En el 11º Foro de eficiencia energética en el transporte, Volvo Buses dio a conocer su portafolio de productos en materia de electromovilidad, los cuales, señalan, tienen un gran impacto en la reducción de emisiones, en la imagen urbana y en la calidad de vida de los ciudadanos.

Durante la ponencia «Medidas de Eficiencia Energética para Transporte», el ingeniero Jorge Augusto Suárez, Electromobility Advisor de Volvo Buses North America, consideró que hay un potencial enorme de proyectos de electromovilidad en la Ciudad de México.

Destacó que entre su oferta de productos, Volvo Buses tiene vehículos completamente eléctricos e híbridos-eléctricos que cuentan con tecnología de carga rápida y permiten gran eficiencia, bajo impacto ambiental y urbano, además de ser muy costo-efectivas, pues la infraestructura necesaria para su operación requiere una inversión de una tercera parte de lo que cuesta instalar una red para trolebuses.

Agregó que un problema que tienen los autobuses eléctricos es que son pesados porque le ponen muchas baterías para cubrir todo el ciclo del día. Sin embargo, Volvo Buses minimiza el uso de baterías mediante el establecimiento de estaciones de recarga en los puntos inicial y final de la ruta del autobús.

De este modo, la carga en la estación inicial le brinda energía para realizar el trayecto completo a la estación final y al llegar ahí, podrá efectuar la recarga de baterías, procedimiento que solo tarda 6 minutos.

Explicó que en caso de que se acabe la batería antes de llegar al punto de recarga, los autobuses híbridos-eléctricos de Volvo tienen un motor a diesel de respaldo, el cual se puede poner en funcionamiento para continuar con el trayecto hasta llegar a la estación, lo que permite mucha flexibilidad.

Suárez anunció que esta tecnología de estaciones de recarga podrá ser apreciada en la cumbre de alcaldes C40, que habrá de realizarse a finales de noviembre en la Ciudad de México. Además, dijo, habrá una demostración del funcionamiento de los autobuses en la zona de Polanco y Reforma, para que los ciudadanos puedan sentir «la experiencia de un autobús eléctrico completamente silencioso y con un diseño espectacular».

Finalmente, apuntó que se requieren incentivos para promover la adquisición de estas tecnologías limpias en México, pues los autobuses eléctricos requieren una inversión inicial alta, pero si se consideran los beneficios ambientales «no son costosos». Por ejemplo, detalló que «en un año, un bus a diesel gasta unos $480,000 en combustible, mientras que el bus eléctrico gastaría $100,000 en energía. Claro, las baterías cuestan más, pero el balance al final es favorable».