Jorge Machuca, director de la división de Motores para Hispanoamérica de Cummins, destacó que la transición energética del autotransporte requiere soluciones adaptadas a cada operación, desde motores diésel de nueva generación y combustibles alternativos hasta electrificación, híbridos e hidrógeno.

Al dictar la conferencia «Impulsando la próxima generación de movilidad comercial» en el marco del Congreso Internacional de la Industria Automotriz en México (CIIAM), el directivo recordó la histórica “guerra de las corrientes” entre Thomas Alva Edison y Nikola Tesla para ejemplificar que, más que determinar qué tecnología prevalecerá, el aprendizaje consiste en encontrar la alternativa adecuada para cada necesidad. Bajo esta perspectiva, señaló que actualmente ocurre algo similar con el debate entre diésel, electrificación, híbridos, gas natural e hidrógeno.

«Descarbonizar no es necesariamente electrificar», planteó Machuca, al señalar que el objetivo final debe ser reducir la huella de carbono y no simplemente sustituir una tecnología por otra. En este proceso, explicó, deben considerarse factores como el costo total del ciclo de vida, la inversión requerida, el mantenimiento, el valor de reventa y las condiciones particulares de cada operación.

México aún depende de combustibles fósiles

Jorge Machuca refirió que, según el Balance Nacional de Energía de México, el gas natural representa alrededor de 45.5% del suministro total de energía, mientras que otra proporción importante corresponde al petróleo. En consecuencia, una parte significativa de la energía utilizada en México continúa dependiendo de combustibles fósiles.

Indicó que esta situación también debe considerarse al hablar de electrificación, debido a que una parte importante de la electricidad generada en el país todavía proviene de combustibles fósiles. Por ello, advirtió que incorporar vehículos eléctricos sin transformar simultáneamente la generación de energía puede trasladar parte de las emisiones hacia otras etapas de la cadena.

Renovar la flota, una oportunidad inmediata

Entre las alternativas disponibles actualmente, el directivo destacó los motores diésel de nueva generación como una vía inmediata para reducir emisiones, particularmente ante la antigüedad del parque vehicular mexicano.

Machuca señaló que los camiones que circulan en México tienen una edad promedio superior a 19 años, por lo que sustituir unidades antiguas por vehículos equipados con tecnologías más eficientes puede generar una reducción importante en el consumo de combustible y las emisiones.

A esta alternativa se suma el uso de combustibles renovables. Machuca destacó que los motores diésel de nueva generación pueden operar con biodiésel y puso como ejemplo a países donde su incorporación ha permitido sustituir una parte del consumo de diésel convencional.

También mencionó el gas natural y el biogás como opciones disponibles, éste último puede obtenerse a partir de residuos de diferentes actividades productivas, como procesos agroindustriales, residuos forestales y desechos provenientes de granjas ganaderas.

De acuerdo con Machuca, el aprovechamiento del biogás representa una oportunidad relevante para México, debido al potencial existente para capturar metano generado por residuos y utilizarlo como combustible en vehículos, evitando además que ese gas llegue directamente a la atmósfera.

Infraestructura, el gran desafío

Jorge Machuca comentó que, aunque los fabricantes ya cuentan con tecnologías como vehículos eléctricos, celdas de combustible e hidrógeno de combustión interna, identificó a la infraestructura y la incertidumbre como algunos de los principales obstáculos para acelerar su adopción.

Recordó que la transición del vapor hacia la electricidad durante la primera gran transformación energética tomó alrededor de 40 años, en buena medida porque la infraestructura necesaria todavía no estaba disponible.

En el caso de México, advirtió que la falta de producción y distribución de hidrógeno, así como la ausencia de una infraestructura suficiente para su abastecimiento, limita actualmente el despliegue de tecnologías basadas en este combustible.

A futuro, Machuca anticipó la coexistencia de distintas alternativas tecnológicas. Entre ellas se encuentran los motores diésel de nueva generación, biodiésel, gas natural, biogás, vehículos eléctricos, sistemas híbridos y tecnologías de hidrógeno mediante combustión interna o celdas de combustible.

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