A pesar de que los precios de los combustibles comienzan a mostrar señales de estabilización, la crisis energética por la guerra en Irak está lejos de terminar y el sector transporte sigue enfrentando presiones por la volatilidad y las restricciones de suministro, destacó la Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU, por sus siglas en inglés).
En su monitoreo del transporte por carretera, citó datos del más reciente informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), publicado el 13 de mayo, donde detallan que la oferta mundial de petróleo disminuyó en 1.8 millones de barriles diarios en abril, hasta ubicarse en 95.1 millones de barriles diarios, con pérdidas acumuladas de 12.8 millones de barriles diarios desde febrero.
Añadió que la producción de los países de Oriente Medio afectados por el cierre del estrecho de Ormuz se mantiene 14.4 millones de barriles diarios por debajo de los niveles previos a la guerra, mientras que las pérdidas acumuladas de suministro en la región ya superan los mil millones de barriles.
Sobre la estabilización de los precios, la IRU se apegó al escenario base de la AIE, que prevé una reapertura gradual de los flujos a través del estrecho de Ormuz a partir de junio, lo que ha contribuido a moderar parcialmente las presiones sobre los precios internacionales del petróleo y los combustibles.
Sin embargo, alertó a los transportistas, ya que el informe de la AIE anticipa que el mercado petrolero permanecerá en déficit hasta el último trimestre de 2026, con un faltante acumulado de alrededor de 900 millones de barriles hacia septiembre. Además, la reconstrucción de reservas estratégicas requerirá aproximadamente un millón de barriles diarios adicionales durante los próximos tres años.
En paralelo, la liberación de reservas estratégicas comenzó a tener un efecto de contención sobre el mercado.
La IRU también resaltó que los desembolsos gubernamentales promediaron 2.1 millones de barriles diarios en abril y se prevé que hasta finales de julio ingresen otros 210 millones de barriles de reservas gubernamentales, además de 45 millones provenientes de reservas industriales.
Impacto en el transporte
Para la IRU, aunque los precios internacionales muestran cierta estabilización, el impacto sobre el transporte continúa siendo significativo, especialmente por el alto costo del diésel y la persistente volatilidad del mercado.
En la Unión Europea, el precio promedio del diésel se ubicó en 1.942 euros por litro, un aumento de 19% desde el inicio de la guerra y de 0.3% respecto a la semana previa.
Polonia mantiene el precio más bajo del bloque, con 1.607 euros por litro —excluyendo Malta—, mientras que Países Bajos registra el más alto, con 2.367 euros por litro.
Además, los precios volvieron a aumentar de forma importante en Bélgica, Finlandia, Hungría, Eslovenia y España, mientras que en Francia y Hungría también se reportan problemas crecientes de escasez.
En Francia, el portal Pénurie-carburant.fr registró el 21 de mayo un total de 447 estaciones de servicio con interrupciones completas en el suministro de diésel, equivalente a cerca de 5% de las estaciones monitoreadas, el doble del nivel reportado tres días antes.
Aunado a este incremento, la IRU señala que la presión sobre el transporte también comienza a reflejarse en el consumo. Por ejemplo, el ministro de Economía de Francia, Roland Lescure, informó que el consumo de combustible cayó 14% anual durante las primeras tres semanas de mayo, tras una disminución de 11% en abril.
En Hungría, pese a la liberación de 575 millones de litros de la reserva estratégica, la Asociación de Gasolineras Independientes advirtió que las reservas de diésel continúan disminuyendo y que su reposición sigue siendo incierta y costosa.
En Estados Unidos, el precio promedio nacional del diésel se estabilizó en 1.493 dólares por litro el 21 de mayo, aunque todavía se mantiene alrededor de 46% por encima del nivel observado el 27 de febrero.
En Turquía, el diésel alcanzó un promedio de 69.99 liras turcas por litro, 13% más respecto al 27 de febrero. Aunque el mecanismo fiscal implementado por el gobierno ha ayudado a contener parte de la presión alcista, analistas advierten que el margen de maniobra se está agotando.
China mantiene restricciones a la exportación de productos refinados para priorizar el abasto interno, mientras que India ha logrado contener el aumento del diésel cerca de los niveles previos a la guerra gracias a controles gubernamentales y estímulos fiscales.
En Brasil, el precio minorista del diésel ronda los 7 reales por litro, con una moderación parcial en la inflación del combustible tras el retroceso del Brent.
En Argentina, las principales empresas energéticas aplicaron ajustes moderados y anunciaron un nuevo periodo de estabilización de precios por 45 días, mientras que en México el precio promedio del diésel se ubica en 27.71 pesos por litro, apoyado por el estímulo fiscal al IEPS, refiere la IRU.
Agregó que para los operadores de transporte por carretera en Europa, las medidas fiscales continúan siendo clave para amortiguar el impacto. Italia analiza extender los estímulos al diésel y ampliar el apoyo al sector transportista mediante un nuevo paquete de compensación.
Pese a la moderación reciente en los precios internacionales, la IRU advirtió que el mercado energético seguirá bajo presión durante la segunda mitad de 2026 debido a la lenta recuperación de los flujos comerciales, las limitaciones de oferta y la fragilidad geopolítica en Oriente Medio.
De esta manera, la organización concluyó que aunque los precios de los combustibles comienzan a estabilizarse, el transporte de carga y pasajeros continúa enfrentando costos elevados, volatilidad e incertidumbre operativa.
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