Un grupo de 19 organizaciones de transportistas y seguridad en Estados Unidos, encabezadas por la American Trucking Associations (ATA), expresó al gobierno de su país la preocupación sobre la sobre la propuesta de reclasificar la marihuana en la Ley de Sustancias controladas.
Estas organizaciones que representan a los sectores del transporte por carretera, aéreo, ferroviario, de oleoductos y otros sectores críticos del transporte advirtieron que la reclasificación de la marihuana podría tener consecuencias imprevistas para la seguridad del transporte si no se preservan las salvaguardias fundamentales.
En este sentido, enviaron una misiva al Departamento de Justicia, a la Administración de Control de Drogas (DEA), al Departamento de Salud y Servicios Humanos y al Departamento de Transporte de los Estados Unidos solicitando colaborar para mitigar posibles interrupciones en las pruebas de detección de drogas.
Existe la propuesta de reclasificar y cambiar a la marihuana de la Lista I a la Lista III en la Ley de Sustancias Controladas.
La marihuana sigue siendo una de las drogas detectadas con mayor frecuencia en los programas de pruebas de transporte.
“Si bien el Departamento de Transporte (DOT) ha expresado su intención de continuar realizando pruebas de detección de marihuana, no está claro si conservará la capacidad de basarse en los procedimientos y certificaciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) tras la reclasificación de la sustancia”, señaló la coalición de asociaciones.
Riesgos
De acuerdo con la coalición de organizaciones sin esa coordinación, el DOT podría mantener la autoridad para realizar las pruebas, pero carecer de la infraestructura científica y procedimental necesaria para llevarlas a cabo.
La coalición advirtió que la reclasificación podría generar vacíos legales o normativos que debiliten el marco actual de pruebas de detección de drogas.
A falta de directrices claras, los empleadores se enfrentarían a una incertidumbre inmediata sobre el cumplimiento de la normativa.
En la práctica, esto significaría que los conductores de camiones y autobuses, pilotos, tripulantes de cabina, controladores aéreos, mecánicos de aviación, personal operativo ferroviario, despachadores y personal de señalización, operadores de transporte público y trabajadores de oleoductos podrían seguir desempeñando funciones de alto riesgo y críticas para la seguridad sin contar con ningún medio fiable para confirmar que no están consumiendo marihuana activamente.
Por lo anterior, la coalición instó a las agencias federales a salvaguardar a largo plazo las pruebas de detección de marihuana para todos los trabajadores del sector del transporte que desempeñan funciones críticas para la seguridad.
Así como ratificar la facultad de los empleadores regulados por el Departamento de Transporte (DOT) para realizar dichas pruebas y garantizar que la certificación de laboratorios y las directrices de pruebas del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) se mantengan vigentes y alineadas con la misión de seguridad del DOT.
Además de establecer una estrategia federal coordinada para abordar las implicaciones que la reclasificación de la sustancia tendría para la seguridad en el transporte.
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