Cada día los gobiernos del mundo reconocen los beneficios del gas natural vehicular como una opción para la mitigación de los niveles de contaminación, y los industriales cada vez ven con mejores perspectivas económicas su eficiencia y rendimiento.

Asimismo, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Gas Natural (AMGN), los productores y comercializadores de energéticos, voltearon al gas natural como la alternativa inmediata y más accesible.

Recientemente, el propio Japón –que presumía los bajos costos de generación por la vía de la energía nuclear– ha incrementado su demanda de gas natural.

Y como si el viento soplará a favor de este hidrocarburo, desde hace varios años nuevas tecnologías de extracción han hecho rentable la explotación de yacimientos no convencionales, conocidos como shale gas o gas esquisto, que han incrementado la expectativa de reservas de gas natural en el mundo. Estas reservas ya son una realidad en Norteamérica, donde los precios del gas han bajado a un nivel de entre 4 y 5 dólares por millón de BTU de 2009 a la fecha, separándose radicalmente de la tendencia de los precios del petróleo.

Si bien las energías renovables son, sin lugar a dudas, una gran opción para la preservación del planeta; sus costos de producción, fuentes de financiamiento limitadas, tecnologías que aún no garantizan el control en los volúmenes de generación, infraestructura deficiente, e insuficiente demanda, hacen que el GNV siga siendo una tendencia, y no una realidad.

En México, la preocupación sobre el abasto de gas natural en el futuro próximo es un tema de agenda cotidiana entre empresarios y funcionarios, particularmente para los transportistas y generadores de electricidad que hoy ya enfrentan, en las zonas central y noreste del país, riesgo en el suministro por incapacidad en el sistema de transporte de gas del país, según manifestó el comité Organizador de Alt Fuels México 2017, durante la celebración de este primer evento sobre combustibles alternos en el país.

Una baja en los volúmenes de extracción, el venteo de gas natural asociado en la extracción de crudo y un sistema de gasoductos que durante 2011 ha sufrido constantes alertas críticas por saturación o “cuellos de botella”, son las causas que mantienen esta seria preocupación.

Nuevamente, de acuerdo con datos de la ANGN, al primer trimestre de 2016, la producción de gas natural de México fue de 6 mil 719 millones de pies cúbicos diarios, 3.5 por ciento por debajo de la extracción reportada por Pemex en el mismo mes del 2010. En ningún mes de este año se ha logrado superar los 7 millones de pies cúbicos obtenidos en promedio durante 2010, y esta situación lanza nuevas alertas para los usuarios.

Situación actual de la producción de gas

Un fenómeno particular hace que en Norteamérica la tendencia de los precios del gas natural se separaran de la de los precios del petróleo y que el primero se ubicara en niveles por debajo de los 5 dólares por millón de BTU desde 2010.

Las expectativas prevén que este nivel de precios se mantenga durante varios años.

Ahora, con la liberación del mercado energético en el país, un costo bajo de la molécula abre la oportunidad de que el mercado mexicano, en su conjunto, invierta en el desarrollo de la infraestructura necesaria para aprovechar la riqueza de reservas de gas natural que posee México en su territorio.

Datos clave

En el año 2012, México figuraba entre los principales 20 productores de Gas Natural en el mundo.

Ademas, registra uno de los menores costos de producción de descubrimiento y desarrollo, y la tasa de restitución de hidrocarburos está cercana al 90 por ciento.

En 2008, Pemex desperdició el 18 por ciento del gas natural que produjo en México, el nivel más alto en su historia reciente, lo que significaba que está quemando gas con un valor de unos 12.5 millones de dólares al día, según su reporte financiero.

Petróleos Mexicanos ha informado que requiere invertir alrededor de 15 mil millones de pesos para cumplir con el máximo aprovechamiento de gas natural que produce, conforme a las normas establecidas por la CNH y la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

En México, el gas está ausente en los estados de Michoacán, Colima, Sinaloa, Nayarit, Zacatecas, entre otros. En muchos estados, el gas sólo llega parcialmente. Los casos más destacados son Monterrey, Ciudad de México y Querétaro.