y esa capacidad de aprender de los errores, de celebrar en ocasiones el error y decir, ‘¿cómo aprendo de esto para ser mejor?'».

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