Los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos no modificarían el escenario económico, migratorio y de seguridad que enfrenta México bajo el gobierno de Donald Trump. Sin embargo, sí podría haber una postura más moderada en las decisiones comerciales si los demócratas ganan la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado, coincidieron analistas.
Janneth Quiroz, directora de Análisis de Grupo Financiero Monex, aseguró que un punto fundamental es que las elecciones intermedias no cambian al presidente ni trasladan automáticamente la conducción de las negociaciones comerciales al Congreso. Por ello, la administración de Trump seguiría definiendo la política comercial y encabezando las conversaciones.
“Por ello, un triunfo demócrata representaría principalmente un cambio en los contrapesos y en el entorno político de Estados Unidos, pero no un giro inmediato en su relación con México”, mencionó en entrevista para TyT.
En esto coincidió Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE, al señalar que una eventual victoria demócrata podría mantener al mandatario estadounidense más concentrado en sus conflictos internos y moderar algunas de sus decisiones en política exterior.
Sin embargo, Grupo Financiero BASE no considera que un triunfo demócrata implique la eliminación de los aranceles impuestos a México o al resto del mundo.
La expectativa de ambas especialistas es que las medidas comerciales continúen, aunque las decisiones de Trump podrían estar más contenidas.
El impacto de las elecciones
Este martes 3 de noviembre, Estados Unidos celebra sus elecciones intermedias, que se realizan cada dos años, a mitad del mandato presidencial. En estos comicios se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes (435 escaños), un tercio del Senado (35 de los 100 escaños) y 36 gubernaturas, además de diversos cargos estatales.
Para las especialistas, estos comicios son importantes porque permiten a los votantes reequilibrar el poder y elegir congresistas afines a la agenda del presidente o más alejados de ella.
Actualmente, tanto la Cámara de Representantes como el Senado están en manos del Partido Republicano, aunque este no tiene una mayoría amplia.
En el Senado, de los 100 escaños, 45 son demócratas y 53 republicanos, los otros dos son de independientes, quienes tradicionalmente se alían y votan junto a la bancada demócrata. Los demócratas necesitan 51 escaños para alcanzar la mayoría.
En la Cámara de Representantes, los republicanos cuentan con 218 escaños, el mínimo necesario para mantener el control, además de un independiente que suele votar con ellos.
“Si los republicanos mantienen el control de la Cámara de Representantes y del Senado, el presidente Donald Trump tendría mayor margen político para continuar impulsando su agenda comercial, migratoria y de seguridad con menos contrapesos legislativos. Para México, esto podría traducirse en una postura estadounidense más firme en las negociaciones comerciales y en una mayor presión para obtener concesiones en temas como reglas de origen, contenido regional, inversión china y seguridad fronteriza”, explicó Quiroz.
En este escenario, detalló que no necesariamente se esperaría una ruptura comercial, debido a la importante interdependencia económica entre ambos países. Sin embargo, podría mantenerse un entorno de mayor incertidumbre y el uso de los aranceles como instrumento de negociación.
Por otro lado, si los demócratas obtienen el control de una o ambas cámaras, habría un contrapeso más importante a las decisiones de la Casa Blanca. Además, podría aumentar la supervisión del Congreso sobre la política arancelaria, así como los cuestionamientos a las decisiones comerciales del presidente y la discusión sobre los costos que estas medidas representan para las empresas y los consumidores estadounidenses.
Para Quiroz y Siller, este escenario podría favorecer una mayor previsibilidad en algunos aspectos de la relación comercial, pero no necesariamente implicaría una política más flexible hacia México, ya que los demócratas también tienen preocupaciones sobre el cumplimiento laboral, las reglas de origen, la competencia china y la protección de los trabajadores estadounidenses.
La negociación del T-MEC
Sobre el posible impacto de los comicios en las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Janneth Quiroz indicó que este sería principalmente indirecto.
“Una pérdida de escaños republicanos reduciría el margen político de Trump para impulsar su agenda sin enfrentar cuestionamientos y podría incrementar la presión legislativa para evaluar los efectos de los aranceles sobre las empresas, los productores agrícolas y los consumidores estadounidenses”, dijo.
Añadió que una mayor presencia demócrata en el Congreso podría fortalecer las voces que defienden la certidumbre comercial y cuestionan el uso generalizado de aranceles. Sin embargo, señaló que esto no necesariamente se traduciría en concesiones para México. Los demócratas también podrían exigir mayores garantías en materia laboral, ambiental y de cumplimiento del tratado.
La revisión conjunta del T-MEC se llevó a cabo el 1 de julio y Estados Unidos decidió no confirmar la extensión del tratado por otros 16 años. Por ello, el acuerdo permanece vigente y entró en un esquema de revisiones anuales. Actualmente, México y Estados Unidos mantienen conversaciones bilaterales para resolver diferencias y avanzar en temas comerciales.
En este contexto, México busca reducir los aranceles estadounidenses sobre automóviles, acero y aluminio, mientras que Washington ha planteado preocupaciones relacionadas con el contenido automotriz y la inversión china.
“Mi escenario central es que, independientemente de quién controle el Congreso, Estados Unidos seguirá buscando fortalecer sus cadenas productivas regionales y reducir su dependencia de proveedores externos, particularmente de China. Esto significa que México seguirá siendo un socio estratégico, pero también estará sujeto a mayores exigencias para demostrar que cumple con las reglas de origen y que contribuye a la competitividad de América del Norte”, planteó Quiroz.
Las analistas concluyeron que México no debería supeditar su estrategia comercial al resultado de una elección estadounidense. En cambio, consideraron prioritario fortalecer su posición como socio productivo, ofrecer certidumbre a la inversión y demostrar que una integración más profunda con México también beneficia a las empresas, los trabajadores y los consumidores de Estados Unidos.
“En comercio vamos a seguir con las revisiones anuales del T-MEC y, si acaso, los aranceles a la industria automotriz podrían bajar a 10-15%, pero le van a seguir pidiendo cosas a México. Por eso, tenemos que enfocarnos en bajar los aranceles y en que el equipo de cómputo tenga mayor valor agregado”, puntualizó Siller.
Te invitamos a escuchar el nuevo episodio de nuestro podcast Ruta TyT:















