Hace casi dos décadas, tuve la oportunidad de trabajar en una empresa operadora de autopistas de peaje, lo que me llevó a participar en eventos internacionales en un par de ocasiones. Durante uno de mis viajes al Congreso Mundial de Carreteras, organicé una reunión de trabajo con el principal operador de carreteras de España. Me sorprendió observar que, en un tramo de 250 km, contaban con la impresionante cifra de 500 cámaras de vigilancia. 

Este sistema permitía una respuesta inmediata ante cualquier incidencia, simplemente monitoreando las imágenes. Cuando me preguntaron sobre la cantidad de cámaras en México, mencioné que teníamos aproximadamente 1,000 cámaras para 4,000 km de carretera. Sus gestos revelaron que consideraban esta cantidad insuficiente. 

Lo que no revelé en ese momento fue que la mayoría de nuestras cámaras no estaban ubicadas en la carretera en sí, sino en las casetas de peaje y dentro de las cabinas de cobro de peaje, principalmente para el control del manejo del efectivo. Lamentablemente, el enfoque en nuestro país no ha cambiado lo suficiente. 

El ejemplo anterior deja claro que la tecnología ayuda a incrementar la seguridad. Sin embargo, cualquiera que sea el objetivo, es necesario contar con una infraestructura que la facilite. En el caso de España, todo el tramo de la autopista estaba equipado con fibra óptica, lo que permitía la conexión de cámaras de video y otros dispositivos de seguridad vial, como señales dinámicas y postes de teléfonos de emergencia cada cierta distancia. Era tan buena la cobertura en video, que el tema de robos no estaba entre sus prioridades. 

Esto significa que el pago por el uso de la autopista no sólo cubría el mantenimiento de la carretera, sino también los servicios adicionales en caso de emergencia. Además, la infraestructura no se limitaba a la conectividad, sino que incluía equipos de respuesta inmediata listos para intervenir en caso de hechos como accidentes, averías mecánicas o emergencias médicas.

Infraestructura carretera para la conectividad

En México, no todas las carreteras cuentan con cobertura celular y aquéllas que la tienen pueden ser afectadas por dispositivos que interrumpen la señal, lo que dificulta aún más la respuesta ante emergencias.

Mejorar la infraestructura para la comunicación, como se hizo en España con fibra óptica, podría ser una estrategia interesante. Si las autopistas de peaje no sólo mejoran la seguridad vial, sino también la integridad de los pasajeros y las mercancías, seguramente serían más valoradas por los usuarios. 

Debe invertirse en infraestructura y equipos para una respuesta rápida, lo que es fundamental para que el Estado pueda garantizar la seguridad en las carreteras.

Aunado a lo anterior, la transparencia puede y debe ser la base de la confianza para poder impulsar una mayor seguridad en el país. Si bien la tecnología está disponible tanto para vehículos como para la infraestructura vial, es necesario desarrollar esquemas de comunicación transparentes y efectivos para convertir la información en acciones concretas que mejoren la seguridad de las personas y el transporte de las mercancías. 

La desconfianza, en algunos casos, inhibe que se dé este intercambio de información entre la compañía y la autoridad. Si las empresas y la industria instalan el hardware, se podría en algunos casos inhibir robos, pero si sucede alguno, y no existe esta comunicación con la autoridad con base en esquemas de transparencia y confianza, no se obtendrán resultados. 

Eficiencia en carreteras

Sí, las autoridades tienen la obligación de ofrecer seguridad al ciudadano, pero en caso de algún incidente, deben ser notificadas para responder de manera eficiente, no sólo para recuperar mercancías, sino para salvaguardar la seguridad de los pasajeros y conductores. 

Obviamente, también se tiene que mejorar el proceso burocrático para que los culpables enfrenten las consecuencias.

Ahora bien, podrías preguntarte qué tiene que ver todo esto con la movilidad sostenible. Como podrás intuir, la sostenibilidad va más allá del cuidado del medio ambiente; también implica la durabilidad en el tiempo.

Si el transporte de personas y mercancías se ve afectado por la inseguridad, no podrá mantenerse a largo plazo, lo que afectaría la viabilidad económica de las empresas que prestan este servicio, independientemente de lo ecológico que sea el transporte.

Por lo tanto, la seguridad en todos los aspectos es esencial para una movilidad sostenible.

Miguel Elizalde
Experto en Movilidad Sostenible
Redes @MELIZALDEL
[email protected]

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